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¿Sabes distinguir el hambre física de la emocional?

Psicóloga indicó que para lograr bajar y mantener un peso sano, es necesario aprender a comer por necesidad y no para llenar vacíos emocionales.

  • 03/10/2012
  • 14:27 hrs.

Cuando una persona no sabe comer adecuadamente, y luego de varios intentos no logra sus objetivos, la respuesta no es acudir con un nutriólogo, sino elegir una clínica multidisciplinaria en la que pueda recibir la atención integral y sea posible conocer el trasfondo de su problema, resolverlo desde la base y no sólo trabajar en la punta del iceberg, que finalmente lo llevará a un nuevo fracaso, refirió la psicóloga bariátrica Yunuhén Juárez.

A partir de ahora y hasta el final del año, según la especialista, las personas en general entran en una etapa de afloramiento emocional, en el que salen recuerdos, sentimientos, enojos, alegrías por las fiestas, decepciones por metas no cumplidas, y todo acompañado de un clima poco favorecedor, días nublados, lluviosos o con frío.

Todos estos elementos provocan que las personas se refugien en los alimentos, para llenar vacíos o para hacer una alegoría al bienestar y a la felicidad que presentan, problema que se acentúa en quienes regularmente no saben distinguir el hambre física de la emocional o en quienes confunden la sed con el hambre, explicó la psicóloga en conferencia.

“Es específicamente en las fiestas decembrinas cuando se da un importante aumento de peso, entre tres y siete kilogramos, porque las personas pierden de vista la cantidad y calidad de los alimentos que consumen”, dijo la psicóloga.

Según la experta, esto no tendría razón de ser debido a que “la navidad, especialmente en nuestro país debería tener una connotación religiosa y de apego familiar, no de comer en abundancia, es una grosería para la abuelita no repetir plato, pero es mejor abrazarla y decirle cuanto la queremos, y comer sólo lo necesario para dar combustible a nuestro cuerpo, eso será más agradecido que comer mucho”.

La experta refirió que las épocas de fiesta o cuando la tristeza nos invade, es importante distinguir si se come porque el cuerpo lo requiere, o porque estamos tratando de compensar algo, “Si tenemos hambre, una ensalada o cualquier tipo de comida nos saciará correctamente, pero si tenemos un antojo específico, significa que nuestra hambre no se ha producido por el vaciamiento del estómago”.

Entre las emociones que más “hambre” provocan están:

  • Miedo
  • Enojo o agresividad
  • Decepción
  • Soledad
  • Aburrimiento
  • Alegría

Para evitar comer por estas causas, la experta indicó que antes debemos hacer una pausa de cinco minutos y analizar si nos bastará con una ensalada de lechugas, si ya pasaron cuando menos cuatro horas antes de nuestro último alimento, o si deseamos algo en particular como un pan o alimentos ricos en carbohidratos y grasas.

Si la respuesta es la primera opción, podemos comer, pero si no es así, debemos buscar otra actividad que llene el vacío que intentaríamos compensar con comida no sana e innecesaria para el cuerpo.

Al respecto, la nutrióloga Maricarmen Arias, indicó que es de vital importancia aprender a comer lo que necesitamos y no cosas extras porque la obesidad más que un problema estético es un problema de salud que nos lleva a una baja en la calidad de vida, y aumenta hasta en 30% el riesgo de morir tempranamente por cada 15 kilos extras que tengamos

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