“La panza es primero porque si no, el resto del cuerpo se afecta”

Amante de la medicina y el cine, el doctor Francisco Solís se convirtió en gastroenterólogo endoscopista

Con más de 20 años de experiencia, el gastroenterólogo Francisco Alfonso Solís Galindo ha visto grandes avances en esta área de la medicina en México, especialmente atendiendo pacientes que se curan de enfermedades que antes se consideraban una sentencia de muerte, como la hepatitis C y la cirrosis. El doctor Solís Galindo es uno de los 10 expertos nacionales en hepatitis C en el IMSS.

“La panza es primero porque si no, el resto del cuerpo se afecta”

Asegura que se trabaja para que la hepatitis C sea la primera enfermedad en la historia de la humanidad en erradicarse sin necesidad de vacunas y apunta que ya es posible tratar la cirrosis, la cual, si bien no se cura, es posible detener el daño hepático y tener calidad de vida.

Y destaca que tan solo con tener una dieta balanceada, consumir agua natural, medidas de higiene y ejercicio sería posible reducir en 90% las enfermedades gastrointestinales.

 

“Empecé la especialidad de gastroenterología en 1999 en el Centro Médico del Noreste del IMSS en Monterrey. Terminé la especialidad en 2004 y desde entonces me desempeño como gastroenterólogo tanto a nivel público como privado”, cuenta en entrevista con SuMédico.

Actualmente es jefe del Servicio de Gastroenterología y Endoscopía Digestiva de la Unidad Médica de Alta Especialidad No. 71, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Torreón, Coahuila y afirma que su pasión por la cinematografía y por ayudar a los demás lo motivó a convertirse en un especialista en las enfermedades del aparato digestivo y en las herramientas disponibles para su diagnóstico e incluso tratamiento.

“En un principio yo quería ser médico general, pero desde niño me encantaba también la cinematografía, las películas. Y un día, en segundo año de medicina, me toco ver el video de una endoscopia y quedé maravillado, porque sin hacer ningún daño al paciente se podía pasar un tubo de un metro de largo y ver sus órganos internos”, detalla.

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(Foto: Wikimedia) 

“El video también podía quedar grabado, lo podíamos editar o tomar fotografías, compartirlas con otras colegas, en fin, fue en ese momento que me enamoré de la gastroenterología y de la endoscopia, porque combinaba mi pasión por atender a los pacientes y por el cine”, agrega.

Salud digestiva impacta en todas las áreas del bienestar

Para el especialista, la salud digestiva es una parte fundamental del bienestar general que desafortunadamente se ha descuidado mucho en los mexicanos, quienes no tienen una cultura de prevención ni detección de enfermedades oportunas.

“Hay un dicho que dice que ‘la panza es primero’ y tiene razón, porque si no gozas de una buena salud digestiva, el resto de los procesos en tu cuerpo se ven afectados de manera significativa”, advierte.

Desde su experiencia, cualquier persona con un problema digestivo no rinde igual en el trabajo, su sueño no es de calidad, tampoco tiene una buena condición para hacer ejercicio ni una buena nutrición. Incluso hay mayor riesgo de infecciones frecuentes.

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(Foto: Freepik) 

“Esto quiere decir que aunque parece que la gastroenterología o la ciencia que se encarga de estudiar las enfermedades del aparato digestivo no es tan relevante como otras áreas de la salud, la realidad es que puede mejorar la calidad de vida de una manera significativa”, subraya.

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Es importante entender que el aparato digestivo no solo se trata del estómago, de hecho, está compuesto por la boca, el esófago, el estómago, el intestino delgado y grueso, el colon, el recto y el ano.

Así mismo, el experto puntualiza que en la gastroenterología no solo se estudian las alteraciones digestivas, también las enfermedades del páncreas, del hígado, la vesícula y los conductos biliares.

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(Foto: Freepik) 

Endoscopia, fundamental para la gastroenterología

Ver una endoscopia fue lo que motivó al experto a dedicarse a la gastroenterología y no es para menos, pues se trata de una herramienta fundamental en esta área de la medicina que consiste en introducir un tubo con una cámara a través de ya sea la boca o el recto y que permite identificar y diagnosticar muchas enfermedades del aparato digestivo.

“La endoscopia es una extensión de nuestras manos para obtener el diagnóstico y no se puede separar del gastroenterólogo. Años atrás necesitábamos abrir a un paciente para saber qué tenía, pero hoy podemos revisarlo y hasta una hacer cirugía de mínima invasión sin tener que abrir gracias a esta herramienta”, detalla el doctor Solís.

Una profesión de muchas satisfacciones

Para el experto, la gastroenterología es una profesión de muchas satisfacciones, pero la más grande de ellas es poder ayudar a quienes depositan su confianza en sus conocimientos para sentirse mejor.

“Busco siempre darles un trato digno y de calidad a mis pacientes, así como un tratamiento que sea ideal para su caso. Soy un apasionado de la medicina individual porque creo que lo que funciona para un paciente no funciona para otro a pesar de que tengan la misma enfermedad”, afirma.

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(Foto: Pixabay) 

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Atender pacientes en el IMSS es algo que le ha dado todavía más satisfacciones, pues, según cuenta, los pacientes que atiende no le pagan con dinero y la única forma de compensar su trabajo es dándole las gracias y llenándole de bendiciones, pero de una forma muy sincera.

La gastroenterología también le ha permitido al doctor Solís conocer a muchos colegas que luego se volvieron amigos, en México y en otras partes del mundo, ya que ha tenido la oportunidad de asistir a congresos internacionales.

“El día que me jubile me voy a quedar con dos satisfacciones principales: la multitud de amigos que conocí y el agradecimiento de las personas que confiaron en mí para ayudarlas”, dice con mucho orgullo.

Pandemia ha sido un reto para los gastroenterólogos

Desde su experiencia, el mayor reto que han pasado no solo los gastroenterólogos sino todos los médicos, es la pandemia de covid, pues la enfermedad les cambió la vida a todos pero sobre todo al personal de salud.

“El año pasado fue muy duro y doloroso por ver a tanta gente enferma y por perder a compañeros de trabajo. Soy sincero, hubo días en que tuve mucho miedo”, recuerda.

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(Foto: Freepik) 

El experto relata que la unidad médica en la que laboró se convirtió en un hospital covid y ante la falta de médicos por tantos enfermos, gran parte del personal de salud se involucró en la atención de los pacientes sin tener una especialidad relacionada, incluyendo el área de gastroenterología, lo que demostró una gran solidaridad.

Por otro lado, le tocó atender pacientes covid que manifestaron complicaciones intestinales o que comenzaron la enfermedad con molestias en el sistema digestivo, algo que fue completamente nuevo.

“Se ha demostrado que algunos pacientes covid manifiestan síntomas a nivel gastrointestinal como diarrea antes que otros, como la fiebre y los síntomas respiratorios. Me tocó atender a algunos casos. También vimos muchos enfermos de coronavirus con inflamación del hígado”, explica.

Cáncer de colon, una de las enfermedades gastrointestinales más graves

Uno de los principales problemas desde la perspectiva del doctor Solis es que no hay una cultura de prevención de las enfermedades más graves que afectan a nivel gastrointestinal, como el cáncer de colon, el tercer más frecuente en el país y que podría prevenirse y tratarse de forma oportuna si todas las personas mayores de 50 años se hicieran una colonoscopia.

“No hay datos exactos pero te puedo asegurar que en México ni el 1% de la población mayor de 50 años se ha realizado este estudio. Cuando lo hacen es porque ya tienen síntomas y la enfermedad avanzó”, lamenta.

“Otra de las complicaciones son las enfermedades metabólicas derivadas de la obesidad y el sobrepeso que favorecen otros problemas graves como el hígado graso, que no da síntomas, por lo que se conoce como la pandemia silenciosa. Si no se atiende, en un promedio de 20 a 30 años, evoluciona a cirrosis”, destaca.

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(Foto: Pinterest) 

En ese sentido, el experto señala que, dentro de los programas para pacientes con diabetes, obesidad y colesterol alto, se debe incluir un ultrasonido de abdomen superior para detectar si hay hígado graso e iniciar un tratamiento con el gastroenterólogo.

Curar la hepatitis C parecía imposible hace años

Erradicar la hepatitis C es un reto en el que también participan los gastroenterólogos pues es una enfermedad muy común en México que inflama el hígado y deriva en cirrosis, cáncer hepático y la muerte.

“A través de la Organización Mundial de la Salud, nuestro país se unió a un reto mundial para erradicar esta enfermedad y actualmente ya se cuenta con tratamientos antivirales que en tres meses pueden curar por completo la hepatitis C. Esto era imposible hace unos años; antes era una sentencia de muerte y desafortunadamente se sigue creyendo que no hay remedio”, puntualiza el experto.

El IMSS ha sido pionero en contar con el tratamiento para la hepatitis C a nivel Latinoamérica, lo que permite que más pacientes tengan acceso a una cura, pues en el sector privado los medicamentos superan el medio millón de pesos.

(Foto: Freepik) 

“Personalmente tuve el honor de que me nombraran como uno de los 10 expertos nacionales en el IMSS para tratar la hepatitis C”, cuenta orgulloso y agrega que si se logra el objetivo, la hepatitis C será la primera enfermedad en la historia de la humanidad en erradicarse sin necesidad de vacunas.

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No había tratamiento para adultos, mucho menos para pequeños

Antes de que existieran los medicamentos contra la hepatitis C no se contaba con un tratamiento, solo se inyectaba un fármaco, pero con una probabilidad de curación muy baja. En ese tiempo, el doctor Solís era un gastroenterólogo muy joven, no era jefe de área, pero le tocó atender a una paciente que se contagió con la enfermedad durante una transfusión de sangre en su primer parto y que, según cuenta, lo dejó marcado para siempre.

“Tenía que decirle que no había tratamiento. Lo recuerdo como si fuera ayer. Se me pone la piel chinita y siento un vacío en el corazón porque ella comenzó a llorar cuando le di la noticia. Me dijo que lloraba por su segundo hijo, ya que como la transfusión fue en su primer embarazo, era seguro que también estaba infectado”, relata.

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(Foto: Freepik) 

“Hicimos las pruebas rápidamente y el niño, que solo tenía 6 años, sí estaba infectado con hepatitis C. No había tratamiento para adultos y mucho menos para pequeños, era casi una condena de muerte”, dice con nostalgia.

Pacientes tuvieron que esperar hasta 10 años para que los tratamientos llegaran a México

Debido a esta situación, su paciente se volvió una activista y creó grupos de ayuda para otros pacientes de hepatitis C.

Cuando los medicamentos antivirales llegaron a México, aproximadamente en 2017, ella fue de las primeras pacientes que recibió el tratamiento y se curó. Estuvo esperando durante por lo menos 10 años para recibirlos.

Desafortunadamente, los medicamentos no estaban autorizados para menores de edad y su hijo en ese momento tenía 13 años.

“Conseguí que entrara en un tratamiento experimental y también se curó, sin sufrir secuelas en el hígado. Esta historia me llena mucho de satisfacción, porque la paciente luchó incansablemente para conseguir la curación de su hijo”, puntualiza Solis.

Endoscopia y tratamiento de hepatitis C no han sido los únicos avances

Otro de los grandes avances que el experto ha tenido la fortuna de ver en la gastroenterología es el desarrollo de tratamientos para la cirrosis, otra enfermedad que hace solo unos años era una sentencia de muerte para quienes lo padecían.  

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(Foto: Freepik) 

“Cuando era estudiante, los pacientes con cirrosis casi siempre fallecían y actualmente hay tratamientos que, si bien no curan la enfermedad, evitan el avance del daño hepático y pueden mantener al paciente bastante bien, con calidad de vida. Ha sido impresionante”, dice con emoción el experto.

“Si un campo en la gastroenterología ha mejorado drásticamente en los últimos 30 años, es el de la cirrosis, pues era una enfermedad incurable y socialmente no aceptada. Ahora es una enfermedad como cualquier otra, el paciente puede estar bien controlado como alguien con diabetes o hipertensión”, agrega.

Cuando el doctor era estudiante tampoco existía el trasplante de hígado en México y hoy en día es una realidad.

Buenos hábitos previenen enfermedades graves 

La prevención de las enfermedades digestivas empieza por una dieta sana y con higiene, solo con eso es posible evitar las diarreas y la gastroenteritis, que son las principales causas de consulta en México, según detalla el gastroenterólogo.

La buena alimentación, con suficiente fibra y agua y pocos productos procesados también influye en prevenir otras enfermedades graves como el hígado graso y el cáncer de colon.

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(Foto: Pexels) 

“Es posible reducir hasta en un 90% el riesgo de desarrollar problemas digestivos con una dieta balanceada, ingesta de agua natural y ejercicio moderado todos los días. Como consecuencia, tendremos una mejor calidad de vida, rendiremos más en nuestras actividades diarias y estaremos más saludables”, subraya.

“El otro 10% de las enfermedades gastrointestinales se pueden prevenir realizando chequeos médicos oportunos como la colonoscopía al menos una vez al año, especialmente después de los 50”, recomienda. 

Finalmente, el experto señala que la pandemia frenó los estudios preventivos, pero tenemos el reto de reestablecerlos lo más pronto posible, con todas las medidas de cuidado para proteger a los pacientes. De lo contrario, se desarrollará un pico de enfermedades gastrointestinales que se volverán un problema de salud pública.

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