Ya no quiero que mi marido sea streeper pero él está feliz con serlo

Con la pandemia dejó de hacerlo de manera presencial, pero ahora lo hace por webcam y hasta se finge gay

Cuando conocí a mi marido lo que más me llamó la atención fue que es una persona que no se deja vencer por la adversidad y en ese momento se había quedado sin trabajo y como cuida mucho su cuerpo y está muy marcado estuvo haciendo trabajo de streeper para eventos y así salir con los gastos. Con la pandemia dejó de hacerlo de manera presencial, pero ahora lo hace por webcam y hasta se finge gay para tener más clientes. Yo al principio acepté estar con él pese a su actividad porque lo conocí haciéndolo, pero pensé que en algún momento lo dejaría y creí que eso pasaría con la pandemia. La verdad ya no quiero que se dedique a eso, pero él cada vez está más feliz con eso. 

Ya no quiero que mi marido sea streeper pero él está feliz con serlo

-Inconforme

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PSH: Querida Inconforme,

Hay una línea muy delgada en este tema para aceptar una pareja con este tipo de empleo y es que por una parte esta actividad puede considerarse como ser actor o bailarín, el problema es que aquí media la exhibición del cuerpo como parte fundamental ya que a través de éste es que las personas pueden crear fantasías sexuales en su mente.

A diferencia de la prostitución, (con la que a veces se confunde, o se complementa) la ley, así como la sociedad son más tolerantes con el baile erótico, ya que su principal entretenimiento no es el acto sexual a cambio de dinero, sino quitarse la ropa bailando con un fin lúdico. Jennifer Danns, ex bailarina exótica en su libro Stripped: the bare reality of lap dancing ( Streeper: la verdad desnuda sobre el baile exótico) asegura que esta actividad crea adicción y es difícil de dejar, pues por una parte cierra todas las posibilidades de encontrar otro empleo bien pagado porque pese a ser un baile tolerado por la sociedad, a la hora de pedir empleo esta actividad no forma parte del curriculum, lo que los obliga a mentir.

Por otra parte, llega a dejar ganancias rentables para tener un nivel de vida cómodo y mantener sin problemas una familia, donde además el streeper obtiene gratificación constante hacia el ego, que alimenta su vanidad.

Curiosamente, entre el 2015 y 2018 los modelos podían ganar entre mil y dos mil dólares semanales, para el 2019 los ganaban en un mes, porque cada día salía más competencia, generando una saturación de modelos pero eran los mismos usuarios. Ahora con la pandemia, se estima que este negocio creció en usuarios que buscan ver y en modelos que ofrecen de todos los servicios a distancia.

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(Coordinadoras: Cecilia Rosillo y Susana Carrasco)