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La primera mujer presidenta de la Asociación Nacional de Cardiólogos
Ser médico

La primera mujer presidenta de la Asociación Nacional de Cardiólogos

Gabriela Borrayo ha coordinado el programa “A todo corazón, Código infarto” del IMSS. “Salvar vidas es algo maravilloso que no se compara con nada”, afirma.

En su niñez, a Gabriela Borrayo Sánchez le dijeron que se dedicara a algo más sencillo, como el diseño de interiores. Ella sabía lo que le gustaba y cuando su papá le preguntó lo que quería estudiar, no titubeó: “lo que me gusta es la medicina”.

Hoy es la primera mujer presidenta de la Asociación Nacional de Cardiólogos de México (ANCAM), un puesto que, menciona, le han llegado a cuestionar por el hecho de ser mujer.

Gabriela Borrayo Sánchez, primera mujer presidenta de la Asociación Nacional de Cardiólogos de México 

En la actualidad, la doctora Borrayo Sánchez tiene que enfrentar situaciones muy graves como es el hecho de que, por la pandemia, las personas que están teniendo un infarto se quedan en sus casas por temor a contagiarse de covid-19 al acudir al área de emergencias de un hospital. 

En entrevista con SuMédico, Gabriela Borrayo Sánchez, quien ha coordinado el  programa “A todo corazón, Código infarto” del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), detalla que no se ha dimensionado toda la carga de enfermedad que se está acumulando y que nos va a dañar en un futuro.  En situaciones normales son 18 millones de muertes cada año en el mundo por enfermedades del corazón, padecimientos que representan la primera causa de fallecimientos, y aquí en México, junto con las afecciones cerebrovasculares, son cerca de 200 mil decesos anuales.  

La especialista menciona que durante la pandemia se han reducido o retrasado los ingresos de pacientes que tienen infarto de corazón a los servicios de urgencias y eso sucede porque las personas temen contagiarse, “se quieren aguantar, porque piensan que no se están infartando y se retrasan más.  

Se ha reducido 30% el ingreso de pacientes con infarto, por temor al contagio de covid

“Algunos pacientes están falleciendo en sus casas. Nosotros en el programa que tenemos de ´Código infarto´ hemos visto eso. Se ha visto un porcentaje de más del 30% en la reducción de ingresos por el tema del miedo del paciente”, explica.

Otro problema es la saturación de hospitales, lo que desanima a las personas que se preguntan “¿Para qué voy si no hay lugar?” o van incluso con síntomas, pero la doctora Gabriela Borrayo Sánchez indica que a veces son signos atípicos y no se piensa que traen un pre-infarto.

“Nuestro estilo de vida ha cambiado. El confinamiento crea un círculo vicioso que condiciona mayor sedentarismo, falta de ejercicio, mala alimentación, mayor estrés, mayor depresión… y eso predispone a enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, colesterol alto, consumo en exceso de tabaco, alcohol o la combinación de todas”, apunta Borrayo Sánchez, quien advierte que esto pone a los pacientes en alto riesgo para un evento cardiovascular.

En el caso de los individuos que ya tienen riesgo, la doctora Gabriela Borrayo Sánchez comenta que no han acudido de forma mensual o frecuente también por temor al contagio o porque se les facilitó que se les enviara los medicamentos, pero no han tenido una consulta personalizada.

“Tenemos miedo. Yo si no voy a un médico ahorita, mejor. Y yo he tratado de apoyar a mis pacientes vía electrónica. Les pido que se hagan estudios, se los hacen, me los mandan, los veo, pero ese temor generalizado es real”, declara.

“Los puestos a veces se los dan a gente que no tiene tanta preparación”

Esa vocación que se evidenció en ella desde niña se reflejó en una pasión por el estudio para aprender y ayudar a las demás personas. Algunos le decían que tenía que trabajar bastante, pero era lo que le gustaba, lo que le encantaba.

“Aplicarlo a mis prácticas clínicas se me hizo un sueño hecho realidad en donde estaba usando el conocimiento que había adquirido”, señala para SuMédico

Gabriela Borrayo Sánchezcomenta que su cargo como presidenta de la asociación es por dos años y la designación es por votos, por lo que ahí no es una decisión discrecional o por herencia. “Es libre, convences y se vota.

“Eso no ocurre en todos los puestos. He tenido buenos cargos, pero no siempre me ha tocado el escalafón. Tengo cardiología, dos maestrías, un doctorado y no siempre te toca competir por un cargo, sino que dicen “fulano”. Hay gente que tiene mucho menos preparación y que llega a los cargos. Es más, sin ninguna preparación y eso es más común en hombres”, revela.

La doctora lamenta que en la cardiología, como en muchas otras áreas de la medicina, no hay equidad, pues no son las mismas oportunidades. 

“Salvar una vida es algo maravilloso”

Borrayo confiesa que para ella la cardiología es una especialidad muy completa y que la secuencia lógica que hay entre el corazón y el sistema vascular es impresionante, ya que este órgano es uno de los sistemas más perfectos que hay en nuestro cuerpo.

“Con un buen interrogatorio clínico y una adecuada exploración física, haces un diagnóstico en el 85% de los casos. El resto te apoyas en la radiografía de tórax, el electrocardiograma, el ecocardiograma y algunos estudios ya más sofisticados como el cateterismo y la resonancia magnética. Luego, te das cuenta de que puedes prevenir el 80% de las complicaciones haciendo una buena cardiología”, manifiesta.

Gabriela Borrayo Sánchez cuenta que un paciente que se infarta, por ejemplo, puede ser rehabilitado y reintegrado a una vida normal después del infarto. Y luego viene algo impresionante: “puedes tener pacientes con un corazón nuevo, mediante un trasplante de corazón”, revela.

“Salvar una vida es algo maravilloso. Puedes estar con un paciente y salvarlo, pero si tú haces un programa y salvas a miles de personas, sientes mucha mayor satisfacción y eso no se puede comparar con nada. No lo comparas con el dinero que puedes ganar, tampoco con algún cargo. Lo comparas como un ser humano que se va salvando y al que le puedes ir ayudando”.

“Cuando lo haces colectivamente, es el triple de satisfacción”



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