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Dislexia, más que una dificultad de lectura y escritura
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Dislexia, más que una dificultad de lectura y escritura

Muchos de los pacientes con dislexia no son diagnosticados desde la niñez. Foto: FREEPIK

Se estima que el 10% de la población mundial sufre de algún grado de dislexia, lo que dificulta el desarrollo laboral y escolar

Desde la infancia, Laura Patricia tenía problemas para leer a una velocidad normal y sus profesores notaban que en su escritura había faltas de ortografía recurrentes; sin embargo, no le prestaban mucha atención y creían que se trataba de algo que mejoraría con el tiempo.

Cuando llegó a la adolescencia, Laura Patricia continuaba con esas dificultades y fue hasta la preparatoria que supo que la causa de ello era una dislexia no diagnosticada.

(Foto: Laura Patricia, paciente diagnosticada con dislexia

“Yo fui diagnosticada como a los 16 años y fue un profesor de la preparatoria el que se dio cuenta de que tenía dislexia. Yo no sabía de este problema, tenía faltas de ortografía, pero nunca lo sospeché”, relata la paciente.

En el marco del Día Mundial de la Dislexia, que se conmemora cada 8 de noviembre, Cintia Sánchez Cervantes, maestra en psicología y psicóloga adscrita a la Unidad de Salud Mental del Hospital Juárez de México (HJM) explica en entrevista con SuMédico que en todo el mundo se estima que del 3 al 10% de la población padecen dislexia, lo que equivale a 700 millones de personas.

(Foto: Maestra Cintia Sánchez, psicóloga del Hospital Juárez de México) 

En México la situación no es muy distinta, pues se estima que quienes lo padecen es del 3 al 7% de la población, muchos no diagnosticados.

La infancia es la edad en la que se reconocen con más frecuencia los síntomas de la dislexia, en promedio entre los 5 y 6 años, aunque también puede detectarse en la adolescencia y la adultez.

¿Qué es la dislexia?

En palabras de la experta, la dislexia o trastorno del aprendizaje específico “se caracteriza por problemas en la lectura, es decir, quienes lo padecen no pueden reconocer las palabras de manera escrita. No se puede leer con velocidad, hay lectura imprecisa de palabras, se cambian algunas o se invierte el orden de las palabras”.

La especialista aclara que la dislexia actualmente es un término que ha desaparecido a partir de los nuevos manuales, que dicen que esto se refiere más bien a un trastorno del aprendizaje específico.

“Generalmente tiene que ver con una cuestión genética. Aquí en el Hospital Juárez vemos con frecuencia pacientes pequeños que llegan y al hacerles preguntas sobre sus síntomas, sus papás nos dicen que de niños ellos también padecían esas dificultades”, indica.

Por desgracia, hay un retraso en el diagnostico importante debido a que la dislexia se puede confundir fácilmente con otros problemas, incluso hay quienes creen que se trata de otros trastornos del desarrollo como asperger, autismo o trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

¿Cómo reconocer la dislexia?

Uno de los principales problemas con la dislexia es que no es tan fácil de detectar, tal como ocurrió con Laura Patricia, quien arrastró sus dificultades para leer y escribir hasta la preparatoria.

“Mi profesor de literatura en la preparatoria muchas veces nos ponía a leer en voz alta y mientras mis compañeros leían a una velocidad normal, yo me tardaba un poquito más, además de que cambiaba unas palabras por otras tratando de adivinar para no atrasarme en la lectura”, cuenta la paciente.

 

“El profesor terminó de darse cuenta de mi problema cuando me puso algunos ejercicios de lectura y escritura. Luego me mandó con la psicóloga de la escuela y ella también me puso a leer y escribir y ahí notaron que no solo tenía faltas de ortografía, sino que tenía dislexia”, agrega Laura.

Desde pequeña, ella sufría de las mencionadas dificultades y cuenta que en sus boletas de calificaciones todos sus profesores dejaban comentarios acerca de que debía tener cuidado con su ortografía, pero ninguno sospechó del problema.

(Foto: Laura Patricia, paciente de dislexia diagnosticada en su adolescencia) 

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En ese sentido, la maestra Sánchez Cervantes explica que, entre los síntomas de la dislexia, “va a haber una dificultad en la comprensión de la lectura y el aprendizaje, así como problemas de ortografía y de expresión escrita. En algunos casos también hay problemas para hablar bien”.

Se cambian palabras o invierten letras

“Los pacientes en lugar de leer la palabra blanco pueden leer banco o en lugar de leer normal, ellos leen ormal u omar, entonces la principal característica es una imprecisión en la lectura. Pueden cambiar las letras de arriba hacia abajo, una p por una d o al revés”, puntualiza la psicóloga.

Otra de las características de la dislexia es que suele tener una asociación con las dificultades del pensamiento matemático debido a que los pacientes no pueden leer correctamente los problemas de matemáticas y aritmética.

“Hay algunos síntomas que son menos evidentes, como que el niño no logra ubicarse en el espacio, es decir, tiene problemas para identificar cuál es la derecha o la izquierda, también para identificar el tiempo, las estaciones del año, etc”, destaca la maestra.

Dislexia no significa menos inteligencia

“Un niño con problemas de aprendizaje y lectura no es menos inteligente, mucho menos burro o tonto, al contrario, se trata de pequeños que pueden tener un coeficiente intelectual extraordinario y que imaginan mucho, pues su dificultad para leer los orilla a imaginar o adivinar cuál es la palabra que quieren leer”, señala la experta

Desde su experiencia, es importante no confundirse con la dislexia evolutiva, que se caracteriza por una lectura lenta y pausada en niños que van aprendiendo a leer, aproximadamente a los cinco años, pero que con el paso del tiempo mejora; en cambio, el trastorno de aprendizaje y lectura perdura toda la vida porque hay una deficiencia permanente para poder leer y escribir.

“Para poder hacer el diagnóstico, es importante acudir a un médico y también a un neuropsicólogo, que es el especialista ideal para aplicar las pruebas pertinentes que identifican este tipo de trastorno”, detalla la maestra Sánchez.

(Foto: Maestra Cintia Sánchez Cervantes) 

Una vez que se acude con el médico, primero se buscará identificar algún tipo de enfermedad que pudiera contribuir a los problemas para aprender y leer bien, como una dificultad en la visión o audición o patologías a nivel neurológico.

“Hay factores de riesgo relacionados al trastorno de aprendizaje y entendimiento de la lectura, siendo las más comunes el nacimiento prematuro, la exposición a drogas y nicotina en el embarazo, así como abuso de bebidas alcohólicas. En general cualquier circunstancia que altera el desarrollo de un feto”, señala la psicóloga.

Efectos psicológicos  

La dislexia no solo causa un retraso en el aprendizaje del niño, que más adelante afecta su desarrollo profesional, también tiene efectos importantes en la salud mental, pues con frecuencia los pacientes son víctimas de burlas y se sienten incapaces de hacer las cosas bien.

“Con la dislexia, la falta de comprensión oral e inversión de las letras durante la lectura es evidente, pero tanto papás como profesores que detectan cierta inhabilidad al leer, los mandan con nosotros por un déficit cognitivo y jamás se percatan de las consecuencias emocionales que sufre el niño o adolescente”, resalta la especialista del Hospital Juárez.

La mayoría de estos pequeñitos y adolescentes ya no quieren ir a la escuela, tienen baja autoestima y ansiedad, son víctimas de acoso escolar, hay deserción y en algunos casos, comportamientos agresivos.

“La ansiedad, depresión, conductas agresivas o baja autoestima por los constantes comentarios que señalan sus problemas para aprender por medio de las lecturas, son comunes en estos pacientes”, detalla Sánchez.

Laura Patricia no fue la excepción, ya que también tuvo consecuencias emocionales debido a la dislexia. “En la parte emocional te puedo decir que como me costaba trabajo leer, me ponía muy nerviosa cuando me tocaban las lecturas y mis compañeros obviamente me hacían burla”, dice.

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Si estos problemas no se atienden, la maestra advierte que es probable que los pacientes lleguen a la adultez sintiendo miedo de hacer actividades que impliquen cualquier tipo de lectura y escritura, como hacer trámites o trabajar en una oficina. En general les cuesta trabajo adaptarse a la sociedad.

“La dislexia puede impedirles el éxito laboral cuando no son diagnosticados oportunamente”, señala la especialista.

Tratamiento

Uno de los puntos que no debemos olvidar es que la dislexia es tratable. De acuerdo con Sánchez, “hay diferentes ejercicios que se pueden implementar para ello, lo que mejora las dificultades para leer y reduce tanto la desmotivación como la baja autoestima que desarrollan estos pacientes”.

Lo primero que debemos hacer al detectar dificultades para leer y escribir es llevar al niño o adolescente con un especialista porque primero se debe identificar en dónde está la mayor falla y cuál es el nivel de severidad de este trastorno de aprendizaje específico, que puede ser leve, medio o muy severo y de eso va a depender el tipo de tratamiento.

“Generalmente el tratamiento tiene que ver con ejercicios relacionados a la lectura; sin embargo, lo mejor es que sean actividades que tengan que ver más con el juego y no tanto con leer una página llena de letras”, especifica la psicóloga.

“Si lo forzamos a leer demasiado, estamos agudizando la ansiedad y la frustración, lo que causará más rechazo”, detalla Sánchez.

En el caso de Laura Patricia, una vez que supo de su dislexia recibió una clase particular tanto con su psicóloga como con el profesor que se dio cuenta del problema.

“Me ponía a leer poesías y varios libros, pero siempre me decía que me tomara mi tiempo y no me presionara y así poco a poco lo fui corrigiendo”, cuenta.

Actualmente Laura Patricia tiene 33 años, trabaja en comunicación social y se graduó en la carrera de historia.

(Foto: Laura Patricia, paciente con dislexia

“Hoy me considero una persona totalmente normal, como todo el mundo puedo tener errores de escritura u ortografía por las prisas, pero no es por la dislexia”, indica.

Al respecto, la maestra en psicología del Hospital Juárez destaca que el tratamiento de dislexia es más exitoso si hay un trabajo conjunto entre el paciente, la familia, el psicopedagogo o psicólogo y por supuesto los profesores en la escuela, ya que entre todos pueden identificar cuál es la velocidad a la que se debe trabajar y lo que funciona mejor para ese caso específico.

Leer en voz alta, fundamental para el tratamiento

No solo el seguimiento médico es importante, también el apoyo de la familia y los profesores, especialmente cuando el diagnostico de dislexia se hace en la niñez.

“Como padres, es fundamental fomentar la lectura en los pequeños, pero sin abrumarlos, no hay que darles muchos libros, menos que sean demasiado grandes o complejos, porque el problema no es que el niño no tenga libros, sino que tiene un trastorno específico a nivel neurológico”, explica la maestra Sánchez.

(Foto: Maestra Cintia Sánchez Cervantes) 

Desde su experiencia, lo mejor para ayudar es acercarlos a la lectura poniendo el ejemplo y procurando leerles en voz alta tanto como sea posible.

“También se recomiendan juegos con las letras que veamos que le cuestan más trabajo reconocer”, agrega la psicóloga.

Laura Patricia es prueba de que las lecturas en voz alta son clave para superar las dificultades, incluso pueden hacer que se desarrolle un gusto por leer y no un miedo.

“En mi caso, el ejercicio que más me ayudó fue leer en voz alta porque entiendo mejor lo que escucho que lo que leo. Antes de saber que tenía dislexia yo no leía por placer, solo hacia las lecturas que necesitaba para la escuela, fue hasta la preparatoria que empecé a leer libros completos y por gusto”, relata.

“Después de eso me gustó mucho la lectura, una amiga me regalo una novela histórica y desde entonces no pude parar, incluso estudié historia, así que hay perderle el miedo a leer aun con dislexia, porque es un problema pequeño en comparación con otras enfermedades”, dice a otros pacientes.

No regañar ni presionar

Para ver resultados positivos, es importante no obligar al niño o adolescente con dislexia a leer ni mucho menos regañarlos, pues si el paciente ya siente agresivo el momento en que tiene que enfrentarse a la lectura, los comentarios negativos o despectivos empeoran la situación y la hacen más desagradable de lo que de por sí ya es.

“Ante cualquier señal de dificultad para leer en el niño, de pronunciación de palabras o de problemas para recordar los nombres de sus compañeros o reconocer letras como la p, la d o la q, es importante que acudamos con un especialista para que haga la valoración y que tanto familia como profesores, apoyen al pequeño, tomando en cuenta que cada niño tiene sus propios tiempos y sus formas de aprendizaje”, señala la experta.

Dislexia no es un impedimento profesional

Ahora que Laura Patricia superó sus dificultades para leer y escribir está segura de que otros pacientes también pueden hacerlo, siempre y cuando no se desesperen y reciban el apoyo necesario.

“A otros pacientes yo les diría que no tengan miedo a la lectura, no hay que obsesionarse con los errores porque todos los tienen, simplemente hay que corregirlo en el momento y tener paciencia”, sugiere.

Para superar la dislexia, los médicos especialistas son indispensables, pero también los profesores en las escuelas, pues son quienes están en primera fila para ver el desempeño escolar de los niños y adolescentes, así lo comprobó Laura.

“Sin ese maestro que detectó mi problema de dislexia yo hubiera seguido arrastrando los problemas y a lo mejor no me dedicaría a lo que hago hoy, que es la historia y la comunicación, así que estoy muy agradecida y le tengo un gran aprecio”, concluye orgullosa.

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