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Abby, la perrita que usa la piyama de su dueña
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Abby, la perrita que usa la piyama de su dueña

Foto en portada: commons.wikimedia.org

Su manera de no extrañarla es poniéndose su ropa

  • ADRIÁN AGUIRRE
  • 25/01/2020
  • 13:45 hrs.

Todas las noches, Molly acostumbraba a poner su piyama debajo de su almohada antes de dormir y cuando regresaba a su hogar al día siguiente se encontraba con un evento muy inesperado pero tierno: su perro, como manera de tenerla "cerca", había usado su ropa de cama.

Abby, su lomita, se sentía realmente sola en su ausencia, por lo que a menudo saltaba a la cama, arrastraba la ropa de Molly y se dormía en el pasillo. Cuando creció dejó de hacerlo con tanta frecuencia, pero su lealtad hacia su cuidadora hicieron que repitiera dicho patrón.

Una oportunidad laboral obligó a Molly a mudarse a otra ciudad, por lo que llamó a sus padres para encargarles a Abby mientras no se encontrara y cuando pasó a visitar a su mascota, se volvió a topar con una sorpresa.

“He visto muchos perros a los que les gusta estar cerca de su persona. Anhelan la atención, anhelan el contacto y lo elegirán por encima de la comida. ¿Eso es amor? Yo lo llamaría así, sí. En humanos lo llamamos así”, dice el doctor y neurocientífico líder en el campo de la cognición canina, Gregory Berns.


Foto: piqsels.com


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El que los perros se sientan tan apegados a nosotros tiene sus razones científicas.

Un estudio publicado en ScienceDirect en 2015 explica que se le presentaron a los perros los olores de su dueño, un humano que no conocían, un perro familiar (generalmente uno que vivía en la misma casa) y un perro desconocido

Ahí, Berns y dos de sus colegas utilizaron la tecnología fMRI para monitorear la actividad cerebral de los perros, y descubrieron que de todos los olores, solo el olor humano familiar activaba el núcleo caudado, la parte del cerebro que, en los humanos, se activa cuando anticipamos cosas que nos gusta o disfrutamos.

Esto sugiere que los perros tienen una asociación positiva con el olor humano, y de hecho pueden experimentar sentimientos de amor como nosotros.

“Es importante destacar que el aroma del humano familiar no era el controlador, lo que significa que la respuesta caudada diferenciaba el aroma en ausencia de la persona presente. La activación del caudado sugirió que los perros no solo discriminaban ese olor de los demás, sino que tenían una asociación positiva con él. Esto habla del poder del olfato del perro, y proporciona pistas importantes sobre la importancia de los humanos en la vida de los perros”, se lee en dicho artículo.


Foto: flickr.com


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En el caso de Abby, los padres de Molly la llamaron para decirle que su perrita la extrañaba mucho y que cuando regresaron a la residencia de las compras, fueron saludados por la perrita con su piyama.

"La ciencia ha progresado mucho más allá de Descartes y ahora entendemos que los perros tienen las mismas estructuras cerebrales que producen emociones en los humanos. Los perros también tienen las mismas hormonas y sufren los mismos cambios químicos que los humanos durante los estados emocionales. Los perros incluso tienen la hormona oxitocina, que, en los humanos, está relacionada con el sentimiento de amor y afecto por los demás. Con la misma neurología y química que tienen las personas, parece razonable sugerir que los perros también tienen emociones similares a las nuestras. Sin embargo, es importante no exagerar y asumir de inmediato que los rangos emocionales de los perros y los humanos son los mismos”, explica el doctor Stanley Coren.

Nos aman, los amamos... ¿Qué más podemos pedir?


Con información de ba-bamail.com, Science Direct, huffpost.com, psychologytoday.com


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