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Un cuarto de siglo del gen que define el sexo

El género de un bebé se define con un grupo de proteínas contenidas en el cromosoma Y, misma que descubrieron en 1988.

  • 09/01/2013
  • 08:10 hrs.

¿Qué es lo que hace diferentes a los hombres de las mujeres? Hay muchas maneras de contestar esta pregunta, pero si hablamos del momento en que se está formando un bebé, la respuesta es: un paquete de proteínas que se producen en el cromosoma Y.

La primera de esas proteínas, que es la que ordena que inicie la formación de los testículos en los varones, fue descubierta hace 25 años, el 9 de enero de 1988, en un laboratorio cercano a la ciudad de Boston, Estados Unidos, y desde entonces abrió uno de los campos de investigación genética y molecular más concurridos. Una de las preguntas que más interesan al público en general es si, manipulando estas proteínas, los padres podrán definir el sexo de sus futuros hijos. Esta pregunta aún no ha sido contestada.

Este miércoles 9 de enero, científicos del Instituto Whitehead de Investigación Biomédica, conmemorarán el descubrimiento de la proteína llamada TDF o Factor de Detrminación de Testículos, que es la primera “llave” que enciende los motores para hacer que un feto comience a desarrollar los cables que posteriormente se convertirán en los tubos de los testículos, responsables de fabricar la hormona testosterona y, a partir de la pubertad, el semen.

Gracias al descubrimiento realizado por el doctor David Page y publicado en la revista científica Cell, hoy se ha podido identificar por qué los hombres responden con agresividad ante el estrés, porqué desarrollan más masa muscular y porqué su corazón y sus arterias tienen menos elasticidad. La clave está en la formación de los testículos, ordenada por esta proteína llamada TDF.

Sólo dos años después del descubrimiento de esta proteína TDF se hizo un descubrimiento más grande, el de un gen que produce a la TDF pero también a otro conjunto de proteínas que van diferenciando a hombres de mujeres. Ese gen fue llamado SRY, que son las siglas en inglés de la frase Región Y Sexual.

Más allá de lo que se ve

El sexo de un bebé en formación puede distinguirse mediante un ultrasonido poco antes de la semana 29 o los siete meses de embarazo, cuando es posible identificar que los testículos han descendido al escroto, en caso de tratarse de un varón. Sin embargo, el sexo de cada persona se define desde el momento en que el óvulo y el espermatozoide se unen, pues el sexo tiene un origen molecular.

Hay que recordar que cada vez que un óvulo se fecunda se une la mitad de los cromosomas del padre y la mitad de los cromosomas de la madre. Cada uno de los progenitores tiene 22 pares de cromosomas más dos cromosomas sexuales. Las mujeres tienen dos cromosomas sexuales X y los hombres un cromosoma X y uno Y.

Desde el momento en que hay una fecundación, cada parte dona una copia de la mitad de sus cromosomas (la mitad del hombre adentro del espermatozoide y la mitad de la mujer adentro del óvulo). Ahí ya está definido si la futura vida será masculina o femenina.

Adentro de los cromosomas hay genes, que son como moldes de galletas para que se produzcan proteínas, que serían las galletas. Estas proteínas producen reacciones químicas y estas reacciones químicas hacen que se formen los diferentes tejidos y sus funciones.

Es así como ocurrió que al descubrir a la proteína TDF que ponía en marcha la formación de los testículos se tuvo lo que se podría llamar la punta de la hebra para, a partir de ahí, descubrir el gen del cual provenía esa proteína y la parte del cromosoma Y donde residía el gen.

El Factor de Determinación de Testículos (TDF por sus siglas en inglés) es una proteína que causa reacciones químicas que resultan en el desarrollo de los testículos. Los embriones son idénticos, desde el punto de vista de las gónadas, independientemente de su sexo genético, hasta un cierto punto en el desarrollo. A continuación el TDF pone en marcha el desarrollo de los  órganos masculinos, mientras que la falta de este factor lleva al embrión a desarrollarse físicamente femenino.

Cuando el TDF empieza a trabajar inicia el desarrollo de unas estructuras llamadas cuerdas de sexo primario, que posteriormente se convierten en los tubos productores de semen. Estas cuerdas forman la parte más primitiva y central de las gónadas, que posteriormente se especializarán más hasta convertirse en testículos.

Gracias al conocimiento de esta proteína hoy se ha podido identificar que la formación de hormonas masculinas se realiza principalmente en los testículos, pero también está presente en el cerebro. 25 años después de su identificación hay muchísimas preguntas nuevas, pero una de las que más se repiten es si se podrá algún día definir voluntariamente el sexo de un hijo que se desea tener. Lo que hasta ahora se ha demostrado es que en embriones de ratón con  doble cromosoma XX (femenino) sí se logró la formación de testículos y pene al serles introducido el gen SRY. Sin embargo esos ratones fueron estériles pues no produjeron semen ni espermatozoides.

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