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Mutación genética predispone alcoholismo

El gen RASGRF-2 estimula al cerebro para producir más dopamina, haciendo que los jóvenes de 16 años beban más alcohol.

  • 04/12/2012
  • 15:57 hrs.
La variante del gen RASGRF-2 hace que los jóvenes menores de 16 años beban con más frecuencia que aquellos con ninguna variación del gen, según una investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). El alcohol y otras drogas activan el sistema de la dopamina en el cerebro, responsable de los sentimientos de placer y recompensa, que aumentan en el caso de los individuos con esta variación genética, según los investigadores.
 
“Encontramos que el gen RASGRF-2 juega un papel crucial en el control de cómo el alcohol estimula el cerebro para liberar dopamina y por lo tanto desencadenar la sensación de recompensa. Así que, si las personas tienen una variación genética del gen RASGRF-2, el alcohol les da un sentido más fuerte de la recompensa, haciéndolos más propensos a ser bebedores”, aclara el profesor Gunter Shummann, del Instituto de Psiquiatría del Kings College of London.
 
El estudio fue probado en ratones que no tuvieran el gen, con la finalidad de ver como reaccionaban al alcohol y descubrieron que la ausencia del gen RASGRF-2 estaba relacionada con una reducción significativa en la actividad de búsqueda de alcohol. Después de la ingesta de alcohol, la variación del gen no lograba que el cerebro libere dopamina en el área ventral tegmental (VTA) del cerebro y tuviera cualquier sentido de recompensa.
 
Anteriormente, el análisis cerebrales de 663 niños de 14 años de edad, que todavía no podían contener grandes cantidades de alcohol, demostraron que los individuos con variaciones genéticas en dicho gen, tuvieron mayor activación del área estriado ventral del cerebro al anticipar la recompensa en una tarea cognitiva.
 
Las conclusiones de la investigación sugieren que los individuos con dicha variación genética (RASGRF-2) liberan mucho más dopamina cuando se anticipa una recompensa y por lo tanto se obtiene más placer al experimentar esa sensación. 
 
Los investigadores analizaron el comportamiento de un mismo grupo de jóvenes de 16 años, para confirmar los datos. Muchos de los participantes ya habían comenzado a beber con regularidad, y descubrieron que los menores de edad con la mutación genética bebieron con más frecuencia que aquellos que no tenían la mutación.
 
“La identificación de factores de riesgo para el abuso del alcohol a temprana edad es importante en el diseño de las intervenciones de prevención y tratamiento de la adicción al alcohol”, finaliza Shummann. 
 
Los autores de la investigación recalcan que el abuso del alcohol en la adolescencia está asociado con diferentes problemas de salud como riesgo de conductas (manejar ebrio, sexo sin protección) y comportamiento antisocial.
(Con información de Europa Press)
 

 

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