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"Me casé sin amor y mi esposo me contagió VIH, ahí supe de su bisexualidad
Salud Sexual

"Me casé sin amor y mi esposo me contagió VIH, ahí supe de su bisexualidad"

En América Latina, las nuevas infecciones por VIH han aumentado un 7% desde 2010, según datos de OPS/OMS.

  • INGRID SILVA
  • 01/12/2019
  • 05:31 hrs.

Silvia Carmona Medina es una mujer casada por segunda ocasión, contagiada del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), por su primer esposo y padre de sus tres hijos.

Hace 27 años Silvia fue diagnosticada con el virus, quedando paralizada por la noticia casi un año: temerosa, confundida, llorosa e impotente:

"Mi diagnóstico pasó con ignorancia, sin saber nada de sexualidad, sin saber qué me iba a pasar en un futuro".

Violencia doméstica, machismo y falta de acceso a la educación

Nos cuenta de su matrimonio, en ese entonces no sabía nada del VIH ni de las formas de contagio, nunca pensó en que la vida sexual que tenía con su marido representaría un riesgo mortal:

"A mis 17 años me junto con mi pareja y ahora me doy cuenta que realmente yo no sabía nada de sexualidad, nada del uso del condón o de los anticonceptivos. Tengo a mi primer hijo y de ahí me doy cuenta también que no me casé enamorada; nadamás me casé por escapar de la violencia en mi casa".

 

Silvia se enteró del diagnóstico luego de acudir como acompañante de su esposo quien ya manifestaba síntomas avanzados de Sida, recuerda que el médico le preguntó si sabía que su esposo mantenía relaciones sexuales con otros hombres y que al estar infectado tenía que hacerse la prueba pues, lo más probable era que también fuera portadora del virus.

En México, hasta el 70% de las mujeres contagiadas con VIH, adquirieron el virus al tener relaciones sexuales sin protección con su esposo o pareja estable, lo cual incrementa el riesgo de que la enfermedad sea diagnosticada en estado avanzado.

Después de la recomendación de los médicos, su esposo, en esos momentos internado en el hospital, le pidió también realizarse las pruebas correspondientes y al hacerlo, recibió la noticia de que, en efecto, estaba infectada. Sorprendida por ambas noticias: la confesión de su aún esposo y el diagnóstico, explica:

"Pensé que el impacto de la bisexualidad de mi marido y falso, porque, así como él me dijo con honestidad lo que había pasado, lo dejé ir y le dije que él viviera su sexualidad y que a mí me dejara vivir en paz; de esa manera comenzó la vida de otra Silvia Carmona; otro tipo de vida".

Cuando se enteró del diagnóstico y dejó a su marido Silvia habla de una nueva etapa en su vida, una etapa de "dar la cara", de ser visible, de hablar del VIH:

"Tuve tres hijos que crecieron maravillosos, a los cuales les inculqué lo que era la sexualidad, el uso del condón y logré que tuvieran información sobre VIH y Sida".

Sin medicamentos...

Otra problemática que nos cuenta es sobre el acceso a los medicamentos, el cual se agravó durante el año 1997:

"No llegaban los medicamentos y como activista me pasaron muchas cosas porque las mujeres no éramos visibles, éramos aisladas, no podía hablar mucho del tema pues fui víctima del machismo, de la violencia en mi hogar. Entonces me armé de valor para alzar la voz y decir, aquí hay una mujer con VIH que pensaba que la bisexualidad no existía y que ahora sabía que sí, que lo había entendido. Hacía plantones en los hospitales, lo que fuera necesario por los medicamentos que necesitábamos".

La también activista nos cuenta que, pese a lo anterior, toda esa experiencia le enseñó algo muy bonito, pues no puede decir que todo fue malo:

"Me enseñó a tener mi propia historia para que ahora en pleno siglo XXI pueda informar a la gente sobre el VIH y SIDA. Yo no sabía hablar en público y ahora hago activismo en los hospitales, les doy información conforme a mi experiencia."

Y es que, para la madre de tres hijos, es fundamental hablar de la enfermedad, de las enfermedades oportunistas, conocer cómo se aplica una inyección o colocar un suero en el hogar.

Empoderamiento y acceso a la información

Finalmente cuenta que ahora ya está empoderada, informada, ya sabe lo que es el VIH, el Sida, actualmente se dedica al activismo en temas de VIH/Sida y también es defensora de los derechos humanos de las personas que viven con la enfermedad, ahora le sorprende lo que vivió al lado del que pensó, era su salvación y amor:

"Mi esposo me decía tu no hablas y cállate, y de no hacerle caso me daba una cachetada y de esa manera me mantuve callada durante 15 años, años en los cuales no tuve voz ni rostro para el VIH."


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