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¿Tienes el mal hábito de dormir tarde?

Planificar y otorgar una jerarquía a los pendientes que tenemos, nos ayudará a evitar la mala costumbre de dormir tarde.

  • 14/01/2013
  • 17:24 hrs.

“Infancia es destino”, decía el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud. Este planteamiento teórico se comprueba en muchos campos del trabajo de la psicología, incluyendo la observación y atención de malos hábitos como el dormir tarde y progresivamente ir restando horas de descanso y reparación al cuerpo. Un niño desvelado tiende a ser un adolescente desvelado y seguramente también será un adulto que está habituado a dormir tarde.

Un hábito es una conducta aprendida que posteriormente se refuerza por la repetición cíclica. Es por ello que corregir un mal hábito implica también un proceso de re-aprendizaje, sustituyendo conductas disfuncionales que impactan a otras áreas de la actividad del paciente.
 
En el caso de las personas que tienden a dormir tarde y restar paulatinamente horas de sueño, generalmente el origen puede ubicarse en la infancia, cuando el niño observa los mismos patrones de descuido del sueño en sus progenitores u otros familiares. En el origen del problema está el aprendizaje de una conducta incorrecta, como explicó en entrevista con SUMEDICO Dulce Guzmán Quiroz, coordinadora del área de Psicología del Centro Terapéutico Telya, de la Ciudad de México.
 
“En el caso de los niños, es importante comprender que todo hábito, como el dormir tarde o el dormir poco, en gran medida es aprendido a partir de la observación de los padres o de los cuidadores primarios. Si esta conducta se mantiene hasta la vida adulta y provoca problemas funcionales, el primer paso es que el adulto tome conciencia e investigue si se trata de un mal hábito, si está padeciendo un insomnio temporal o si se trata de un trastorno del sueño de mayor gravedad que requiere canalizarse ya con un especialista”, explica la especialista del centro especializado en terapia de lenguaje y aprendizaje.  
 
En aquellos casos en los que se logra identificar que la dificultad para dormir temprano es parte de un mal hábito, es recomendable poner en marcha un nuevo proceso de aprendizaje, pero en sentido inverso, el cual tiene que poner mucha atención en las actividades que se realizan durante los horarios que normalmente se destinan a trabajo, estudio o atención a la familia. Este cambio de patrones de conducta tiene que ser apoyado por la repetición, del mismo modo que ocurrió con el aprendizaje del desvelo.
 
“Para cambiar este mal hábito primero hay que tomar conciencia acerca del problema e identificar qué depende de mí y que depende de los demás para modificar esa conducta. Posteriormente hay que tomar las medidas para modificar esta conducta repetida, para lo cual hay diferentes estrategias según el paciente. En muchos casos resulta efectivo y de gran ayuda adoptar ejercicios de relajación antes de dormir. Esto es muy útil siempre que esté apoyado por una reflexión encaminada a cambiar otras actividades del día.
 
“Dos elementos clave para resolver satisfactoriamente las obligaciones diarias y crear un mejor ambiente para el descanso es tener una buena organización  y tener también claras jerarquías para diferenciar entre las actividades más importantes y las no tan importantes  durante el día. Debemos adoptar horarios pertinentes para cada una de las actividades y de ese modo en el momento en que vamos a dormir estaremos tranquilos, para que nuestro sueño sea reparador, pero también cumpla con las otras funciones” continúa explicando la psicóloga Guzmán Quiroz. 
 
La diferencia entre un hábito positivo y un hábito negativo radica en el beneficio o perjuicio que trae para la vida  del individuo y si le permite ser más funcional o disfuncional. Si estamos hablando de una conducta repetida y disfuncional seguramente se manifiesta con un impacto negativo en diferentes áreas de nuestra vida.
 
Algunos de los elementos que suelen obstaculizar el que exista un ambiente de relajación antes del sueño son elementos externos como el mirar la televisión o usar la computadora en la cama, el tener horarios de alimentación tardíos y el iniciar trabajos o tareas hasta que el resto de las personas que comparten casa estén dormidos.
 
“Es importante  mencionar que la falta de sueño causa estragos a nivel neurológico y estos estragos se identifican principalmente a través de la conducta. Cuando no dormimos bien nuestro cuerpo se siente muy cansado a nivel muscular, a nivel físico, en general y a raíz de esto nuestra mente también demuestra cansancio generalizado y tiene más dificultades para procesar la información. Cuando la persona está cansada y no ha tenido el reposo que necesita el estado de ánimo en general y el proceso de las emociones se ve alterado”, añade Dulce Guzmán.
 
Aunque los adultos duermen menos horas que los niños, el dormir menos de seis horas impide que se llegue a las fases de sueño profundo y se realice un ciclo completo de reparación, el cual requiere de por lo menos tres horas para cruzar por todas las fases de descanso, como ha indicado anteriormente a SUMEDICO el doctor Reyes Haro, de  la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM.
 
Los efectos emocionales de dormir tarde y poco se notan cuando la persona se muestra poco receptiva frente a la gran variedad de emociones y su estado de ánimo tiende a bajar.
 
“En algunas ocasiones puede llegar a predominar un estado de ansiedad o de depresión. Obviamente, cuando nuestro cuerpo se siente cansado también empieza el enojo, la poca tolerancia y crece la frustración al no poder  realizar las actividades como deberíamos y podríamos hacerlo mejor. La falta de suficientes horas de sueño se refleja en falta de concentración y de atención a la hora de realizar nuestras actividades. El conjunto de estas alteraciones afecta nuestras funciones y todas las actividades que tenemos durante el día.
 
“Este hábito puede cambiarse, pero lo primero que hay que tomar en cuenta es que para que nosotros podamos tomar cartas en el asunto hay que tomar conciencia del problema y estar dispuesto a re-aprender conductas que nos ayuden a ser más funcionales”, concluye.

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