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Este edulcorante de alto consumo puede causar hígado graso
Alimentos y Tendencias

Este edulcorante de alto consumo puede causar hígado graso

El hígado graso no alcohólico es la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica en todo el mundo.

  • INGRID SILVA
  • 03/09/2020
  • 16:08 hrs.

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego han podido demostrar que la fructosa, un edulcorante de alto consumo puede causar hígado graso no alcohólico (NAFLD).

Además, los investigadores aclaran que la fructosa solamente afectaría al hígado después de que llega a los intestinos, donde dicho endulzante irrumpe la barrera epitelial que le otorga protección a los órganos internos contra las toxinas bacterianas:

"La fructosa se descompone en el tracto digestivo humano por una enzima llamada fructoquinasa, que es producida tanto por el hígado como por el intestino".

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Este edulcorante de alto consumo puede causar hígado graso, advierte estudio

En el artículo ya publicado en Nature Metabolism los investigadores concluyen que el desarrollo de tratamientos que prevengan la ruptura de la barrera intestinal podría proteger al hígado del hígado graso no alcohólico.

El hígado graso no alcohólico es la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica en todo el mundo y que además puede progresar a padecimientos más graves como:

- Cirrosis

- Cáncer de hígado

- Insuficiencia hepática

- Muerte.

Conforme información de la Fundación Española del Corazón, la fructosa es un azúcar natural que se obtiene principalmente de las frutas y se utiliza en la elaboración de productos procesados como jugos, refrescos, panadería y golosinas.

Cuando la fructosa se consume en productos procesados o industrializados puede causar las siguientes afecciones:

- Eleva la presión arterial

- Aumenta los triglicéridos

- Aumenta el colesterol 'malo' (LDL)

- Facilita la acumulación de grasa en las vísceras (sobre todo en el hígado)

- Incrementa la presión arterial

- Incrementa el ácido úrico

El nuevo estudio además específica el riesgo del consumo de jarabe de maíz de alta fructosa en el desarrollo de hígado graso:

"La capacidad de la fructosa, que abunda en los higos secos y los dátiles, para inducir el hígado graso era conocida por los antiguos egipcios, que alimentaban a los patos y gansos con frutos secos para hacer su versión de foie gras".

El endulzante más barato en el mercado pero...

Se trata además del sustituto de azúcar más barato que se usa ampliamente en alimentos industrializados, alimentos envasados y procesados que pueden ser desde cereales hasta refrescos:

"Estos hallazgos apuntan a un enfoque que podría prevenir el daño hepático en primer lugar".

Además de lo anterior, los investigadores encontraron también que el metabolismo excesivo de la fructosa en las células intestinales disminuye la producción de proteínas que mantienen la barrera intestinal, como detalla Jelena Todoric, autora principal:

"Por lo tanto, al deteriorar la barrera y aumentar su permeabilidad, el consumo excesivo de fructosa puede resultar en una condición inflamatoria crónica llamada endotoxemia".

Más riesgos para la salud

Lo anterior quiere decir que las endotoxinas filtradas que llegaban al hígado producen un incremento en la producción de citoquinas inflamatorias que estimulan la conversión de la fructosa y la glucosa en depósitos de ácidos grasos.

El equipo de investigación también apuntó que cuando el consumo de fructosa se reducía por debajo de cierto umbral, no se observaban efectos adversos en los ratones, lo que sugiere que el consumo excesivo y a largo plazo de fructosa supone un riesgo para la salud:

"El consumo excesivo de fructosa puede causar fuga en el intestino, provocando enfermedad de hígado graso".

 

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Finalmente, Jelena Todoric explicó:

"Desafortunadamente, muchos alimentos procesados contienen fructosa y la mayoría de las personas no pueden estimar cuánta consumen realmente. Aunque la educación y el aumento de la conciencia son las mejores soluciones a este problema, para aquellos individuos que han progresado a la forma severa de hígado graso conocida como esteatohepatitis no alcohólica, estos hallazgos ofrecen alguna esperanza de una futura terapia basada en la restauración de la barrera intestinal".


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