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Escuelas contratan psicólogos a raíz de Sandy Hook

Los profesores de diversos centros educativos en Estado Unidos están siendo asesorados por profesionales, para saber cómo actuar ante las inquietudes causadas.

  • 18/12/2012
  • 14:34 hrs.

 Peter Horan, estudiante del segundo grado de Sandy Hook tiene ocho años, fue testigo de la matanza que ocurrió en su escuela el pasado 14 de diciembre, y la única pregunta que se hace es si cuando vuelva al colegio seguirán ahí los cadáveres.

Su padre, Tom Horan, fisioterapeuta de 52 años, cuenta que su hijo vio los cuerpos de sus compañeros y los cristales que Adam Lanza, rompió para entrar en la escuela y luego asesinar a 20 menores y 6 profesores de la escuela.

Es lunes en Newtown y Horan, como muchos otros padres de familia de niños del colegio, decidió llevar a su hijo pequeño hasta la Youth Academy, un centro deportivo y de ocio, para que el chico se entretuviera jugando con el resto de los niños que no pudieron asistir a la escuela.

 “Estaba feliz, sólo quería jugar en la pista con su amigo Nick”, explicó su padre con una sonrisa llena de tristeza tras dejarlo en el complejo.

La única esperanza a la que se apega el señor Horan es a que dicen que los niños olvidan, el padre de Peter intuye que su hijo vio al asesino, pero afirma no querer preguntarle sobre ello porque el mismo niño no le ha comentado.

Los padres de Peter llevaron a su hijo a terapia al día siguiente de que ocurriera la matanza. Ellos también están recibiendo ayuda para saber cómo tratar el asunto con el menor.

A raíz del violento evento, otras escuelas de Connecticut y muchas de Estados Unidos, desde ayer fueron equipados con terapeutas para asesorar a los profesores sobre cómo abordar las preguntas o la ansiedad que la masacre de Sandy Hook pueda provocar en sus alumnos.

uchos directores han hablado con los alcaldes y las fuerzas de seguridad de sus respectivas localidades para reforzar la seguridad en sus centros educativos, y varios colegios también han enviado cartas a los padres informándoles sobre los protocolos de actuación preparados para situaciones como la de Newtown.

Muchas organizaciones y hospitales de localidades vecinas, como el de Hartford, han implantado programas especiales de ayuda a las familias y a los ciudadanos. El lunes, Therapy Dogs International desplazó a Newtown varios perros de la raza Goden Retriever para ayudar a los pequeños en su recuperación.

El Newtown Youth Academy prorrogó ayer la iniciativa de abrir sus puertas a todos los niños de la localidad, pese a que en todos los centros públicos, salvo el de Sandy Hook, que sigue siendo el escenario de la investigación, reanudaron sus clases. El colegio Chalk Hill, en Monroe, a 11 kilómetros de Newtown, es el que acogerá a los alumnos supervivientes de la matanza. Su director, Bruce Lazar, no ha querido pronunciarse sobre el número de estudiantes de Sandy Hook que ya se han reincorporado a su escuela.

El lunes, Horan tampoco sabía si su hijo volvería a clase. “Yo sí quiero, creo que es lo mejor para él. Peter tampoco se ha mostrado reticente, pero mi mujer no está por la labor. El hecho de que hayan hecho una réplica exacta de Sandy Hook en Monroe no le gusta, cree que puede ser contraproducente y que le haría revivir lo que pasó el viernes”, asegura. Los departamentos de Educación de Newtown y Monroe mostraron a los familiares cómo habían quedado las instalaciones de Chalk Hill para que supieran el entorno en el que iban a estudiar los niños hasta que reabra su escuela. “Todo es igual, hasta la goma de la punta de los lapiceros”, señala Horan. (El País)

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