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5 dudas comunes sobre la autoexploración de testículos
Salud Sexual

5 dudas comunes sobre la autoexploración de testículos

La autoexploración de testículos permite detectar anomalías como cambios de color y bultos. Foto: Radio Mitre

A partir de los 20 años, todo hombre debe realizarse una autoexploración de testículos para identificar a tiempo problemas y enfermedades graves

La autoexploración de testículos de forma frecuente es clave para la detección de enfermedades graves en el hombre como el cáncer testicular, por ello, respondimos para ti las dudas más comunes al respecto de la mano de los especialistas. 

De acuerdo con Mayo Clinic, un autoexamen testicular consiste en la inspección visual y en la palpación de los testículos, dos órganos reproductores masculinos que se encuentran en el escroto y producen tanto los espermas como la hormona testosterona. 

(Foto: Pixabay) 

Un hombre puede realizar este procedimiento por su mismo parado frente a un espejo, pero para hacerlo correctamente y aprender a identificar irregularidades, es necesario tomar en cuenta algunos factores que a continuación te explicamos. Toma nota.

Autoexploración de testículos

Incorporar en la rutina habitual la autoexploración de testículos puede servir para tomar conciencia sobre esta parte del cuerpo y, sobre todo, para identificar a tiempo cualquier complicación.

Si nunca te has hecho una autoexploración de testículos, es posible que tengas algunas dudas como las siguientes: 

(Foto: tomada de la web)

1. ¿Cada cuánto se debe hacer?

Según un artículo de Infosalus, lo ideal es hacerlo al menos una vez al mes, preferentemente después de salir de la ducha o el baño caliente, ya que en ese momento el tejido que rodea el testículo está relajado y es más fácil identificar estructuras o cambios raros.

2. ¿Quién debe hacerse la autoexploración de testículos?

Este examen en casa se debe hacer por todos los hombres a partir de los 20 años, teniendo en cuenta que el pico de incidencia de los tumores de testículos se sitúa entre los 30 y los 40 años, lo que podría condicionar la fertilidad.

(Foto: e-consulta) 

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3. ¿Cómo se debe hacer?

Es muy sencillo, solo debes pararte frente a un espejo que te permita ver bien tus testículos. Aparte el pene y tócalos con ambas manos y compara su tamaño. No te asustes si ves que uno es más grande que otro, es completamente normal, generalmente el izquierdo es el más pequeño. Claro, esta diferencia no debería ser demasiado obvia, sino solo un poco notoria.

Se deben usar también las yemas de los dedos índice y pulgar o índice y medio para palpar toda la superficie del testículo. Lo ideal es que notes que cada uno tiene una superficie ovoidea o como de huevo.

La consistencia de los testículos debe ser blanda, solo un poco más consistente que la de un huevo duro o cocido.


Una vez que revises esos aspectos, notarás que por encima de ambos hay un cordón que recorre todo el borde posterior y es una zona llamada epidídimo. Toca ese cordón que baja hasta el canal inguinal y nota cómo se va sintiendo más duro, como una cuerda de guitarra. Eso es normal y corresponde al conducto deferente.

4. ¿Cuáles son las señales de alarma?

Lo normal en los testículos son las características que acabamos de mencionar, pero debes acudir a un chequeo si notas que de pronto cambiaron de color, si tienen bultos pequeños o grandes o si hay sensación de pesadez en alguno. También si tienes dolor en ciertas zonas, si ambos aumentan de tamaño o la diferencia entre uno y otro es demasiada. Recuerda, no se debe notar nada en el testículo, ningún bulto ni venas saltadas, tampoco debe doler la exploración.

(Foto: tomada de la web)

De igual forma, debes estar al pendiente de una posible inflamación o irritación, así que aparta el pene y examina con cuidado toda la piel que recubre los testículos.

5. ¿Debo asustarme si detecto anomalías en los testículos?

La autoexploración de testículos regular te ayudará a conocer mejor tu cuerpo y a saber cuando algo es normal o no tanto, así que es importante que tomes en cuenta que la mayoría de los cambios en esta zona no se deben a un cáncer testicular.

No obstante, ese no es el único problema que puede presentarse, hay distintos trastornos no cancerosos que puede provocar cambios en los testículos, como un quiste, una lesión, una infección, una hernia o la acumulación de líquido alrededor de los testículos (hidrocele).

(Foto: tomada de la web)

No tengas miedo de tocar tus testículos para hacer una autoexploración, tomate el tiempo necesario de observarlos y palparlos y aunque dudes, cualquier hallazgo anómalo deberás consultarlo con el urólogo, pues la detección precoz es vital para la curación de cualquier complicación.

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(Con información de Infosalus y Mayo Clinic) 


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