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¿Por qué la “mamitis” en bebés es normal y hasta necesaria?
Embarazo y Bebé

¿Por qué la “mamitis” en bebés es normal y hasta necesaria?

La mamitis en bebés se percibe como algo negativo, pero no lo es. Foto: PEXELS

Se cree que la mamitis en bebés es algo malo y que debemos solucionar rápido, pero los expertos indican que tiene muchos beneficios para el desarrollo

  • SUSANA CARRASCO
  • 30/09/2020
  • 13:28 hrs.

Seguro que en más de una ocasión has escuchado que la “mamitis” en bebés, es decir, el apego excesivo que tienen con mamá o con el adulto que esté a cargo de su cuidado, es algo malo y que debemos hacer todo lo posible por quitárselo. Pero ¿qué pensarías si te decimos que es algo completamente normal y hasta necesario para un buen desarrollo?

Al notar este comportamiento, muchos se apresuran a decir “no le hagas caso cuando llore” o “déjalo solo aunque te llame para que aprenda a estar sin ti”, pero seguir estos consejos tiene efectos muy negativos para el bebé y a continuación te explicamos por qué.

(Foto: Pexels)

La mamitis es una especie de ansiedad por separación que se caracteriza por un intenso apego del bebé a su mamá, quiere estar siempre con ella y cuando no está cerca, siente angustia, miedo, tristeza y hasta enojo.

¿Por qué la mamitis en bebés es normal?

Aunque la creencia popular apunta a que la mamitis en bebés es algo malo que debemos corregir, lo cierto es que es una fase normal y necesaria para un correcto desarrollo, pues es la mejor forma de crear un vínculo fuerte con mamá o las personas que lo cuidan, además de una mayor seguridad para explorar el mundo.

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De acuerdo con el portal Bebés y más, los bebés aprenden por imitación, por lo que es más fácil para ellos aprender cuando están en compañía de mamá que si se les deja solos. En esta etapa, los pequeños necesitan tener a su lado a las personas en quien más confían, pues les dan la seguridad para afrontar los nuevos aprendizajes desde la confianza y no desde el miedo.

(Foto: Pexels)

Esto significa que el contacto con las personas que lo cuidan puede ayudarlo a aprender más rápido, siendo poco a poco más independiente, porque sabe que hay alguien que siempre está ahí para ayudarle cuando tenga miedo o para ver sus logros. Esto favorece una relación de apego seguro, en la que el bebé se siente querido, protegido y con la confianza suficiente de explorar. Por el contrario, si lo ignoras cuando quiere estar contigo o te llama, es probable que desarrolle un apego inseguro, donde prefiera no explorar por miedo a que nadie lo ayude cuando lo necesite. 

Mejor desarrollo

Laura Perales, psicóloga infantil, explica que el cerebro se desarrolla mejor en condiciones en las que se cría con afecto, pues cada vez que abrazamos, besamos o cargamos al bebé, se liberan hormonas asociadas al placer que favorecen el desarrollo de conexiones neuronales en las áreas relacionadas a la inteligencia, el pensamiento y el lenguaje.

(Foto: Pixabay)

“Pero lo más importante es que no hacerlo incide negativamente en el desarrollo cerebral, por ejemplo, con atrofia del hipocampo. Los niños que no reciben afecto tienen un cerebro un 20 o 30% menor que los que sí lo reciben”, explica la especialista al portal Ser Padres.

La mamitis en bebés no solo mejora el aprendizaje y la salud emocional, también hay un aumento en el bienestar físico, pues se fortalece la microbiota de su piel, es decir, el conjunto de bacterias “buenas” que lo protegen contra patógenos peligrosos y dañinos.

(Foto: Pixabay)

Bebés más independientes y sanos

Aunque parezca raro, la mamitis en bebés permite también que el pequeño sea más confiado, independiente y feliz con el tiempo, en comparación con aquellos a los que se les limitó el apego, los besos y los apapachos solo “para que no se acostumbren”.

Recuerda que esas ideas no tienen ningún fundamento, pues si un bebé pide estar en brazos no lo hace por capricho, pues todavía no tiene la capacidad para manipular, actúan por mero instinto y necesidad, así que nunca limites el contacto físico con tu bebé, acompáñalo a explorar este nuevo mundo y deja que se acostumbre a tus abrazos. Créenos, ya llegará el momento en que no le interese mucho estar cerca de ti, así que disfruta de esta etapa al máximo.

(Foto: Freepik)

“Es importantísimo que el bebé sea llevado en brazos o con algún portabebés, masajeando con nuestras manos como lo hace el líquido amniótico, que escuche nuestros latidos y nuestra voz como cuando estaba en el vientre. El continuo contacto con el bebé por parte de la madre hace que se pongan en marcha una serie de reacciones hormonales que facilitan la crianza”, concluye Rosa Sorribas, consultora en lactancia.

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(Con información de Mi bebé y yo, Bebés y más, Ser Padres)  


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