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Reseña libro 75 años de dermatología mexicana

Destaca el desarrollo del Centro Dermatológico Ladislao de la Pascua que da al día 450 consultas.

  • 24/02/2012
  • 14:46 hrs.

En sólo 75 años, la atención a las enfermedades de la piel en México se consolidó como una disciplina científica y clínica gracias a la creación del Centro Dermatológico Ladislao de la Pascua, localizado en la colonia Buenos Aires, de la ciudad de México, y que es considerado como uno de los pilares más antiguos de lo que hoy es la Secretaría de Salud de la Ciudad de México.

Este centro inició como un dispensario médico para personas con lepra y posteriormente evolucionó para convertirse en uno de los hospitales públicos de atención de la piel más importantes de México, en el que se atienden 450 pacientes diario y del que han egresado 587 especialistas nacionales y 130 extranjeros.

Así reseñó el secretario de Salud del Distrito Federal, Armando Ahued Ortega, las actividades del Centro Ladislao de la Pascua, durante la presentación del tercer volumen del libro "Memorias a Flor de Piel", edición de la que es co-autor y en la que se reseñan más de 7 décadas de experiencias médicas.

“Este libro enaltece la historia del Centro Dermatológico Ladislao de la Pascua, el cual abrió sus puertas el 2 de enero de 1937 como dispensario anti-leproso. Posteriormente, en 1940 comienza a funcionar en este recinto la Escuela Mexicana de Leprología y posteriormente, en 1951, ocurre la modificación más importante al transformarse de dispensario a hospital”, indicó Armando Ahued.

El Centro Dermatológico se fundó el 2 de enero de 1937 y actualmente, aseguró Ahued Ortega “después de 75 años de desarrollo y evolución institucional es un referente a nivel nacional e internacional en materia de atención dermatológica”.

Con sólo una plantilla de 149 profesionales de la salud, de los cuales 44 son médicos residentes, durante 2011, el dermatológico ofreció 45 mil consultas de primera vez y 65 mil consultas subsecuentes, para hacer un total de 110 mil consultas.

Armando Ahued, destacó que sólo el 64 por ciento de los pacientes que son atendidos son del Distrito Federal y el 36 por ciento restante provienen de otras entidades, fundamentalmente del Estado de México.

El funcionario capitalino explicó que actualmente en el Centro Dermatológico Ladislao de la Pascua se imparten las especialidades de dermatología, cirugía dermatológica, dermato-oncología y dermatopatología, todas reconocidas por la Universidad Nacional Autónoma de México, de las cuales han egresado 717 profesionales; 82 por ciento son mexicanos y 18 por ciento extranjeros.

Escuela mexicana

El estudio de las enfermedades de la piel tiene profundas raíces históricas en este país, partiendo de la veneración prehispánica a deidades de la piel y enriquecida posteriormente con los conocimientos europeos, sin embargo, la dermatología científica se instauró hasta el siglo XX, iniciando primero por la gran preocupación que provocaba la enfermedad de la lepra.

El médico y profesor Fernando Latapí fue el fundador del dispensario para personas con lepra que sería el antecedente del actual Centro Dermatológico. La mayor parte de los enfermos de lepra eran enviados por el Servicio de Dermatología del Hospital General de México, algunos por los consultorios de la beneficencia y otros, los menos, se descubrían por “denuncia”.

Desde un principio se tuvieron conceptos e ideas madres acerca de los aspectos sociales de los enfermos de Lepra. La historia leprológica que se hacía en el dispensario, incluía además de los datos clínicos, el “estudio personal, familiar y social del enfermo” así como la “situación creada por la enfermedad”, que fueron vistos éstos, con poca simpatía por las autoridades sanitarias encargadas en aquella época de la Campaña Contra la Lepra. Hoy, estos aspectos sociales del enfermo, se consideran tan importantes, que en los últimos Congresos Internacionales de Leprología, se ha dedicado todo un día, a tratar temas relacionados con ellos.

La profesora Obdulia Rodríguez, quien labora en el Centro desde que era dispensario, reseñó durante la presentación del libro Memorias a flor de piel, que ese equipo de trabajo fue el primero en considerar a la lepra como una enfermedad médico-social.

“En este centro se cura la lepra desde 1941 y se atiende a los pacientes con una mística humanista en la que se reconoció desde el principio que el paciente con lepra sufría estigma y muchos lo consideraban como un muerto viviente y preferían aislarlos. En este centro se trata a los pacientes como personas y no como expedientes, tratando de entender su contexto social y la manera como este afecta a sus enfermedades”, dijo la profesora.

Durante la presentación del libro, que está dividido en cuatro grandes capítulos y un glosario el Director de la Antigua Escuela de Medicina de la UNAM, Carlos Viesca, hizo un recuento de las aportaciones mexicanas a la dermatología del mundo y subrayó que ese Centro Médico que está cumpliendo 75 años lleva el nombre de uno de los médicos mexicanos que, en el siglo XIX más contribuyeron en el estudio de la piel: el doctor Ladislao de la Pascua, que fue el primero en describir la variante de lepra llamada lepra manchada. 

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