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Enfermedad causa hasta 100 orgasmos involuntarios al día
Salud Sexual

Enfermedad causa hasta 100 orgasmos involuntarios al día

Lejos de ser placentero, tener múltiples orgasmos involuntarios al día se vuelve un problema que afecta la vida social y de pareja

  • SUSANA CARRASCO
  • 27/09/2019
  • 12:43 hrs.

Los orgasmos son muy placenteros y buenos para la salud, pero existe una condición que hace que se conviertan en una tortura: el síndrome de excitación genital persistente. Quienes lo padecen, pueden experimentar hasta 500 orgasmos involuntarios en un día.

Estos orgasmos ocurren en público y en las situaciones menos oportunas, lo que lo vuelve un problema incómodo y nada placentero.

Orgasmos involuntarios  

Dale Ducker, un estadounidense de solo 37 años, sufre síndrome de excitación genital persistente desde 2012 y llegó a tener orgasmos involuntarios en el funeral de su padre.

Este Síndrome de le hace tener hasta 100 orgasmos al día y pueden ocurrir en cualquier momento y lugar, en su trabajo, frente a sus hijos, en público o en un funeral.

“No hay nada placentero en ello, porque a pesar de sentirte físicamente bien, estás completamente a disgusto por lo que está pasando. Hace que no quieras tener un orgasmo nunca más”, cuenta Dale.

De acuerdo a Francisca Molero, vicepresidenta de la Federación Española de Asociaciones de Sexología, este síndrome, generalmente lo padecen más las mujeres.

Sin embargo, la experta explica que hasta el 2013 existían entre 400 y 500 casos documentados de pacientes con síndrome de excitación genital persistente en el mundo, pero está segura de que la incidencia real es muchísimo mayor de lo que se tiene registrado.

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Este trastorno hace que quienes lo padecen tengan una excitación genital sin haber recibido antes un estímulo sexual.

"Se experimentan todos los cambios genitales pero sin haber tenido la sensación de una excitación previa", señala Molero.

La experta lo describe como una serie de sensaciones intrusas que invaden el cuerpo y provocan orgasmos involuntarios.

De acuerdo a la BBC, el síndrome de excitación genital persistente fue descrito en 2001 por las investigadoras Sandra Leiblum y Sharon Nathan como una "sensación de excitación genital sin un desencadenante sexual previo, que persiste durante períodos prolongados de tiempo, y no desaparece a pesar de tener uno o varios orgasmos”.

En 2003 se redefinió como una “excitación genital espontánea intrusiva y no deseada en ausencia de interés sexual y deseo".

Más tarde, fue catalogado como disfunción sexual en la II Consulta Internacional sobre Medicina Sexual, en París.

¿Cuáles son las causas y consecuncias?

Actualmente no se conocen las causas de este síndrome, pero algunas investigaciones apuntan a que se debe a un amplio abanico de factores, desde neurológicos, vasculares, hormonales y hasta efectos de medicamentos.

En cuanto a los tratamientos, se ha encontrado que lo más eficaz es la terapia cognitiva sexual.

Es importante destacar que el síndrome de excitación sexual persistente no tiene nada que ver con la hipersexualidad o la adicción al sexo, ni tampoco con los multiorgasmos.

La sexóloga Molero aclara que con este síndrome, la situación no siempre desemboca en un orgasmo y aunque lo haga, la sensación no suele desaparecer.

Las sensaciones que se experimentan, lejos de ser placenteras, son intrusivas, ajenas al propio deseo y por lo tanto, negativo.

“Es como cuando uno tiene un pensamiento desagradable y lo quiere quitar de la cabeza. Cuanto más lo intenta más fija su atención en él”, explica la especialista.

Una de las principales consecuencias, es que quienes lo padecen suelen sentir culpa y no disfrutan de la vida social por miedo a tener orgasmos involuntarios en una situación inapropiada.

Por ello, es catalogada como una de las disfunciones sexuales más severas, debido a que es debilitante e incapacitante, dañando la autoestima, las relaciones sociales y de pareja.

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