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Trastornos de la conducta alimentaria: la delgadez no es la felicidad
Alimentos y Tendencias

Trastornos de la conducta alimentaria: la delgadez no es la felicidad

Fotografía: Clark County Health Department

Se calcula que el 10 por ciento de los jóvenes con anorexia y el 17 por ciento con bulimia han intentado suicidarse.

“Aunque vayas a tiendas de niños no encuentras ropa y aunque siempre tuve mucho cabello, en ese entonces tenía una cuarta parte de lo de ahora y era seco. Mi cara era como de anciana; se te marcan los huesos y se nota muchísimo. La enfermedad te roba la vida” cuenta Anahí, quien tuvo diagnóstico de anorexia cuando comenzó a cursar la secundaria en otro país.

El 30 de noviembre es el Día Mundial contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), una invitación a tomar conciencia acerca de los trastornos que según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son mentales y del comportamiento, que derivan en procesos depresivos por falta de autocontrol.

En México los TCA afectan con mayor frecuencia a las mujeres: de cada 10 casos de personas con anorexia y bulimia, nueve son mujeres, según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Estos trastornos se presentan con mayor frecuencia entre los 12 y los 25 años, con diversas afectaciones a la salud, que pueden causar malnutrición y la muerte.

Anahí recuerda que a sus 15 años estuvo fuera del país y al sentir la presión social por el cambio de cultura y con la adolescencia, comenzó a sentir temor al rechazo y tenía la necesidad de ser aceptada.

“Tenía 15 quince años cuando me detectaron la enfermedad y mi tratamiento en la clínica comenzó cuando estaba cerca de cumplir 17, ahora tengo 18 años. La sociedad te pide que para ser aceptada y querida debes ser delgada y cuando conocí otra cultura, me di cuenta de que el cuerpo de los mexicanos es distinto, pero queremos parecernos a ellos: en mi escuela, la mayoría eran flacas y yo le comenté a mi papá que quería cuidar mi salud”.

Trastornos de la alimentación afectan principalmente a adolescentes y jóvenes

La diputada federal Ana Laura Bernal Camarena advierte que en los últimos 20 años estos trastornos han aumentado 300 por ciento en México y precisa que entre los factores detonantes están la presión social, los medios de comunicación y las redes sociales que muestran a personas extremadamente delgadas como sinónimo de fama y éxito, lo cual incide en el comportamiento de adolescente y jóvenes.

Al presentar un punto de acuerdo en la Cámara de Diputados para que la Secretaría de Salud genere una política pública para enfrentar este fenómeno, la legisladora, quien es integrante de la Comisión de Juventud y Diversidad Sexual, aseguró hay 22 mil casos anuales de trastornos alimenticios, principalmente en jóvenes de entre 13 y 18 años de edad. Destacan la anorexia nerviosa, la bulimia y comer compulsivamente, que afectan más a las mujeres que a los varones. Hasta 10 por ciento de los jóvenes con anorexia y el 17 por ciento con bulimia han intentado suicidarse, subrayó.

También dijo advirtió que estima que estas perturbaciones tienen mayor tasa de mortalidad que cualquier enfermedad mental pues se calcula que el 10 por ciento de los jóvenes con anorexia y el 17 por ciento con bulimia han intentado suicidarse.

Los principales trastornos de la conducta alimentaria son los siguientes:

Anorexia. Hay restricción y reducción de la ingesta de alimentos que lleva a una pérdida significativa del peso. La persona presenta miedo intenso a ganar peso.

Bulimia. Se presentan episodios recurrentes de atracones y conductas compensatorias como el vómito, además de la pérdida de control al comer.

Trastorno por atracón. Caracterizado por episodios recurrentes de atracones. Estos se pueden asociar con comer más rápido de lo normal, seguir comiendo a pesar de sentirse desagradablemente satisfecho, comer grandes cantidades de comida, a pesar de no tener sensación de hambre y sentirse disgustado, deprimido o culpable después del atracón.

Se reorganiza la Clínica de Obesidad y Trastornos de la Conducta Alimentaria

Al respecto, la doctora Ingrid Rocha Velis psicóloga clínica, psicoterapeuta y especialista en trastornos de la conducta alimentaria, ha dirigido durante los últimos 12 años el Programa Nacional para la Atención de la Anorexia y la Bulimia en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INCMNSZ). En entrevista con SuMédico explica que actualmente el Instituto se transformó en un Centro Covid por lo cual han sido meses en que se han pausado las consultas y la Clínica de Obesidad y Trastornos de la Conducta Alimentaria se está reorganizando.

“Es un centro de referencia nacional. Estamos hablando de la clínica más importante del país en trastornos de la conducta alimentaria sobre todo como dependencia de la Secretaría de Salud; es lo más serio, formal e importante pues se hace también investigación y protocolos con infraestructura para atender los casos de forma multidisciplinaria, es decir, por distintos especialistas que toman en cuenta las distintas aristas”.

La doctora explica que en el caso de México es importante decir que, pese a que no hay una representatividad estadística o epidemiológica, no quiere decir que no sean enfermedades importantes:

“Si pensamos que nuestro país tiene un problema en la alimentación pensamos en la obesidad y respecto a los TCA lo que ocurre es que en realidad cuando se habla con más ruido es porque desde el punto de vista psiquiátrico es el padecimiento que tiene más alta mortalidad porque es más fácil pensar o comprender que alguien murió por anorexia que por padecer esquizofrenia”.

Aplicar medicina centrada en el paciente: “no son anoréxicas”

Rocha Velis explica que esa alta mortalidad se debe a que estos trastornos comprometen todo; desde lo físico hasta lo mental y por ello se requiere de foros, espacios y personal de salud capacitado:

“Hay que aclarar que no es un problema de salud pública ni en México ni en el mundo, En el caso de la anorexia, tiene más que ver con el desarrollo, con la adolescencia y la transición a la adultez. Por ello el trabajo es más con población adolescente lo cual genera más ruido. Lo que llaman un buen caso de anorexia es aquel que es llamativo o escandaliza, es el que resalta más o que es más ruidoso y en ese sentido se cae en el amarillismo”.

La doctora Rocha explica que en estos tiempos es importante aplicar la medicina centrada en el paciente que involucra cuidar la manera en que los especialistas en salud se dirigen a los pacientes:

“Ya no hay enfermedades, hay enfermos, entonces pues son personas que padecen anorexia, que viven con obesidad, mujeres que viven con bulimia, pero no son anoréxicas o bulímicas, eso es peyorativo”.

Un difícil diagnóstico y las señales de alerta

La doctora Rocha indica que hay factores diagnósticos aunque algunos son diferenciales pues se tiene un trastorno u otro; son excluyentes: no se puede tener anorexia y bulimia. Al respecto, las señales de alerta de los trastornos de la conducta alimentaria son:

1.    Comer descontroladamente

2.    Hacer dietas rigurosas

3.    Provocarse vómitos

4.    Abuso de laxantes y diuréticos

5.    Problemas con la dentadura

6.    Depresiones detectables

7.    Ir al baño después de comer

8.    Menstruaciones irregulares

9.    Preocupación exagerada por el peso.

Respecto a las conductas de riesgo, la especialista señala que los primeros signos tienen que ver con un deseo exagerado por perder peso que lleva a la restricción, a hacer dietas y por lo tanto el diagnóstico a ese nivel es difícil de diferenciar, por ejemplo, de las conductas “saludables”:

“Puede ser normal que alguien quiera reordenar la alimentación, perder peso, pero cuando ya se comienzan a hacer dietas más restrictivas, mucha culpa al comer, conductas compensatorias, dejar de comer o consumo de laxantes y malestar con la imagen corporal serían datos de alarma.”

Los datos de incomodidad e insatisfacción con la imagen y el interés particular de perder peso, pero con mucha culpa es un cuadro característico; sin embargo, la línea entre “lo saludable” y el trastorno es delgada pues en su experiencia, la doctora ha visto a madres confundidas:

“Me dicen ´es que quería bajar de peso, hacer una dieta y hasta yo la llevé al nutriólogo, pero cayó en un trastorno´. Por eso es importante valorar la intencionalidad final de la conducta: qué se está esperando lograr con esos tratamientos o el ejercicio”.

Mujeres invidentes han presentado trastornos de este tipo

A diferencia de lo que señaló la diputada, la doctora dice que la moda o los medios de comunicación tienen en realidad muy poco que ver con estos trastornos:

“Hubo esta creencia de lo que pasa. Empezaron a ver pasarelas de modelos y entonces la gente se obsesionó y empezó a dejar de comer, pero para nada. Hemos tratado casos de mujeres invidentes que presentan estos trastornos, mujeres de comunidades indígenas o rurales que ni siquiera hablan español que no tuvieron siquiera acceso a revistas de moda o televisión, pero en personas expuestas a expectativas específicas de la imagen, sí hay mayor riesgo”.

¿Hombres o mujeres?

“Son trastornos que no pueden nombrarse trastornos de mujeres o en las mujeres, sino trastornos femeninos pues tiene que ver con lo femenino y en hombres más bien encontramos hombres con identificación más femenina. Son muy pocos los hombres con este trastorno”.

La doctora también explica que actualmente no se puede hablar de un aumento en el número de casos sino un incremento en el número de diagnósticos pues con el confinamiento ciertas conductas de riesgo se identifican más rápido pues antes podía ser más fácil ocultarlo o que pasara desapercibido”.

En su experiencia, la doctora Rocha recuerda que han atendido casos con muy bajo peso, casos en los que renutrir a alguien se convierte en un arte pues se tiene que hacer despacio y con mediciones específicas en sangre o en hígado:

“Los casos que más alertan son aquellos que recibimos en el instituto y requieren hospitalizaciones largas. Hay que renutrirlos y el dato que en anorexia más nos preocupa es el bajo peso, y en las pacientes con bulimia lo más preocupante es que hacen desregulaciones hidroelectrolíticas por el vómito provocado que puede generar arritmias o disfunciones complejas que además tienen mucha impulsividad”.

Anahí: entre la vida de vida y muerte

Anahí llego a pesar 32 kilos y le era ya muy difícil encontrar ropa:

“Cuando hacía mucho calor no podía usar una blusa porque se marcaban los huesos. La enfermedad te roba la vida y ya no podía correr o salir a tomar el sol porque como ya no tienes defensas, me salían manchas en la piel que me daban comezón, se me fue el período y te vuelves sensible a ciertos alimentos”.

Con la idea de cuidar su salud, la joven comenzó a restringir cosas y a hacer mucho ejercicio:

“Comencé con excesos, no me daba cuenta de ello; no podía parar. Era imposible darme cuenta de que tenía un problema”.

Anahí recuerda que sus conocidos le decían que estaba en la línea entre la vida y muerte, pero le era muy difícil llevar un tratamiento pues sus padres y amigos no sabían cómo ayudar y la obligaban a comer o hacían comentarios que lastimaban:

“Yo decidí internarme porque era la mejor opción y había expertos y chicas con las que podía platicar y me entendían. Me han tratado varios especialistas como una psicóloga, psicoterapeuta, un psiquiatra y una nutrióloga”.

“Mis padres entraron en desesperación”

Fue por una nutrióloga que le recomendó buscar ayuda de especialistas que Anahí fue sometida a pruebas en la Fundación Ellen West y le dijeron que tenía que quedarse para recibir tratamiento:

“Cuando me internaron mis papás entraron en desesperación y lo que más me dio miedo fue que me ganara la enfermedad, que realmente no pudiera más y pudiera morir porque nunca me di cuenta de la enfermedad; es como un virus, está en al aire, pero no lo puedes ver y menos si tú no lo tienes”.

La joven también explica que estas enfermedades pasan porque hay un problema de fondo y que, aunque pueda sonar increíble estos trastornos son “lo que protege”:

“Aunque suene irónico, hay algo de fondo. Lo más difícil para mi fue dejar de convivir con mis amigos, con mi familia porque solamente éramos la enfermedad y yo y me alejaba de quienes intentaran quitármela”.

Además de lo anterior, Anahí comenta que es más difícil ganar peso que perderlo cuando vives con un trastorno de la alimentación y que al ganarlo sintió una sensación de incomodidad:

“Es un nuevo peso, no te sientes a gusto, no es que estés rodando, tampoco es que te vuelvas obesa”.

No solamente es vomitar, hay algo detrás…

Anahí pide que las chicas que tienen un trastorno se acerquen a buscar ayuda, que acepten que tienen un trastorno:

“Yo nunca vomité, pero me hicieron estudios y me dijeron que no solamente era esto. Cuando te dicen que tienen que internarte, puedes pensar que es en un psiquiátrico o una cárcel, pero hay clínicas que son mucho mejor que estar en casa porque no estás sola y estás con especialistas, por eso no deben sentir pena. Puedes pensar que estar delgada te hace sentir querida o te da la felicidad, pero no, caer en esto es complicado, no es fácil de superar”.

La delgadez no da la felicidad

La enfermedad también hizo que Anahí perdiera oportunidades y dice que conforme se recuperó, la gente se acercó nuevamente a ella y pudo recuperar su vida:

“La delgadez no te la felicidad. Mi cuerpo era muy sensible, me acuerdo que yo caminaba mucho, pero mis huesos se volvieron frágiles; luego me tenían que vendar el pie porque me dolía mucho y no podía caminar. Una vez se me explotaron las venas en los ojos y tenía los ojos llenos de sangre, pensé que no se me iba a quitar y yo tomaba mucha agua, entonces con el reflujo solamente se regresa el ácido y es horrible esa sensación”.

Anahí también se preocupa por la pandemia pues dice que al pesar 30 kilos, el coronavirus mata fácilmente y por eso también pide que cuando alguien vea a una persona con un trastorno de la alimentación no hagan comentarios a la ligera o le excluyan:

“Dicen que la enfermedad es un capricho, pero no saben lo que hay detrás. Tener anorexia no es señalar culpables, no es por querer ser flaca y ya por que sí”.

Anahí dice que después de haber superado la anorexia le gustaría mucho que la sociedad a la cual le venden imágenes de mujeres o modelos muy flacas piense que las personas que de verdad quieren a alguien no se fijan en la apariencia:

“Quien te quiera no te va a querer por ser flaca, te va a querer por lo que eres y con esta enfermedad me he dado cuenta de que ataca a personas muy talentosas y amorosas, contrario a lo que se piensa. He convivido con compañeras increíbles y me he dado cuenta de lo que valgo, siempre hay que recordar que no valemos por cómo nos vemos sino por lo que tenemos dentro”.

Ser fitness no es igual a ser saludable

La joven recuerda además que un tiempo seguía a una chica “youtuber” muy delgada y que promocionaba la tendencia fitness, pero no fue lo que pensaba.

“Yo la seguía pues te venden el fitness como salud, pero al investigar y poco tiempo después ella dijo que tenía también problemas con estos trastornos, que por eso era tan delgada y entonces quise escribirle para mostrarle mi apoyo. Pensé que era muy difícil que después de haberse mostrado siempre delgada y ahora que sus seguidores la criticaran por haber ganado peso estaba muy mal; yo quería ser como ella y resultó que también estaba enferma”.

Anahí finalmente explica que algo muy bueno del tratamiento contra la anorexia es poder aprender a comer de todo sin temor a subir de peso o algo por el estilo y dice que se imagina que en la pandemia y con el nuevo etiquetado, las personas con TCA pueden estar muy confundidos y preocupados:

“Con la nueva normalidad y los sellos muchas personas enfermas están aterradas pues no saben cómo interpretarlo, o sea, sí saben que hay alimentos que tienen mucha azúcar o calorías, pero no te dicen que, por ejemplo, comer una o dos galletas no te va a enfermar”.

No se consideraban enfermedades: la lucha por el reconocimiento

La doctora Araceli Aizpuru es directora de la Fundación Ellen West AC y explica para SuMédico que uno de los temas importantes que hay que señalar es que Ellen West surgió en 1998 y que su primer objetivo fue brindar información a la población mexicana para detectar estos trastornos.

“Hace 21 años estas enfermedades se detectaban en promedio mundial 7 años después de haber iniciado. Hemos trabajado solos; aunque con el Senado hemos trabajado desde hace 10 o 15 años, ha sido complicado”.

Algo muy importante que Aizpuru comparte es que ya se logró el reconocimiento como enfermedad, con prestaciones e incapacidad, como cualquier otra enfermedad lo cual ya es un gran logro:

“Ha sido difícil, hubo una conferencia con las autoridades y les comenté que todos los trípticos los hemos hecho en Hellen West y que no podemos creer que no se sumen a alguna campaña para apoyar. Lo último que logramos fue que se construyeran o se equiparan tres unidades dentro de hospitales de la Secretaria de Salud para el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria, aunque desgraciadamente este país es de sexenios y lo que habíamos logrado en el sexenio pasado, se ha perdido en éste. También logramos que se estableciera la fecha como día internacional; en nuestro país pasó por el senado; se hizo por decreto y fue otro de nuestros logros.”

Otro problema que refiere Aizpuru es que las personas no reconocen tener estos trastornos, entonces lo niegan:

“Los últimos números dijeron que había 4 millones de personas con estos trastornos en nuestro país, pero al existir negación, pueden ser más, no hay claridad”.

¿Te restringes?, ¿tienes un peso bajo?

La doctora y directora de Ellen West, la primera institución en toda Latinoamérica en tratar los trastornos de la conducta alimentaria dice que la calidad de vida con estos trastornos es terrible pues causan sufrimientos psíquico y físico.

Aizpuru también comparte que se siente muy orgullosa pues al mover tantas campañas lograron que el primer año que se conmemoró la fecha varios monumentos importantes en la CDMX se iluminaran de color morado, el color elegido para esta causa.

El diagnóstico no es tan difícil, pero…

La directora dice que en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5 se considera como trastornos de la alimentación a la anorexia que se divide en dos: anorexia nerviosa tipo restrictiva y tipo purgativa, bulimia nerviosa dividida en purgativa y no purgativa y el trastorno por atracón (TPA) que es el que las personas comen independientemente de su hambre:

“El trastorno por atracón es una enfermedad importante, es el patito feo porque de las personas que tienen obesidad, hasta el 75% de pacientes con la enfermedad lo presentan y no se ha trabajado nada. Nuestro proyecto de 2021 es hacer una campaña de trastorno por atracón del cual no hay conciencia”.

También dice que el tiempo de tratamiento está en proporción directa con los años en que la enfermedad evolucionó:

“Tenemos pacientes que pesan 20 kilos y que tienen 10 años enfermas. Varía y depende”.

“Es que nada me queda”: una señal de alerta

La doctora Aizpuru quien ha escuchado constantemente frases como “nada me queda”, “estoy gordísima” o “comí como cerdo” explica que la buena noticia es que los trastornos de la alimentación son 100% curables:

“Vivir con ellos es muy evidente cuando alguien está restringiendo su alimentación o empiezas a ver que se levantan al baño después de comer. Los papás no dimensionan a dónde puede llegar esto”.

Por lo anterior, la doctora coindice que es importante identificar factores de riesgo tempranos:

“Si le preguntas a la gente si está contenta con su cuerpo, hasta el 70% te dice que no pues hemos crecido con imágenes de mujeres perfectas; al no parecernos a esa imagen comienzan los problemas. Si tienes una niña que te dice ´mamá estoy muy gorda, mamá nada me queda´, es más bien que no le queda la talla que desea y es ahí donde tenemos que actuar”.

Aizpuru comparte que pese a que podría pensarse que el contexto puede cambiar la manera en que las enfermedades se presentan, ella piensa que las enfermedades son iguales en todo el mundo:

“Hace unos años en la época en que teníamos muchas actividades, el gobernador de Quintana Roo me invitó a un evento dónde me llevaron a tres chiquitas con anorexia y tenían exactamente el perfil de enfermedad idéntico a chicas de la ciudad y las niñas no hablaban español; las trajimos y así notamos que la parte psicológica se comparte independientemente del contexto”.


El problema de la desinformación…

La doctora dice que hay muchos problemas relacionados con la presencia de los TCA pero uno de ellos es la desinformación:

“Nunca en la historia había habido tantos mitos de lo que tengo que comer. Ahora las empresas te dicen qué es lo que tienes que comer. Hace años no se tenía duda de lo que teníamos que comer, todo era muy fácil, muy equilibrado. Se comía de todo y siempre había postre, como que todo estaba muy bien acomodado pero lo que afectó fue la llegada de empresas. El primer producto que metieron fueron los alimentos bajos en grasa, entonces empezamos a ver mal comer grasa”.

Aizpuru dice que la “industria de la dieta” es una industria de miles de millones de dólares que nunca podremos atacar, pero podemos contrarrestar con educación:

“La gente está confundida porque piensan que comen sano, pero están comiendo restrictivo, están peleados a muerte con la chatarra. El tema tiene que ver con ser aceptado y reconocido a través de la delgadez es un tema que ya permeó a todos los estratos sociales”.

La prevención siempre será secundaria o terciaria

La doctora Ingrid Rocha menciona que, en estricto sentido en cosas relacionadas con padecimientos mentales, la prevención siempre será secundaria o terciaria lo cual quiere decir que se llegará a interactuar con el fenómeno una vez que ya existe y son muy pocas las cosas que se pueden hacer para que no se presenten casos de anorexia.

“¿Cómo se previene la esquizofrenia o la bipolaridad? No, se trata de prevención a otros niveles, pero primaria, no. Es actuar a tiempo, un diagnóstico oportuno con medidas adecuadas".

La doctora Rocha subraya que la atención vale la pena pues son padecimientos que pueden remitir, que mejoran, que se vea con esperanza pues los pacientes pueden recuperarse y resignificar lo que les ocurre y por ello, pide paciencia:

“Son intervenciones que durarán algunos meses, incluso hay pacientes que presentan recaídas y a veces para hablar de un progreso final, a veces serán años. Hay solución, una intervención puntual puede revertir y redirigir a formas de autocuidado más sanas, pero siempre con especialistas o personal calificado. No pensar en modas, buscar información adecuada y especialistas certificados pues es un padecimiento que se relaciona con algo que está muy arraigado que es la comida; es algo con lo que los pacientes se enfrentan a diario”.


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