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¿Es segura la terapia vampiro?

El senador Salvador López Brito, presentó una propuesta para regular el tratamiento de plasma rico en plaquetas, utilizado con fines estéticos y para tratar tejidos dañados.

  • 18/04/2017
  • 12:48 hrs.
A través del tiempo, los seres humanos hemos buscado aquella fórmula mágica que permita evitar y en su caso contrarrestar los efectos del envejecimiento, para ello, ha utilizado un sinnúmero de productos, tratamientos, cirugías, etc; los cuáles han propiciado en ocasiones poner en riesgo la propia vida.

Actualmente existe un tratamiento llamado bioestimulación con plasma rico en plaquetas (PRP) (conocida en algunos lugares como terapia vampiro), un procedimiento autólogo, realizado con sangre extraída en forma indolora del mismo paciente, la cual se centrifuga para separar los distintos componentes (glóbulos blancos, rojos, plaquetas, plasma).

Al obtener el plasma rico en plaquetas, que son las células que participan en la coagulación, ya que estas poseen un gran número de sustancias llamadas “factores de crecimiento” que promueven la migración y división celular, quienes tienen el potencial de estimular la respuesta reparativa de los tejidos dañados, como por ejemplo en la tendinosis, motivo por el cual se realiza este procedimiento.  Otro objetivo de este tratamiento es retroceder las señales comunes del envejecimiento de la piel en el área facial, cuello y manos.

Sin embargo, no todos los países están a favor del uso de este tipo de tratamientos, por mencionar un ejemplo, tenemos el caso de Argentina; donde  los especialistas advierten que sus beneficios no están probados y que pueden tener riesgos potenciales y se busca que se regule y controle su uso porque se trata de una autotransfusión, con sus beneficios y sus riesgos, como las infecciones; y  desde el Programa Nacional de Sangre afirman que no es un tratamiento con efectos probados.

La terapia vampiro


Pero el verdadero problema surge en el campo de la estética; ya que en internet circulan videos que describen cómo debe realizarse el procedimiento y cuáles son sus bondades; sin mencionar los requisitos necesarios para que este tratamiento se lleve a cabo, tales como la supervisión de un  médico hemoterapeuta y que  la preparación del plasma sea en un ambiente estéril para evitar la contaminación de la sangre y provocar infecciones; hoy en día incluso se conoce de centros estéticos donde personal no calificado realiza este tratamiento de manera indiscriminada.

De acuerdo a la Cámara y Asociación de la Industria del Cuidado Personal (Canipec), México es el segundo país de América Latina que más gasta en maquillajes, y a nivel mundial se ubica en la posición número 11; por lo cuál es necesario en este momento, empezar a buscar aquellas áreas que dejan espacio a que este tipo de tratamientos se lleve a cabo sin la regulación correspondiente. Prueba de ello es que la Secretaría de Salud, por medio de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), ha clausurado seis consultorios de medicina estética que ofrecían, al margen de la legislación sanitaria, servicios de reducción de peso, lipoesculturas con láser, botox, malla supralingual “mágica” para bajar de peso, acupuntura, bronceado de piel en camas solares y de tratamiento de plasma rico en plaquetas.

A nivel internacional no existe regulación, pero eso no tiene que ser causal para que México no la realice, por esta razón, hace unos días presenté una propuesta que busca regularizar el proceso del tratamiento de plasma rico en plaquetas, condicionando que únicamente el personal médico debidamente entrenado pueda llevarlo a cabo, así como también que  el lugar en donde lo realicen cuente con las técnicas médicas seguras.

El beneficio del PRP ha quedado demostrado en Medicina Regenerativa, más es necesario evitar el uso indiscriminado por personal sin capacitación ni formación médica, por lo que los responsables del manejo del PRP y de cualquier otro tratamiento estético que implique la necesidad de conocimiento médico, sean en efecto médicos que hayan recibido entrenamiento adecuado y avalado por instituciones cuyas preparaciones sean las adecuadas para su realización.

Finalmente, invito a la población a que sean observadores y críticos de los tratamientos que reciben, pues nada vale más que estar seguros que nuestra salud no está en juego, y menos por un tema estético que puede tener graves consecuencias.

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