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Preocupan infecciones urinarias por E. Coli

Localizan en casos mexicanos una cepa de esta bacteria que es muy virulenta y multirresistente a antibióticos .

  • 20/01/2014
  • 09:24 hrs.

Como resultado de una investigación realizada en México de 2004 a 2007, se encontró que existen un serotipo preocupante de la bacteria Escherichia coli (E. coli) en el 21 por ciento de los pacientes que presentaron una infección  urinaria no complicada. Los investigadores analizaron 119 muestras de E. coli.

 
Las infecciones del tracto urinario se han vuelto preocupantes en el mundo por la creciente presencia de cepas de E. Coli multirresistentes a los antibióticos.
 
A pesar de su gravedad, en México casi no se conocen estas cepas de E. coli, responsables de la mayor parte de las infecciones urinarias, de entre 70 y 90 por ciento de los siete millones de casos de cistitis aguda y de los 250 mil casos de pielonefritis que se reportan cada año en Estados Unidos.
 
Resistencia a antibióticos
El estudio mexicano  encontró  una resistencia a los antibióticos distribuida de la siguiente manera: a ampicilina, 83 por ciento; a piperacilina, 53 por ciento; al grupo fluoroquinolonas, de 55.5 a 60.6 por ciento; y a trimetropin/sulfametoxazol (TMP/SMX), 56.4 por ciento. 
 
Además, 36 muestras fueron multirresistentes a los antibióticos que por lo común se utilizan contra este tipo de infecciones; de ellas, 13 se identificaron como la clona O25:ST131 de E. coli, ampliamente distribuida en el mundo. Ésa fue la primera vez que se estableció su presencia en México.
 
“La multirresistencia a los antibióticos identificada en este estudio indica que el uso de ampicilina, fluoroquinolonas y TMP/SMX se debe revisar al elegir una terapia empírica contra una infección urinaria”, indicó Ángel Manjarrez Hernández, investigador del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.
 
Hace unos 10 años se empezó a ver que las infecciones del tracto urinario eran recurrentes en algunas personas, es decir, que podían tener de tres a seis episodios infecciosos en un año.
 
“Recientemente se ha observado que las cepas  multirresistentes a los antibióticos invaden las células de la vejiga, con lo cual serían doblemente invasivas porque, además de entrar en el tracto urinario, suben por la uretra hasta la vejiga, donde se adhieren a la mucosa e invaden las células de ésta, que se cierran y las dejan en su interior (ahí se dividen y forman comunidades bacterianas intracelulares)”, explicó Manjarrez Hernández.
 
En un inicio estas cepas no destruyen a las células, pero sí las alteran y permanecen en ellas, lo que les permite evitar los antibióticos, que sólo eliminan a las bacterias que están en la orina (los macrófagos de la respuesta inmunitaria, por su parte, no detectan a las que se hallan escondidas en las células).
 
Dentro de las células, las bacterias forman una biopelícula o monocapa con bacterias en diferentes etapas de crecimiento: jóvenes, viejas y quiescentes o inactivas. Permanecen ahí durante semanas, meses o años, a medida que las células se recambian, son liberadas por éstas.
 
Este mecanismo de invasividad podría ser el origen de las infecciones recurrentes que se presentan dos semanas o hasta tres meses después del tratamiento primario.
 
“Los médicos clínicos tienen que saber que son cepas invasivas de  E. coli y que los tratamientos no deben ser de tres, siete o 15 días, sino que dependerán del tipo de cepa que la provoca, dijo el investigador.
 
En micrografías de una paciente mexicana con una infección urinaria crónica se puede observar que las cepas forman largos filamentos, de hasta 15 bacterias adheridas unas a otras, listas para salir del interior de una célula. Estos filamentos bacterianos están cubiertos como las vainas de frijoles para protegerse más de los antibióticos.
 
“La comunidad médica aún no reconoce sus características. Es como lo que sucedió con Helicobacter pylori: su descubridor tardó más de 10 años en convencer a la comunidad científica de que la gastritis y las úlceras pueden ser causadas por esta bacteria, que también es invasiva”, recordó.
 
Población vulnerable a infecciones urinarias
Las infecciones del tracto urinario son más comunes en mujeres que en hombres (se calcula que la mitad de la población femenina en el orbe padece una infección urinaria antes de cumplir los 30 años). Por lo regular, quienes las adquieren son las niñas en sus primeros tres años de vida, las mujeres sexualmente activas y las mayores de 70 años.
 
Estas infecciones también son frecuentes en las personas con diabetes y las embarazadas, que tienen tres o cuatro veces más posibilidades de infectarse que otras mujeres.
 
Algunas personas tienden a desarrollar infecciones urinarias y otras nunca tendrán una en su vida, aunque mantengan relaciones sexuales de riesgo. Sin embargo, hay hábitos personales que sí las favorecen, como tomar poca agua. “o se debe exagerar el consumo, lo más sano es tomar dos litros al día”, recomendó Manjarrez.
 
Asimismo, advirtió que no es adecuado aguantarse las ganas de orinar, porque entonces estas cepas tienen tiempo de multiplicarse dentro de la vejiga. En cultivo, normalmente se duplican cada 20 minutos. Si tomamos agua y orinamos cada vez que lo necesitemos, disminuimos las probabilidades de que se multipliquen porque las eliminamos.
 
Se necesita más investigación
La forma más común de adquirir cualquier cepa de E. coli es mediante la ingesta de agua y alimentos contaminados (las bacterias colonizan el tracto gastrointestinal y forman parte de su flora).
 
“En la mayoría de los casos, las cepas gastrointestinales de E. coli no son patógenas, no producen sintomatología, pueden vivir dentro de nosotros en un buen equilibrio, sin causarnos problemas, pero si por alguna circunstancia las cepas virulentas están cerca de la uretra, por ejemplo, es común que entren por ahí en el tracto urinario durante las relaciones sexuales y causen una infección”, comentó el investigador.
 
El investigador de la Facultad de Medicina de la UNAM señala que se necesita hce más investigación para conocer las cepas y diseñar una forma de diagnóstico más precisa que indique la virulencia de la bacteria.
cepas propias y diseñar una forma de diagnóstico más precisa que nos indique su virulencia”, afirmó.
 
Además, los los médicos clínicos deben saber que existen estas cepas peligrosas e invasivas y modificar su tratamiento, concluyó. (Fuente: UNAM)

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