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Ser mamá con cáncer de mama, un ejemplo de lucha
Cáncer de la mujer

Ser mamá con cáncer de mama, un ejemplo de lucha

Andrea es una de las supervivientes que recibió una prótesis artesanal en el Voluntariado del IMSS y ahora busca que otras mujeres sean felices como ella

  • MARILUZ ROLDÁN
  • 17/10/2019
  • 20:40 hrs.

Una tarde, tras iniciar las sesiones de quimioterapia Andrea Cecilia Luna Delgadillo se dio cuenta que se le empezó a caer el cabello. Entonces decidió acercarse a su hija Valentina, de cuatro años, y le dijo: "¿me ayudas a quitármelo?". La pequeña comenzó a quitarle cada mechón y después la ayudó a afeitarse la cabeza, poniéndole su manita en las partes donde quedaba rastro de su melena. 

Andrea narra cómo el cáncer de mama le cambió la vida, le ayudó a disfrutar más a su hija y a conocerse a sí misma.  La batalla contra esta enfermedad no ha sido fácil, pero ahora se siente feliz de haber superado la enfermedad y de haber recibido una de las prótesis artesanales que elabora el Voluntariado del Instituto Mexicano del Seguro Social, el primer paso para reconstruir su futuro.

Hace un año aproximadamente, cuando Andrea tenía 38 años, se detectó una inflamación en el seno derecho, por lo que acudió al doctor para que la revisara, tras realizarle diversos estudios, los resultados fueron alarmantes. 

"El oncomédico me abrió el panorama de lo que venía, me dijo es un cáncer avanzado, en una tercera etapa. Entonces vamos a ver, hasta ahorita no ha presentado metástasis, vas bien, vamos a actuar", narra. 

En el Centro Médico Nacional La Raza del IMSS, los especialistas le indicaron que debía seguir un  protocolo que consistió en cuatro quimioterapias mensuales muy severas y 12 semanales, después le realizaron una mastectomía y el último paso fueron las sesiones de radioterapia.  Al recibir el diagnóstico y conocer el tratamiento que llevaría, Andrea sintió que todo su mundo se derrumbaba.

"Me espanté muchísimo, porque 38 años, una nena de 4 años, el trabajo, ¿toda mi vida a dónde quedó? Decía ´¿qué voy a hacer?´. Estuve en shock como tres días, llorando como Magdalena, pero después dije para qué me desgasto llorando y haciendo drama, mejor échale ganas, agárrate tu miedito y órale, vámonos a lo que viene", relata sonriendo.

Uno de los momentos más complejos fue cuando tuvo que hablarle a su pequeña hija sobre el cáncer y las razones por las que estaba sufriendo cambios en su cuerpo. Al principio no sabía cómo hacerlo e incluso se sentía como bloqueada, pero un día mientras veían una película se le vino a la mente una forma de darle una explicación de manera sencilla. 

Recuerda que se acercó con Valentina y le platicó: "Mira, ahorita a tu mamá le encontraron unas células como de X-men, como que está mutando, está cambiando. Esas células se las tienen que quitar a tu mamá, entonces voy a pasar por ciertas situaciones que van a ser complicadas, pero no pasa nada, hija, yo voy a estar aquí, voy a seguir contigo, tú me vas a ver, vamos a seguir nuestra vida normal, a lo mejor ya no voy a ir a trabajar, pero voy a estar contigo". 

Ella expresa que sintió miedo por el cáncer de mama, más porque se lo detectaron en una etapa avanzada, pero en ningún momento se lo demostró a su hija porque quería transmitirle seguridad y fortaleza, poniéndole el ejemplo de que "tienes que darle para adelante, porque si no te estancas y el que se estanca se muere".

Aunque su familia la ha apoyado incondicionalmente en este proceso, la felicidad de Andrea se nubla cuando se le pregunta si es mamá soltera. Las lágrimas empiezan a bajar por sus mejillas y su voz se quiebra mientras responde que "ahorita sí. El papá de Valentina sí está presente, pero en la vida de ella, nada más". 

Sin embargo, su niña tiene una madre con mucha fortaleza y que es capaz de hacer todo por ella, por ejemplo, cuando estaba recibiendo la quimioterapia, un día después de que le dieron una sesión tenía un festival en el kinder y a pesar de las molestias, hizo a un lado la enfermedad y fue a verla.

A poco más de un año de que le diagnosticaron cáncer de mama, Andrea enfatiza: "Yo digo gracias a Dios que  me enfermé, porque conocí, aprendí y revisé otra parte de mi vida que tenía olvidada, de estar trabajando todo el tiempo, ser mamá, pero nada más de besito y ya duérmete o ya párate, a desarrollar esta parte de la maternidad, ahora yo le doy de comer. Aprendí a hacer de comer, a hacer labores domésticas, aprendí a estar con mi hija a hacer tareas y  estoy aprendiendo muchas cosas no sólo en esa parte, sino interiormente, me estoy desarrollando".  

  

"Recibir mi prótesis en el IMSS me hizo feliz, quiero que más mujeres se sientan así"

El cáncer de mama es el que tiene mayor prevalencia en nuestro país. De acuerdo con datos de Global Cancer Observatory, en 2018 se diagnosticaron 27 mil 283 nuevos casos, lo que representa 14.3% del total, que fueron 190 mil 667.

Debido al cáncer de mama, Andrea fue sometida a una mastectomía en la que le retiraron el seno derecho. Este procedimiento ayuda a combatir la enfermedad, pero tiene un impacto emocional muy importante en la mayoría de las mujeres, quienes se sienten inseguras y baja su autoestima

Para ella el proceso completo fue difícil, aunque señala que está consciente de que la cirugía para extirparle el seno era necesaria para que pudiera recuperarse y vivir más años, por eso trata de tomarlo  de la mejor manera.   

"Lo único que hice fue elegir disfrutar el proceso de lucha contra el cáncer y así me la aventé, ahí voy, ahí la llevo. Terminé las quimioterapias, entré a cirugía, me quitaron toda la mama y ahorita estoy en el proceso de recuperación, ya pasé las radios, ya voy saliendo, ya estoy bien", enfatiza. 

Al concluir el protocolo, empezó a buscar en asociaciones civiles apoyo para conseguir una prótesis. Recuerda que vio varias opciones, pero costaban alrededor de 2 mil pesos y era complicado adquirirlas. Una amiga que conoció en quimioterapia le comentó que podía acudir al Voluntariado del IMSS para que la apoyaran.  

 

Nancy Leticia Vega Cruz, coordinadora del Programa Soy Rosa IMSS en el Voluntariado del IMSS, narra que este proyecto se creó en 2017 con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las mujeres, por eso realizan pláticas de autoexploración y entregan prótesis artesanales de uso externo a quienes han sido sometidas a mastectomía de uno o ambos senos.

Anteriormente sólo se entregaban las prótesis a derechohabientes del Seguro Social y a beneficiarias de  IMSS-BIENESTAR en comunidades rurales, pero desde que inició la actual administración se decidió abrir el apoyo a todas las mujeres que la requieran.

La prótesis artesanales son elaboradas por los voluntarios, son de tela y están rellenas con semillas de linaza, se hacen en función de la talla de la beneficiaria y tienen una duración de un año, pasado ese tiempo las mujeres pueden regresar y se les entregará otra. 

Los cuidados que debe tener la prótesis son simples, cada ocho días se debe descoser de un lado  y se tienen que vaciar las semillas, se puede lavar con jabón neutro o de pasta y es necesario exponer la tela al sol durante dos horas. Posteriormente se puede volver a rellenar y coser para usarla. 

Las prótesis se entregan de manera gratuita y hasta ahora han beneficiado alrededor de 5 mil 500 mujeres. Andrea recuerda el día que le dieron su prótesis, su sonrisa se vuelve más amplia, sus ojos brillan de la emoción y su tono de voz se torna más alegre cuando dice que al recibirla se sintió "feliz, contenta, así como ya la tengo, véanme, ya soy normal, ya no llamo la atención porque se vea extraño mi cuerpo".

Nueve de cada 10 supervivientes que reciben una prótesis se la llevan puesta, indica Nancy, quien destaca que los cambios en el autoestima de estas mujeres son instantáneos, recuperan su salud emocional, vuelven a tener una postura erguida, y se sienten seguras y con confianza en sí mismas.

Las supervivientes de cáncer de mama le platican  a Nancy que ahora con su prótesis pueden salir tranquilas a la calle sin el temor de sentirse observadas y están más felices porque van a poder vestirse como lo hacían antes y volver a sus actividades cotidianas 

Los requisitos para recibir una prótesis artesanal son que la mujer haya tenido una mastectomía y que haya pasado por lo menos un mes de la última sesión de quimioterapia o radioterapia. 

Además de los beneficios emocionales, la prótesis también ayuda a que las mujeres no sientan dolor en la región cervical y lumbar, el cual es causado por la descompensación de peso posterior a la mastectomía. 

Nancy está muy comprometida con el programa Soy Rosa IMSS y resalta que el mejor regalo que obtiene a cambio es ver cómo cambia la vida de una superviviente de cáncer de mama. 

"Para mí es muy gratificante ver cómo entra una mujer con un semblante diferente, de tristeza, con cierta depresión y ver que se la pone (la prótesis) y en automático veo cómo su rostro cambia, dibujan una sonrisa, su mirada se ilumina, se sienten contentas, se miran al espejo, se van alegres, en verdad brincan de felicidad", expresa.

Después de un año de tratamiento, Andrea trata de retomar su vida desde una nueva perspectiva, los doctores le dieron una larga esperanza de vida y le dijeron que ya es una mujer sana. 

Actualmente está en un tratamiento de control en el que tiene que tomar una pastilla durante cinco años para evitar que el cáncer regrese. Con el entusiasmo que la caracteriza, ahora busca retribuir a otras personas por lo que a ella le han ayudado. 

Por esa razón ahora ella acude al Voluntariado del IMSS, ubicado en Centro Médico Nacional Siglo XXI, para elaborar las prótesis artesanales que necesitan otras supervivientes de cáncer de mama. 

En la sede del voluntariado, usando cofia, guantes y cubrebocas, Andrea limpia las semillas de linaza que usará para rellenar las prótesis y dice gustosa: "Si a mí me dio esa felicidad, yo también quiero que más mujeres sean felices, eso es lo que yo quiero, ayudarles a que se sientan bien". 


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