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¿Usas mucho el celular?, podría ser ansiedad

Especialista indicó a SUMEDICO que la necesidad de escribir por celular puede derivar en una manía.

  • 15/01/2013
  • 17:23 hrs.

 Aunque en el psicoanálisis aún no existe una interpretación específica sobre lo que provoca que algunas personas se excedan en el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos móviles de comunicación, sí es posible distinguir que detrás de este mal hábito hay un problema de ansiedad que, si no se controla, puede desembocar en una manía.

La necesidad de sentirse comunicado con personas, noticias, videojuegos en tiempo real u otro tipo de programas interactivos tiene que ver con el deseo de vivir una “realidad aumentada” en la que no es necesario trabajar en otras habilidades para socializar, por ejemplo el lenguaje corporal o el saber escuchar.

En entrevista con SUMEDICO,  el psicólogo Miguel Ángel Cruz Bustamante, analista en psicología profunda de la escuela de Carl Jung, indica que el uso cotidiano del celular y de otros gadgets pude evolucionar rápidamente desde la categoría de hábito, a la de mal hábito y luego a la clasificación de manía.  

Los motores que pueden estar detrás del abuso de los celulares y otros sistemas móviles de comunicación son un vacío, la búsqueda de una identidad y una necesidad de reconocimiento rápido, según indica el especialista  

“En general, el hábito es una conducta repetida que ofrece una vía de compensación saludable hacia el ser humano, a diferencia de una manía que también es una conducta repetida pero patológica.

“Se podría decir que el uso del celular se ha convertido en un mal hábito y que se corre el riesgo de volverse manía cuando esta conducta resta tiempo o atención a otro tipo de actividades que también son  relevantes para el bienestar físico o corporal, por ejemplo, tiempo de estudio, tiempo de conversación cara a cara, oportunidades de socialización y de interacción  personal. Si esto ocurre ya podríamos hablar de que un hábito se convierte en una manía que lleva al individuo a totalmente absorto del dispositivo electrónico, en busca de una satisfacción parcial que le hace disminuir la atención a otro tipo de conductas”, señala el psicólogo egresado de la Universidad Intercontinental.

Entre los diferentes grupos de la población y de usuarios de telefonía celular los más vulnerables a desarrollar el mal hábito de estar conectados todo el tiempo al celular son los adolescentes. Estos casos de abuso están vinculados con su necesidad de obtener respuesta y reconocimiento externo, como materia prima para elaborar su identidad

“Está vinculado con la necesidad de ser acepado. Pero es como una realidad aumentada. Al estar conectado a un gadgety estar,  minuto a minuto, llamando o mandándose mensajes individuales o de grupo la persona se siente conectada con la realidad, por de una manera incrementada y poco a poco se vuelve dependiente a nivel del lazo afectivo que ha depositado en las personas con las que se están conectando. Sobre todo en la adolescencia en donde se está tratando de definir la personalidad”, agrega.

El modo de modificar este mal hábito y evitar que se convierta en una manía suena sencillo pero en la vida actual se vuelve complejo: hay que dedicarle menos tiempo a la vida virtual y más a la realidad presencial. Hay que trabajar con la problemática presente y real.

“Lo que pasa es que es una definición muy cómoda que por medio de aparatos electrónicos logres que las demás personas tengan una opinión de ti, sobre todo cuando no hay un contexto corporal, físico y, con algunos dispositivo, ni siquiera hay un contexto de tono de voz.

“Estos mecanismos en los que hay un componente de anonimato se prestan para que el otro también pueda ayudar a terminar de interpretar quién es uno mismo. Es mucho más cómodo tratar de presentar a otras personas lo que es la propia personalidad a través de un texto de whatsapp que ponerse a hacer ejercicio, a leer, a escribir un texto o participar en una conversación más amplia en la que se puedan involucrar decisiones y sentimientos”, indica Miguel Ángel Cruz.

“La manía viene del vacío, de la necesidad de ser reconocido por el otro y por eso  hay una necesidad de exhibirse y de exhibir el pensamiento, pero  sobre todo para autodefinirse u orientarse o darle cauce a la existencia de sí mismo. En el fondo del abuso del celular hay ansiedad, lo que puede derivar en que se vuelva una manía”.

 

(*)Psic. Miguel Ángel Cruz Bustamante
Analista en Psicología Profunda de la Escuela Jungiana
Consultorio:  (777) 313-84-06
E-mail: macbustamante@gmail.com

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