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Matilda, una gatita más perro que gato
Viral

Matilda, una gatita "más perro que gato"

Matilda, de pequeña, no convivió con gatos FOTO: CORTESÍA FABIOLA CORTEZ

No se lleva con los gatos; prefiere convivir con la gente

  • Lérida Cabello
  • 05/08/2020
  • 14:43 hrs.

Matilda es una gatita de dos años, es sana, juguetona, muy traviesa, tiene ¡cero en conducta! Su personalidad es más de un perro que de un gato, pues le encanta convivir con la gente, le agrada que la acaricien, que le hagan caso, y cuando ve a un gato, simplemente se da la vuelta.

Fabiola Cortez Meraz, su dueña, nos platicó que la adoptó muy chiquita, cuando la conoció parecía una gatita como cualquiera, pero lo que no imaginaba es que con el tiempo iba a ser de las suyas, hasta caerse de un quinto piso por querer atrapar a un pájaro.

Así que, una etóloga (especialista en el comportamiento de los animales) las visitó para ver por qué Matilda se comportaba diferente al resto de los gatos.

"Me dijo que ella es así, porque nunca convivió con gatos porque la adopté muy chiquita y tienen que estar tres meses con su mamá y sus hermanos para que aprendan a comportarse. Tuvo más contacto con humanos que con su especie, y eso crea una falla en la socialización cuando son adultos".


Agregó que por lo mismo, Matilda tiene más personalidad de perro que de gato porque a diferencia de los de su misma especie es apegada a su dueña, aprehensiva, pues al no tener un patrón de conducta a seguir, ha tomado un poco la personalidad de su "mamá humana".

"Cuando fue creciendo se volvió muy traviesa, por lo mismo, la mandaron con la etóloga, quien me enseñó a ponerle límites, a mostrarle cuál era su espacio para comer, a comprarle cosas con feromonas  para que pensara que eran gatos".

Esta gatita es muy peculiar, la llevan con otros gatos y no le llaman la atención, prefiere estar con la gente, a diferencia de otros gatos que son huraños y solitarios.

"Todos la quieren, es muy sociable, es todo lo contrario al resto de los gatos. Solo ha convivido con humanos, se siente bien con ellos. Se enoja con quien no le hace caso. Es la felicidad de la casa", dice su dueña.

Le gusta comer zanahoria, arroz, sus croquetas, pero eso sí, que no le cambien de marca porque se enoja y no come.

"Ella a comparación de otros gatos, cuando tú comes, no se roba la comida. Es muy religiosa de sus croquetas y de su comida húmeda, cuidado con que le cambies de marca, porque no se la come. Es muy de sus cosas, sabe hasta en qué bolsa del súper vienen sus alimentos".

Es la adoración de Fabiola, pero reconoce que rompe todo lo que le gusta, y aunque le dijeron que a los dos años se calmaría, sigue igual o peor.

"Por eso araña y muerde, porque nunca jugó con sus hermanitos, ella se siente más humano, o cree que yo soy como ella. No conoce los límites".

A pesar de su comportamiento, no cambiaría por nada a su gatihija, ya que gracias a ella pudo salir adelante de ataques de ansiedad que le daban.

"La adopté porque después del terremoto del 2017, me daban ataques de ansiedad, me sentía sola; entonces los psicólogos me recomendaron que adoptara una mascota de compañía".

Por lo anterior se dio a la tarea de buscar al gato ideal, y como dicen por ahí "la tercera fue la vencida".

"Cuando mi familia y yo vimos la foto de la gatita tuvimos el presentimiento de que ella era la elegida. Cuando la conocí la iba a llamar Mimosa, pero sus ojos me recordaron a la niña de la película Matilda y por eso la llamé así".

Finalmente, Fabiola Cortez, dijo que es relajante ver, que hay alguien en casa que la espera. Ha crecido con ella, la ha ido entendiendo, y sobre todo le ha tenido mucha paciencia porque es un compromiso que adquirió, "es una pinga, pero me divierto".


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