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"Mi perro es mis ojos": La historia de Lancelot, el perro guía
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"Mi perro es mis ojos": La historia de Lancelot, el perro guía

Lancelot el perro guía. Fotografía: Anel Rangel

Gerardo perdió la vista hace cuatro años. Hoy es una persona independiente gracias a Lancelot su perro guía

  • MELISSA SIERRA
  • 13/08/2020
  • 14:19 hrs.

Hace cuatro años Gerardo Bermúdez sufrió un accidente que le arrebató la vista, razón por la que hoy es una persona ciega que vive con ayuda y a través de los ojos de Lancelot, su perro guía.

Lancelot, un labrador amarillo, es el perro guía que llegó a la vida de Gerardo hace casi tres años para convertirse en sus ojos, pues a través del entrenamiento que éste recibió, se encarga de guiar y cuidar a Gerardo en todo momento del día. 

Ellos, quienes ahora son un binario canino, se encontraron a través de la Escuela para Entrenamiento de Perros Guía para Ciegos I.A.P., la única escuela de perros guía en México, donde Lancelot se volvió parte de la vida de Gerardo para ayudarlo a vivir con su nueva condición.

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¿Cómo llegó Lancelot a la vida de Gerardo?

Gerardo es Productor musical y docente de Música, quien hace cuatro años, debido a un accidente vial, perdió la vista luego de luchar por su vida durante meses en un hospital. Después de su rehabilitación, Gerardo entró a una clínica para ciegos donde comenzó a aprende cómo vivir con su nueva condición.

Un año después, se acercó a la Escuela para Entrenamiento de Perros Guía para Ciegos I.A.P., única en México, donde se encargan de adiestrar a los perros que se convertirán en guías para personas con discapacidad visual, los cuales serán donados a aquellos que los necesiten.

Lancelot cumplió un entrenamiento de dos años en esa escuela, donde aprendió los comandos necesarios para guiar a una persona ciega, fue entrenado para seguir un horario fijo de descanso, comida e ir al baño, así como adiestrado para relacionarse con un humano que sería su usuario una vez que estuviera listo.

La lista de espera para obtener un perro guía puede tardar hasta cuatro años, relata Gerardo en entrevista para SuMédico, sin embargo, él tuvo suerte, por lo que sólo tuvo que esperar seis meses para que Lancelot se le fuera donado, cuando éste tenía tres años de edad.

Vínculo entre el perro guía y su usuario

Gerardo indica que no cualquier persona ciega puede recibir un perro guía, pues para ser seleccionado se deben cumplir una serie de requisitos para comprobar que una persona es lo suficientemente capaz de hacerse cargo de un perro guía.

La persona con discapacidad visual que quiera ser usuaria de uno de estos perros de servicio debe mostrar una buena salud física y de movilidad, una correcta salud mental, y la noción del espacio físico para hacer uso del perro guía, además de un buen estado de su sentido del oído.

Una vez que se selecciona a la persona que recibirá al perro guía, ésta debe internarse en la Escuela de Entrenamiento de Perros Guía durante 28 días, para así aprender a trabajar con el animal y comenzar a crear un vínculo de confianza entre el binomio canino. Gerardo resalta que este tipo de perro de servicio no tiene un costo, sino que la institución lo dona al usuario por un tiempo de ocho años en el que el can trabajará con su usuario.

El vínculo entre Lancelot y Gerardo inició desde ese primer mes de entrenamiento, pero fue hasta poco menos de seis meses después, que ambos lograron adaptarse al otro de forma completa. Ahora, después de tres años trabajando juntos "él conoce lo que yo necesito antes de decírselo, y yo conozco lo que él quiere en todo momento", relata Gerardo.

(Gerardo y Lancelot. Fotografía: cortesia)

Ser un perro guía es un trabajo 

De acuerdo con Gerardo, a pesar de que la convivencia con Lancelot es de profundo amor y confianza, ser un perro guía en un trabajo, pues Lancelot está entrenado para proteger y ayudar a la movilidad de Gerardo, por lo que necesita toda su atención en el cuidado de su usuario.

Debido a que en un trabajo, Lancelot se jubilará al cumplir 10 años, pues de acuerdo con la Escuela para Entrenamiento de Perros Guía para Ciegos, para el cuidado de la salud de los canes, este tipo de perros deben dejar de servir tras ocho años de trabajo.

"Sé que Lancelot ama su trabajo, pues si lo haces decidir entre un juguete y su arnés de trabajo, siempre elegirá su arnés", relata Gerardo. Una vez que Lancelot cumpla su tiempo de servicio, éste podrá ser adoptado por una nueva familia o podrá quedarse con su usuario, pero esta vez ya no como un perro guía, sino como una mascota.

"Quiero cuidar de Lancelot como él cuido de mí", comenta Gerardo, por lo que una vez que Lancelot tenga que dejar de trabajar, decidirá adoptarlo para regresarle un poco del mucho cariño y cuidado que le ha brindado.

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No tocar, soy un perro guía...

Asimismo, recalca Gerardo, la gente debe entender que el bienestar de las personas ciegas depende de su perro guía, por lo que no se le debe distraer ni tocar mientras esté en servicio. Por ello su arnés tiene la leyenda, "no tocar, no distraer, soy un perro guía", indica Gerardo.

Ante ello, menciona que las personas que deseen jugar o convivir con Lancelot, o con cualquier otro perro de servicio, deben pedir primero permiso a su usuario, para así no poner en peligro la vida ni el bienestar de ninguno de los dos miembros del binomio canino.

"Yo tengo que quitarle su arnés a Lancelot para que él sepa que puede jugar y convivir con otras personas", de otra forma, sólo se le estaría distrayendo de su trabajo y de las tareas para las que está entrenado

"Mi vida está en los ojos de Lancelot"

Gerardo buscó tener un perro guía como parte de las acciones que lo llevarían a volver a ser independiente a pesar de haber perdido la vista, y fue lo que logró, pues gracias a Lancelot a su vida nunca le ha faltado independencia ni autonomía.

"Mi vida está en los ojos de Lancelot", narra Gerardo, por lo que describe tener una relación indescriptible con su perro guía, pues a través de estos casi tres años juntos, él ha puesto su vida y confianza en los ojos de su perro.

Desde que están juntos, Lancelot ha demostrado a Gerardo la señal más grande de amor, describe, pues ha cuidado de su bienestar y seguridad en todo momento, lo ha acompañado cada día de su vida desde entonces y le ha permitido seguir creciendo en el trabajo, en la vida y como persona.

Desde que se conocieron han construído un vínculo incomparable en el que el cuidado y la confianza mutua les permiten llevar una vida libre e independiente. La vida de Gerardo depende de Lancelot, "si no estoy con Lancelot siento que me faltan mis ojos".


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