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Obesidad y diabetes elevan riesgo de daño renal en niños
Diabetes

Obesidad y diabetes elevan riesgo de daño renal en niños

Existen factores que aumentan el riesgo de que los menores padezcan enfermedad renal crónica

  • MARILUZ ROLDÁN VERA
  • 14/03/2019
  • 18:58 hrs.

Obesidad, diabetes, hipertensión o ser prematuros son algunos de los factores que aumentan el riesgo de que los niños presenten un problema renal crónico, alerta Beatriz Hernández Silverio, nefrólogo pediatria adscrita al Hospital Juárez de México.





En entrevista con Su Médico, la especialista menciona que los padres deben tener en cuenta los factores de riesgo y llevar a sus hijos a una revisión periódica para detectar a tiempo la enfermedad renal, con el fin de evitar que se complique y requieran de tratamientos de sustitución como diálisis peritoneal o hemodiálisis.





De hecho, el Hospital Juárez de México realizará el próximo sábado 23 de marzo una campaña de detección de enfermedad renal en menores de edad, con el objetivo de evitar que lleguen buscando atención médica cuando ya debutaron con una enfermedad renal crónica.





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Principales factores de riesgo de enfermedad renal en menores





La especialista dice que hay siete factores de riesgo que pueden provocar que los menores de edad tengan enfermedad renal crónica. El primero es la obesidad, que es uno de los principales problemas de salud en México y que está ligada a otros padecimientos crónico degenerativos.





“Sí es un hecho que en México la obesidad está aumentando el número de casos, está alzando casi 33% en los casos de pacientes de cinco a 11 años, de hecho está aumentando cada año”, señala Hernández Silverio.





El segundo factor de riesgo es que hayan presentado enfermedad renal aguda, es decir, en alguna ocasión, ya que aunque el menor se haya recuperado queda el antecedente. El tercer factor es si el niño tiene diabetes, mientras que el cuarto es si padece hipertensión.





Otros factores de riesgo son que el niño tenga infecciones en las vías urinarias de manera recurrente, haya sido prematuro y que sus papás padezcan enfermedad renal crónica o que hayan recibido un trasplante.





La doctora del Hospital Juárez de México detalló que en los niños también se presentan otras enfermedades que se denominan glomerulares, las cuales afectan al riñón y se detectan porque los menores desechan proteínas por la orina.





“No es visible, a veces la orina se ve como espumosa, y amanecen los niños hinchados de los ojos y de los tobillos, o empiezan a orinar de color rojo, como agua de jamaica o té de canela”, explica.  





El tratamiento varía según la gravedad del paciente, a algunos se les recomiendan medicamentos y dieta, mientras que a aquellos que desarrollan enfermedad renal crónica se les tiene que someter a tratamiento de sustitución como  hemodiálsis y diálisis peritoneal.





Menciona que el trasplante es la opción que más sugieren a los menores que tienen daño en sus riñones, porque éste les ayuda a mejorar su calidad de vida. en estos casos se promueve que el donador sea alguien vivo, es decir, alguno de sus familiares.





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“Espero un milagro para mi hijo”





Geovanni Miguel Castaño, de 16 años, está en una de las camas del Hospital Juárez de México, a donde acude tres veces por semana para que le hagan el tratamiento de hemodiálisis. Debido a la enfermedad renal crónica parece de menor edad, se le han deformado los huesos, dejó de caminar y su corazón creció por la acumulación de líquidos.  





Notablemente cansado por el procedimiento, el menor ingiere algo de alimentos.  Mientras su madre Paulina Castaño recuerda que comenzaron esta batalla en 2011, cuando a él se le hincharon sus ojos, su cara y en dos horas esto se extendió por su cuerpo.





Cuando se lo detectaron, el menor, quien entonces tenía nueve años, estaba reteniendo líquidos y fue necesario que lo sometieran al tratamiento de diálisis, el cual recibió durante seis meses.





Debido a algunas complicaciones y a la gravedad de su condición,  después comenzó a recibir hemodiálisis. “Yo pensaba que esto era algo pasajero, pero pues no”, lamenta su mamá.  





Paulina, quien ha acompañado a su hijo durante todos estos años, aún se cuestiona por qué le sucedió a él, si estaba bien y llevaba la vida de un niño normal, iba a la escuela y jugaba con sus hermanos.





“Gracias a Dios, a pesar de lo que hemos batallado, aquí todavía lo tengo. Yo a veces sí lo creo, espero un milagro, porque todos los compañeros con los que ingresó, ya no están”, enfatiza la mamá de Geovanni.


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