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Siete años de lucha contra el Cáncer

A los 46 le detectaron cáncer de mama, tras hacerse estudios por dolor de seno, la molestia no era cáncer, pero comenzó su tratamiento.

  • 17/10/2012
  • 15:29 hrs.

Luz de Carmen Linares es modista y ama de casa, hace 11 años fue diagnosticada con cáncer de mama, enfermedad que dice, le dio un nuevo sentido a su vida.

“Fue algo que nunca esperé porque nuca me dolió nada. A mí me estaban controlando de la menopausia y en una de las consultas le comenté al doctor que me dolían ambos senos, entonces me mandó a hacer un ultrasonido, pero me dijeron necesitaba una mastografía porque mi tejido era grueso y no se veía bien, pero no pude hacerla de inmediato porque en el ISSSTE los mamógrafos estaban descompuestos”.

Fue entonces que Luz escuchó un programa de radio en el que el Hospital General estaba realizando estos estudios y ella acudió ahí, en el primer resultado la oncóloga le indicó que “no le gustaba el diagnóstico”, y le mandó hacer de nuevo un ultrasonido.

“Me pasaron a otro cuarto y me hicieron el estudio, de nuevo me dijo que no le gustaba lo que veía y le comenté que previamente me habían dicho que ese no servía porque mi tejido era grueso, pero ella me dijo – esto no es grasa, parece un carcinoma”, compartió con SUMEDICO.

La señora Linares, en ese momento tenía 46 años de edad y fue sometida a una biopsia para corroborar las sospechas de la oncóloga, y resultó que era correcto el diagnóstico.

“Yo tuve mucho miedo y sólo le repetía a mi hijo, es que me voy a morir;  él me abrazó y me dijo no mamá, vamos a salir bien librados de esta, pero cada día yo pensaba que no aguantaba la siguiente fase del tratamiento”, relató con los ojos nublados la paciente.

Para el proceso curativo, Linares regresó al hospital, esperó  los 10 días que piden para reconfirmación y de nuevo el estudio resultó positivo; fue justo el momento en que la lucha contra el “monstro sin palabra de honor”, como ella le llama al cáncer, comenzó. 

Luz tuvo que enfrentar seis quimioterapias y 26 radiaciones, todo ese tratamiento en siete años, “fue una época que se me hacía eterna, pero luché con tal de seguir junto a mi familia; claro fue duro, se me cayó el cabello, mi imagen estaba demacrada, me sentía la mujer más fea del mundo y ahora padezco de problemas de descalcificación por el tratamiento, tengo dolor de huesos y de piernas, pero aquí sigo”, dijo orgullosa.

Hoy, a sus 57 años,  la señora Linares continúa con un tratamiento de calcio para evitar fracturas en cadera y columna, y espera que para diciembre sus niveles se hayan recuperado más y que cada día haya mejor control de su osteoporosis.

El cáncer cambió mi mundo

Para la paciente, quien refiere haber salido adelante sin recaídas o reaparición de la enfermedad, haber padecido el cáncer de tercer nivel y agresivo, le cambió la forma de percibir al mundo, “ya te dan ganas de hacer muchas cosas, aunque sin prisas porque sabes que ahora tienes otras limitaciones, pero aprendes a vivir bien, a compartir, a valorar y hasta a comer bien”, dijo.

“Antes era amante de las carnes, de los alimentos fritos y me gustaba consumir alcohol, ahora prefiero las verduras, evito lo frito al 100%, y en lugar de carne llena de hormonas, que usan para engordar a los animales, consumo las patas que son más bien cartílagos”, narró.

“Ahora me siento muy alegre y contenta porque el cáncer es una oportunidad de vivir; es trasmitir tu propia experiencia, decirle a la gente que sí se puede aunque claro que cuesta mucho trabajo, pero al saber que cambiar tu estilo de vida te va a permitir vivir un día más y bien, lo haces, valoras lo importante que es ese cambio radical”.

Luz contó que por desgracia ella nunca percibió la “famosa bolita”, cuando se dio cuenta ya medía más de seis centímetros, “yo iba al Papanicolaou, y me revisaba anualmente, quién sabe en qué momento se detonó, pero pude operarme y seguir viva”.

Por ello recomendó a todas las mujeres cuidar su cuerpo, y acudir con el médico ante cualquier anomalía, “sobre todo que eliminen los mitos de que ningún otro hombre debe verlas, aunque les toque médico hombre, déjense revisar, puede ser la diferencia entre seguir un día más con su familia o ya no”.

 Y en caso de haber sido diagnosticada: “no pierdas la fe, y acude a un grupo de autoayuda, esta es la llave mágica para salir adelante, entre todos lloran, te ayudan a ser fuerte, a entender que no estás sola, te enseñan a llorar, a reír, todos platican sus experiencias y todos se fortalecen”.

 Finalmente, la paciente indicó que el uso de las prótesis de gel es de suma importancia, tanto por estética como para evitar vergüenza, problemas de autoestima y hasta problemas posturales: “sean grandes o pequeños tus senos naturales, estaban ahí, te daban un equilibro, y el no tener uno te desbalancea, no esperes a tener la columna desviada para ponerte la prótesis”.

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