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Bloquean proteína y frenan sarcopenia o pérdida de músculo

Al bloquear a la miostatina se puede evitar la pérdida de músculo durante el proceso de envejecimiento. n

  • 26/12/2013
  • 14:15 hrs.

Investigadores de la Clínica Mayo, en Minnesota, Estados Unidos, observaron que si logran bloquear la acción de una proteína llamada miostatina, pueden frenar el proceso de pérdida de masa muscular que acompaña al envejecimiento, conocido como sarcopenia.

Durante la Conferencia Anual de Congreso Americano de Medicina de Rehabilitación, el doctor Nathan LeBrasseur, del Centro Mayo Clinic “Robert y Arlene Kogod” para el Envejecimiento, presentó resultados de investigaciones realizadas por él y su equipo para recuperar músculo y funciones musculoesqueléticas.

“Estamos analizando terapias esperanzadoras, incluso la inhibición de la proteína miostatina en quienes requieren intervención terapéutica. Los músculos producen miostatina naturalmente y su función es prevenir el crecimiento y causa de la degradación muscular. Al administrar un bloqueador de la miostatina, nosotros junto a otros investigadores demostramos aumentos contundentes en la masa muscular de los ratones y otros animales”, indicó el doctor LeBrasseur al referirse a estudios que todavía no se realizan en pacientes humanos.

“Nuestro objetivo es encontrar maneras de combinar tácticas farmacológicas y conductuales para resaltar la salud muscular a fin de mejorar la función músculo-esquelética y el metabolismo, además de reducir la fragilidad que se presenta al envejecer”, añadió.

Los especialistas en envejecimiento estiman que los seres humanos alcanzamos la masa muscular máxima al iniciar la década de los 40 años y a partir de entonces, empieza un deterioro progresivo que deriva en una pérdida de hasta 50 por ciento para la edad de 80 o 90 años.

La mayoría de personas pierde aproximadamente 30 por ciento durante el transcurso de su vida. A medida que envejecemos, el músculo es un órgano fundamental  porque ayuda a mantener la funcionalidad física, que incluye la capacidad de andar, subir escaleras, sentarse y levantarse de la silla, o de levantar objetos, actividades que determinan la autonomía e independencia de la que gozamos a medida que envejecemos.

Además, el músculo es fundamentalmente importante para el metabolismo, dentro del contexto de la diabetes tipo 2, porque es el lugar principal donde se almacena la glucosa y es el determinante primario de la tasa metabólica.

El músculo también es capaz de mejorar la capacidad de recuperación ante las muchas cosas que, a medida que envejecemos, ocasionan estrés, tanto de índole física como psicológica, y como resultado de ello, protege contra la fragilidad.

“Es interesante anotar que muchos estamos estudiando al músculo como un órgano endocrino y examinando su interacción con otros órganos, tal como el cerebro. Por lo tanto, al mantener la salud muscular según envejecemos, mejora la calidad de vida general”, indicó el especialista de Clínica Mayo, fundada en 1889 en Rochester.

El doctor LeBrasseur afirmó que, independientemente de las terapias que se lleguen a desarrollar para frenar la pérdida de masa muscular, por ahora la actividad física de los adultos mayores sigue siendo la mejor defensa contra la pérdida de músculo.

“Sesenta por ciento de las personas mayores de 65 años no son suficientemente activas o son extremadamente inactivas. Permanecer sentado equivale a lo que antes era el hábito de fumar. La actividad física continúa siendo la mejor y única manera de limitar la pérdida muscular en la mayoría de personas, a medida que avanzan en edad. El ejercicio puede traer a la mente imágenes de gente joven en el gimnasio, pero lo que se recomienda es que las personas no dejen de ser físicamente activas, lo que incluye andar, hacer jardinería y realizar las actividades cotidianas”, concluyó.

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