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¿Por qué los gatos odian las caricias en el vientre o la "pancita?
Cuidados

¿Por qué los gatos odian las caricias en el vientre o la "pancita"?

Foto: Pinterest

Atreverte a hacerle caricias en el vientre a un gato sin su consentimiento puede ponerte en riesgo de un buen rasguño o hasta una mordida

  • SUSANA CARRASCO
  • 29/04/2020
  • 19:18 hrs.

Todo el que tenga un gato en casa seguro que ya se dio cuenta que a su mascota no le hacen especialmente feliz las caricias en la "pancita" y los expertos en comportamiento animal señalan que es muy importante respetar esos límites, pues hay varias razones por las que la mayoría de los gatos odian las caricias en el vientre.  

¿Por qué los gatos odian las caricias en el vientre?

A los gatos a veces les gusta acostarse enseñando la pancita, lo que muchos dueños erróneamente interpretan como una invitación a acariciarles esa zona, como ocurre con los perros, pero para ellos esta posición simplemente indica que se sienten cómodos o que están muy relajados.

Cuando se le acaricia el vientre a un felino, es probable que lo único que consigamos es un rasguño o hasta una mordida, pues esta zona es sumamente sensible en el cuerpo de un gato.

A pesar de que han sido domesticados durante años, estos animales aún conservan ciertas conductas de la vida silvestre y algunos expertos consideran que protegen su pancita debido a que allí se encuentran la mayoría de los órganos más importantes por lo que al permitir que alguien toque esa zona, se sienten muy vulnerables o una presa fácil para un depredador.

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Por otra parte, la conductista de animales de la University of Pennsylvania School of Veterinary Medicine, Lena Provoost, señala que los folículos pilosos en el área del vientre y la cola de los gatos son hipersensibles al tacto, así que las caricias en esa zona resultan una estimulación excesiva y hasta desagradable para los mininos.

¿Dónde acariciarlos?

A diferencia de los perros, los gatos no se vuelven locos con las caricias de sus dueños pero sí hay ciertas zonas en las que disfrutan de algunos apapachos.

"Los gatos prefieren que los mimes y les rasques la cabeza, específicamente debajo de la barbilla y las mejillas, donde tienen glándulas de olor", explica Provoost.

Acariciando esas zonas los gatos pueden reconocernos como miembros de su grupo, pues ellos suelen frotarse la cara con otros felinos para mezclar sus aromas y permitir un "aroma de colonia" para reconocer y saludar a quienes forman parte del grupo. 

Lo ideal es que siempre que acaricies a tu gato lo hagas con suavidad y siempre prestando atención a su lenguaje corporal para reconocer cuando algo no le gusta. Por ejemplo, si notas que empieza a bajar sus orejas, a mover su cola con mucha fuerza o incluso que empieza a erizar su pelaje, es una señal clara de que no le gusta cómo lo tocas y debes dejarlo en paz.

Nunca lo fuerces a estar contigo para que lo acaricies porque solo harás que el gato te rasguñe, te muerda y nunca quiera acercarse para recibir mimos.

Tu mascota debe tener la libertad de marcharse en todo momento y de poder expresar cuando algo no lo agrada, así que antes de querer que se comporte como los perros, debes aprender a interpretar su lenguaje corporal y las formas particulares que tiene de demostrarte su afecto.

Finalmente, hay que recordar que cada gato es distinto y por lo tanto, tienen sus gustos y aversiones muy particulares, así que presta mucha atención a lo que te quiere decir, especialmente cuando expresa que no le gustan las caricias en el vientre o la "pancita".

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(Con información de Experto Animal y National Geographic)


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