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Normal apegarnos a objetos desde bebés

Especialista dijo a SUMEDICO que el apego a objetos en todas las edades es completamente sano y normal, solo que esos objetos deben ser acorde a la edad.

  • 04/09/2012
  • 15:31 hrs.

 ¿Tu bebé llora cuando no encuentra esa mantita especial y mágica que calma cualquier tempestad, y te preocupa que desarrolle un apego con ella?, no tienes que inquietarte por ello, debido a que es totalmente normal y sano, incluso que lo hagamos durante toda la vida, así lo explicó a SUMEDICO la psicóloga Teresa Rodríguez. Ve el video aquí

Según la especialista, el apego a objetos se conoce como objetos de transición, es decir lo que nos permite dar el siguiente paso en nuestra vida, “cuando nos angustiamos, el tener cerca de nosotros diferentes objetos nos da tranquilidad y nos permite seguir adelante y enfrentar lo que nos está generando preocupación”.

Y esto inicia desde el nacimiento, “el bebé siente una angustia terrible, incluso al punto de ver su vida amenazada porque ahora tiene que respirar y comer por él mismo, cuando mientras que estaba en el seno materno, todas sus actividades vitales las hacía a través de la mamá”.

Y es entonces, cuando la mantita le queda cerca de la boca, y el niño despierta porque tiene hambre,” el chupar la mantita le da la tranquilidad necesaria para poder esperar a que la mamá llegue a darle de comer, es entonces que empieza ese apego por dicha mantita”.

Es una solución a corto plazo totalmente sana, lo único que se debe cuidar, dijo la experta, es que el apego sea siempre a objetos acorde a la edad, “porque si por ejemplo yo tengo mucha angustia de estar en esta entrevista y tengo mi mantita de bebé, quiere decir que algo muy grave me está pasando para tener que regresar a la tranquilidad de un bebé”, dijo.

Y esto ocurre, porque en la memoria de los infantes se queda plasmado el olor, la textura y hasta el color de esa mantita especial, entonces cada vez que entre en contacto con ella durante sus primeros años de vida le va hacer sentir esa tranquilidad que necesita en los momentos de estrés.

Pero cuando el niño entra al kínder, no puede llevar ese objeto a la escuela, pero sí es muy normal que les permitan llegar con muñecos o peluches, para que sientan con ellos una extensión de su casa y puedan tener esa tranquilidad que buscan.

Y más adelante, en la primaria, “ya llevará una lapicera con un osito pequeño parecido al que tenían y ese es su objeto de apego, luego es un celular, un reproductor de música y hasta un carro”, dijo, “la clave es que ese objeto de apego pueda ir cambiando a lo largo de la vida, y si no nos cuesta trabajo hacer la transición no hay problema”, agregó.

Pero cuando es necesaria la mantita de la primera infancia, sin importar la edad del niño, será importante acudir con un especialista para conocer qué es lo que está generando la angustia y el tratamiento es atacar esa fuente de preocupación, pero jamás es correcto quitarle su objeto al niño.

“En ocasiones pueden ser problemas de peleas entre los padres, un profesor regañón o que grita mucho o que el niño pueda ser víctima de bullying”, dijo.

Cambia de mantita a camisa de la suerte

Todos tenemos un pensamiento mágico en el que nos convencemos que usar una camisa nos dará suerte en una entrevista de trabajo, “y es muy sano depositar nuestra confianza en algo, pero cuando se vuelve patológico hay que prestar atención a lo que nos está molestando de sobre manera”.

Para ir haciendo la transición, la experta recomendó que desde el inicio si el niño quiere la mantita, en un principio se le permita llevarla, pero poco a poco envolver a un osito ella y así ir pasando el valor de tranquilidad a otros objetos, y posteriormente los niños lo harán de manera automática.

Y enfatizó en jamás privarlos de su objeto porque solo se agravan las cosas, “es como si los dejáramos desnudos, tal y como nos ocurre cuando olvidamos el celular, tenemos que regresar por él porque no nos hallamos si estamos incomunicados, queremos la tranquilidad que si lo necesitamos tenemos como llamar a quien necesitamos”.

 

 (*) Dra. María Teresa Rodríguez

Psicóloga, especialista en problemas de aprendizaje y conducta

Psicoterapeuta de desarrollo y educación

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