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“Un oncólogo bueno no existe si no tiene un buen equipo que respalde
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“Un oncólogo bueno no existe si no tiene un buen equipo que respalde"

Para Miguel Ángel Álvarez Avitia, coordinador de la Clínica de Melanoma del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), trabajar en equipo garantiza resultados.

Hablar de un triunfo individual en la oncología médica es un error, pues la situación de los pacientes debería ser evaluada desde diferentes puntos de vista, comenta Miguel Ángel Álvarez Avitia, oncólogo del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), quien señala que trabajando en equipo se puede encontrar la mejor manera de abordar el caso del paciente con la respectiva neoplasia.

Coordinador de la Clínica de Melanoma del INCan, el especialista resalta la importancia de la labor continua y destaca que su puesto le ha dado momentos gratificantes, pues el instituto le da libertad a sus médicos y les otorga las herramientas para que hagan lo que quieren hacer.

“Las probabilidades de desarrollar melanoma en México se consideran, aunque es una neoplasia poco frecuente, de entre 0.5 casos hasta un caso por cada 100 mil habitantes. Eso significa alrededor de 3500-3700 casos nuevos al año”: Dr. Avitia

¿Qué es el melanoma?

El melanoma es un tipo de cáncer que se da por la exposición prolongada y sin protección a los rayos ultravioleta.

Dichos rayos son cancerígenos y van dañando el material genético que tenemos en los melanocitos, que son las células que le dan el color a nuestra piel.

“Los melanocitos producen un pigmento que se llama melanina y la melanina tiene la capacidad de absorber los rayos ultravioleta y así proteger nuestro material genético. Lamentablemente los melanocitos pueden ser susceptibles al daño genético que ocasionan los rayos ultravioleta”, explica el doctor Avitia.

“Estamos hablando de que toda persona que tuvo un melanoma, tuvo una exposición prolongada o una exposición solar sin las adecuadas precauciones. Muchas veces este factor de riesgo no es por cuestiones recreativas, sino laborales. Posiblemente un campesino que se expuso toda su vida al sol sin la protección adecuada va a desarrollar melanoma o desarrollar melanoma secundario”, aclara.

La importancia de trabajar en equipo

Dicen que cuando haces lo que te gusta, manejas de mejor manera las cargas laborales y en ese sentido, estar en el INCan le da a los trabajadores una misión todos los días. Eso es motivante para el doctor Avitia, quien explica que siempre hay algo que hacer.

“Creo que es muy difícil que vengas a trabajar sin ganas porque siempre hay una nueva exigencia, un nuevo reto, ya sea en el área clínica o en el área de investigación”, menciona.

Y es que el pasar visita con los residentes, ver a las personas críticas, observar cómo sus pacientes críticos libran ese momento difícil de su vida y ver que a muchos pacientes les va muy bien es un momento importante para él.

“Incluso ver a los que no les va tan bien y que al final del día los puedes acompañar hasta el momento final o escuchar a los que dicen que se sienten satisfechos con ese tiempo que estuvieron con vida son instantes que te marcan”, dice.

Avitia recalca que el INCan les da muchos momentos realmente gratificantes, pero que la parte de no tomar las decisiones de manera individual mismo es fundamental, pues otros puntos de vista son clave para el bienestar de las personas:

“Considerar que son triunfos individuales es erróneo, por lo menos en una institución como ésta, donde te das cuenta de que lo que funciona son los equipos”, dice Álvarez Avitia, quien señala que tú puedes ver una cosa, pero que otros pueden ver otras y que tener un equipo detrás es clave.

“Una de las enseñanzas que me ha dejado el INCan, es que un oncólogo médico bueno no existe si no tienes un buen equipo que te respalde. Eso es un hecho. Es mejor que se vea al paciente desde diferentes puntos de vista, no solamente desde el ojo del oncólogo médico, sino también desde el del cirujano, del de radioterapia, del de cuidados paliativos…”, apunta.

“Lo que hicimos a partir del 2009 fue tratar de condensar todos los servicios, de tal forma que los beneficiados principales fueran los pacientes”, señala.

En su profesión es muy difícil ver un caso igual o similar a otro y de acuerdo con el experto, en la literatura médica no existe ningún caso similar o hay muy pocos como para poder sacar conclusiones, por lo que para evaluar las alternativas para los pacientes o las expectativas que se tienen, lo mejor es sentarse con su equipo y discutir la mejor forma de abordar la situación.

“Todos los días vemos un caso diferente, un caso complicado. Las decisiones oncológicas no se toman de manera unilateral, se toman generalmente en equipo y creo que esa es la mejor expectativa para que a un paciente le vaya bien”, resalta.

“Lo que tenemos calculado en base a datos internacionales y a datos incluso del mismo INEGI, ya publicados por algunos colaboradores mexicanos, es que estamos perdiendo entre 700 y 800 personas al año por melanoma”: Dr. Avitia

Su interés por la oncología

“Si te digo que yo desde chiquito quería ser oncólogo, es mentira. Estaba haciendo medicina interna y mi mayor interés era hacer terapia intensiva; sin embargo, me acuerdo perfectamente, estoy hablando del año 2005, cuando me tocó rotar, y un profesor, el doctor Lara,  despertó mi interés en el área oncológica”, explica el doctor Avitia.

“Una rotación en el INCan realmente te cambia la perspectiva”, detalla.

En ese entonces, al especialista le interesaban mucho los cánceres de mama y el de ovario. Sin embargo, al final del día, ya que terminó su especialización en oncología médica, las cosas se prestaron para que se quedara a cargo de un consultorio en el área de melanoma y en el área de cabeza y cuello.

“Trabajar aquí es una gran ventaja porque es un hospital que te permite crecer mucho profesionalmente y en lo académico”, confiesa.

“Al estar en el INCan, se van presentando oportunidades únicas y una de ellas fue poder acceder a la investigación. Es decir, generar proyectos propios para el Instituto que a veces son los más llamativos principalmente porque accedes a nuevas opciones de tratamiento para los pacientes y en éstas, aunque no participan todos ellos, puedes ver claros beneficios de este grupo de tratamientos innovadores”, agrega.

 “Más que dificultades o retos, el Instituto te obliga a que te vayas desarrollando naturalmente. Es un gran hospital que te permite ser libre. Es decir, te da todas las herramientas para que tú te quieras desarrollar y si lo deseas hacer, lo vas a lograr”: Dr. Avitia

“No solo es tratar a alguien famoso”

Su trabajo le ha dado momentos gratificantes como ver a los pacientes que superan su enfermedad y que viven más de la expectativa que les pronosticaron hasta pasar tiempo con las personas en estado crítico que le agradecen por haber estado presente siempre. Sin embargo, Avitia considera que el éxito de su profesión se puede medir de varias formas:

“Recientemente falleció Manuel “Loco” Valdez, que era nuestro paciente de la clínica de melanoma, pero más que tratar a un famoso, es el éxito terapéutico que tú ves en ese escenario. El triunfo en un área como oncología que puede ser muy difícil, muy escabrosa, lo puedes medir de diferentes formas: desde el grado de satisfacción que tiene un paciente que falleció por cáncer pero que tuvo todo el apoyo y todos los tratamientos, o desde el paciente que está curado a pesar de que tenía una enfermedad avanzada”, confiesa el doctor Avitia.

“Tuvimos recientemente a una paciente que tenía melanoma y le dio coronavirus. Estuvo crítica, pero logró salir del covid-19. Esas son cosas las que hacen que te des cuenta de que funciona”: Dr. Avitia.

“La vida te acomodará. Es una carrera de resistencia, no de velocidad”

Al preguntarle sobre el mensaje que le daría a los futuros médicos que piensan dedicarse a la oncología, el doctor Avitia deja una reflexión que podría aplicarse para la vida misma:

“Muchas veces nosotros navegamos el río como una hoja a la deriva. Sin embargo, generalmente en el transcurso del camino te vas acomodando en el lado donde fluyes de manera natural. Eso va a suceder con el tiempo. Te vas a ir acomodando solito y vas a terminar donde tú quieres. Las carreras de medicina y oncología no son de velocidad, son de aguante.

“Aguanten, el tiempo les dará su lugar. Y si son candidatos para ingresar al INCan, lo van a lograr. No es un sueño lejano… y se los dice alguien que viene de San Luis Potosí”.


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