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La esposa de mi papá ¿es mi mamá?

La nueva pareja femenina del padre, y el hijo enfrentan una relación difícil que debe ser resuelta positivamente, señalaron especialistas.

  • 09/05/2013
  • 16:00 hrs.

Unirse a un hombre que ya ha sido padre en una relación de pareja anterior implica un reto que puede ser resuelto positivamente para la nueva pareja femenina del padre, ya sea que se le llame madrastra o “la esposa de mi papá” o “la novia mi papá”.

La revista especializada en psicología familiar Journal of Marriage and Family ha publicado un conjunto de estudios sobre este proceso y afirma que un periodo de integración exitosa de la nueva mujer en la vida del padre tarda aproximadamente tres años, de los cuales el primer año es el más conflictivo y difícil.

Uno de los resultados más sorprendentes de estas investigaciones es que, en el largo plazo, muchos niños y adolescentes que lograron una exitosa relación con sus madrastras terminaron dedicándole más tiempo a su cuidado y atención en la vejez que a sus propias madres biológicas. Así lo han identificado estudios realizados por la Universidad de Missouri, en Columbia, que es la institución con más estudios y publicaciones sobre familias construidas después de un divorcio.

Existen muchos factores que intervienen en la adaptación de un niño o un adolescente hacia una nueva figura femenina, pero el principal factor es inconsciente: “los niños y jóvenes aceptarán a la novia u esposa del padre en cuanto identifican que estar cerca de ella les proporciona seguridad y mayor calidad de vida”. Lo anterior es una de las conclusiones de un estudio realizado en la Universidad de Misouri por los investigadores Larry Ganong y Marilyn Coleman, profesores del Departamento de Desarrollo Humano y Familias.

Algunos consejos para ellas

Los profesores Ganong y Coleman publicaron en la revista Journal of Marriage and Family,  en la edición de abril de 2011, un artículo en el que explican que, en Estados Unidos, el 40 % de todos los habitantes es miembro de familias que se construyeron después del divorcio de sus padres biológicos.

Estos datos, avalados también por el Pew Center Study, los llevaron a indagar los procesos de integración de las llamadas “familias post-divorcio” y así vieron algunos de los patrones más comunes de éxito y fracaso.

Los errores más comunes cuando una mujer entra en la vida de un hombre con hijos son los siguientes:

  1. “Dime mamá”. Para facilitar la cercanía de los hijos de su esposo o pareja algunas mujeres quieren asegurar a los niños o jóvenes una confianza mayor a la que ellos piden. Es prácticamente imposible que la figura de la madre biológica pueda ser sustituida y si esto ocurre no pasará en los primeros años y mucho menos si ellos no lo plantean. Decirle a los niños que pueden llamar “mamá” a la nueva pareja de su padre les crea confusión, un sentimiento de invasión y, finalmente, repelencia.
  2. “Síéntete libre para hacer lo que quieras”. Otro error común en las estrategias para acercarse a los hijos de la nueva pareja es querer parecer excesivamente amigable y no establecer reglas ni límites. La actitud exageradamente permisiva de una madrastra o novia del papá también desconcierta a los niños y jóvenes, quienes requieren tanto amor como límites. Uno de los modos de ganar confianza de los niños es proyectar madurez, uno de los modos de perder confianza a corto plazo es comportarse como un miembro más de la pandilla.
  3. “No los obligue a decirle gracias”. El agradecimiento no puede ser generado como una orden o como una obligación. Si la nueva pareja del padre pide, obliga o exige al niño o adolescente dar las gracias, aunque sea su forma de comportarse o la manera como se comporta su familia, podrá lograr que los menores digan la palabra “gracias”, pero esto no significa que sientan un verdadero agradecimiento. Podrían sentir rechazo hacia futuras ayudas.
  4. “Yo limpio, yo lavo, yo cargo”. El deseo de ser aceptada por los hijos e hijas de una pareja previamente divorciada hace que muchas mujeres acepten realizar tareas que los niños y jóvenes deben realizar solo en casa de su madre biológica. Esta papel servicio puede llevar rápidamente a la mujer a una relación inequitativa y de sometimiento que puede conducir a abusos de los niños y jóvenes que en el futuro serán difíciles corregir.
  5. “No te enojes, no te pongas triste”. Es común que los niños y niñas se sientan tristes o enojados con mucha frecuencia cuando están con la nueva pareja de su padre pues pueden pensar que ella es la responsable de que su familia no esté junta. Ellos tienen derecho a sentirse perturbados  y es importante respetarlos no forzarlos a corregir esos sentimientos como si fuera una orden pues esto puede generar resentimientos infundados hacia ella.
  6. “Cuando tu papá y yo hacemos…”. Los niños se sienten excluidos y molestos cuando la nueva pareja de su padre subraya los momentos agradables o felices que pasan con su papá cuando ellos están ausentes. Es más recomendable recordar las actividades en las que todos estuvieron juntos, enfatizando las que los propios niños o jóvenes haya disfrutado particularmente.
  7. “Es que mis hijos hacen…” Cuando la nueva pareja del padre tiene hijos de un matrimonio o una relación anterior, la comparación será inevitable entre los hijos de él y de ella por lo tanto es una responsabilidad de la nueva figura femenina en casa construir un ambiente de equidad en la que se subraye las personalidad, habilidades y gustos  de cada uno de los niños sin distinguir o favorecer a sus propios hijos biológicos.

La seguridad es la clave

Larry Ganong y Marilyn Coleman, profesores del Departamento de Desarrollo Humano y Familias, afirman que el periodo más difícil de adaptación hacia una nueva pareja del padre, en la vida de un niño o un adolescente, dura alrededor de un año. Sin embargo, la consolidación total de las llamadas “familias postdivorcio”, puede tomar tres años.

Los expertos de la Universidad de Missouri indican que durante el primer año los niños están haciendo una evaluación muy rigurosa de la pareja de su padre y en esa evaluación es determinante la sensación de seguridad que les transmiten.

“Es un trabajo de ambas partes, los adultos y los niños, cuando se quiere construir una relación positiva en nuevas familias después de un divorcio. Es importante que ambas partes entiendan que la base de todo es construir una amistad, pero no hay que perder de vista que los niños sí buscan la imagen de un adulto que los pueda proteger e incluso dirigir. No hay una sola fórmula perfecta y siempre hay que prever que los niños y jóvenes pueden presentar muchas actitudes de rechazo hacia la nueva mujer en sus vidas. Ellas deben estar preparadas para esto y no sobrerraccionar pues la aceptación sólo se construye paulatinamente, primero es amistad. Por otra parte, lo que nosotros hemos visto es que incluso las relaciones que empiezan de manera negativa no se mantienen en conflicto por siempre. Con el trabajo adecuado los resultados son positivos”, indicó Larry Ganong en la revista Journal of Marriage and Family.

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