Tengo tres parejas y no quiero compromiso

No engaño a ninguna, porque todas saben unas de otras

Nunca me he visto como un hombre de familia, no creo en el matrimonio ni me interesan los hijos, pero tampoco me gusta estar solo. Tengo parejas, tres para ser exacto. No engaño a ninguna, porque todas saben unas de otras. Tengo días para mí y días para ellas, no juntas ni al mismo tiempo, claro. De hecho no se conocen, solo saben que existen en mi vida, saben que no tengo exclusividad sexual pero tampoco soy cínico, así que nunca le cuento a ninguna sobre las demás, incluso desconocen sus nombres. Y sí, tengo sexo con las tres y soy muy riguroso con los anticonceptivos, jamás me quito el condón y saben que la palabra embarazo es su pasaporte para que la relación acabe en ese momento. Creo que es ese sentimiento de que no son mis dueñas lo que las tiene aquí, y a veces percibo una especie de competencia por querer ganar y convencerme de que cada una es la opción adecuada, como si lucharan una contra otras para llegar a algo que no sucederá, ser la única. A veces, cuando repaso como son los días con ellas, veo que es como verlas luchar contra fantasmas, cada una sabe que están las otras haciendo algo para complacerme pero no saben qué, así que atacan por todos los flancos, más allá del sexual y su entrega a esta relación es mucho más intensa que las que tuve en monogamia.

Tengo tres parejas y no quiero compromiso

-Trígamo libre

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PSH: Querido trígamo libre,

Si una cosa ha permitido a los hombres el sistema patriarcal, es manejarse como el gran premio sexual. Si bien la mujer ha sido vista como el premio a conquistar en una competencia entre varios "machos", deja de tener valor en cuanto ella cede a la relación coital. Caso contrario con los hombres, que mientras más mujeres tengan en la cama, más ascienden en la escala de trofeos.

Nada más seductor para el ideario femenino que ser la mujer que logró quedarse, en exclusiva, con el mujeriego, el incasable, el más difícil... porque eso la vuelve especial.

En esta ideología de reivindicar al rebelde sin causa, de traerlo de vuelta "al bien" de "reformarlos" ha sido muy penetrante en la formación de las mujeres y su papel como pareja así como en la búsqueda del compañero "ideal". Hay por lo menos tres ideas que utilizas del patriarcado, 1.- tienes derecho a tener más de una pareja al mismo tiempo, con o sin su consentimiento. 2.- No tienes obligación de dar explicaciones de nada a tu pareja 3.- Tú decides la procreación. Esas situaciones, por otro lado, son también señales de una incapacidad para asumir compromisos, de tener miedo a comprometerse. Es decir, por un lado actúas como macho, pero por otro en realidad no quieres las responsabilidades del Alfa.

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Por aburrimiento decidimos hacer tríos. Me preocupa enfermar

Después de casi 10 años de matrimonio, mi marido y yo decidimos abrir nuestra relación. Lo pensamos bien y vimos que eso ayudaría a mejorar nuestra vida sexual, o por lo menos en ese momento eso creímos. De entre las opciones que vimos que más nos acomodaba, optamos por hacer tríos. Él es muy morboso pero más bien pasivo en la cama; quizá eso fue parte de lo que ya me tenía aburrida, que no es muy creativo y la rutina rápido llega a la cama con él, por eso cuando me dijo que no le molestaba que en el trío fuera yo la única mujer me sentí aliviada. Nuestra primera experiencia fue con un chico que conocimos en una reunión de unos amigos.  Fue intenso, pero mi marido no quiso repetir con él pues encontró muy excitante la experiencia de hacerlo con un desconocido, así que la siguiente vez fue con otro. De ahí, su principal motivación es el sexo en trío con desconocidos. Me empieza a preocupar que nos contagiemos de alguna enfermedad, pese a que somos selectivos con los hombres que nos relacionamos, pero no dejan de ser perfectos desconocidos, de los que sólo nos queda el nombre. Él definitivamente lo disfruta, pero yo ya no, el problema es que mi marido está firme en su decisión y me ha dejado claro que no regresará a la monogamia sexual.

-Espantada.

PSH: Querida Espantada,

El principal problema en las parejas que caen en rutinas que merman su vida sexual no es el sexo en sí, el problema de fondo suele ser de comunicación y de autoconocimiento. Las relaciones abiertas requieren que estas dos condiciones estén sanas para funcionar. Lo novedoso, al sorprender, siempre resulta atractivo y eso hace que el sexo se vuelva intenso y en un primer momento parezca mejorar y funcionar. Lo novedoso es algo que está muy sobrevalorado en el sexo. Se piensa que las personas con mejor vida sexual son aquellas que se atreven a hacer cosas extremas cuando la verdad es que las personas con la sexualidad más sana son aquellas que están satisfechas con su vida erótica.

Lo que necesitan es dejar de responsabilizar a su sexualidad de su falta de comunicación y de no saber qué quieren de su vida en pareja.


El sexólogo catalán Antonie Bolinches dice que hay que aprender a conceder sin ceder, es decir aportar en beneficio de la relación, y no en renunciar a las propias necesidades. Así, no pocas veces, las personas optan por este tipo apertura sexual porque en ella esconden miedo a enfrentar cierta impotencia a satisfacer a su pareja, y en el trio, se "diluye" esa responsabilidad. 

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Desde antes de casarme he tenido un amante esporádico y ahora lo siento como un mero accesorio sexual

Desde que estaba en la universidad entablé una relación de sexo sin compromiso, hay afecto y confianza pero no amor. Es imposible amar a alguien que no sabe ser pareja, que solo recibe y no da, porque desgasta en todos los sentidos. Me casé con un gran tipo, que desde el inicio supo que yo tenía esa relación sexual esporádica y que le advertí que no dejaría por andar con él, porque al final de cuentas no se trataba de amor sino de satisfacer el cuerpo de forma segura y si lo nuestro no funcionaba no veía justo acabar con algo que así fuera intermitente, me complacía. Así que jamás dejé a mi esporádico amante, por llamarle de alguna manera; mi marido no tuvo más que aceptarme con esa amistad, y se dio cuenta que no siempre que él y yo nos veíamos la cosas terminaba en la cama y pocas veces se dio cuenta; siempre después de un gran pleito era esa otra cama donde yo sacaba el enojo. En realidad nunca hablamos de él, mi marido hace como que no existe aunque sabe que sigue desde hace años ahí. La verdad creo que eso ha sido uno de los factores que ha hecho que mi matrimonio funcione, para mi esposo no tenerme cien por ciento segura, lo hace no bajar nunca la guardia y a mí me ayuda a valorar el esfuerzo, el amor y el compromiso que tengo en mi casa y apostar por ello. El problema es que he llegado a "cosifcar" a mi amante y lo siento como un mero accesorio en mi vida sexual y no me agrada la sensación.

-Casada con amante

PSH: Querida casada con amante  

A estas alturas de tu vida, parece que no quieres darte cuenta que tienen claro qué papel juega cada uno en este triángulo amoroso. Tanto tu marido como tú han consentido una relación extramarital que les sirvió por años a ambos como el foco rojo que daba señales de alerta; para que su matrimonio no se fuera a pique, usaron a tu amante en más de una manera. Al final, no solo se trató de sexo esporádico y sin amor contigo, se volvió la razón a través de la cual darse cuenta de los errores en su matrimonio, una "cosa" que está ahí recordándoles que un matrimonio conlleva esfuerzo, comunicación, amor.

Se convirtió en una razón para pelear por la pareja, para seguir la conquista, para valorar.

Esto fue mucho más de lo que esperabas tener con esa persona, con la que quieres pensar que solo hubo acostones, y que tu marido consintió porque es un tipazo pero en el fondo, de alguna manera, le ayudó a hacer un trabajo que probablemente no sabía cómo hacer solo: mantenerse contigo. Ese amante, del que pensabas no tener nada más que sexo, al final fungió como el cemento en su relación y te causa una sensación desagradable porque tratarlo como "accesorio sexual", como un juguete sexual que sacas del cajón cuando tienes ganas o no quieres jugar con tu marido, o peor aún, como el catalizador de tu enojo cuando tienes problemas que resolver en tu casa, te hace sentir que abusas; el  vicepresidente de la Sociedad Catalana de Sexología, Antonio Bolinches, dice que nosotros no somos monógamos por naturaleza, pero la cultura que hemos creado lo es, por eso es común la monogamia imperfecta, es decir tenemos monogamia con infidelidad. Lo grave explica, es que la infidelidad como salida causa más problemas emocionales y sociales de los deseables.

(Coordinadoras Cecilia Rosillo y Susana Carrasco) 

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