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Signos de alerta que ayudan a prevenir el suicidio
Emociones

Signos de alerta que ayudan a prevenir el suicidio

En México, los jóvenes son quienes están en mayor riesgo de cometer suicidio

  • MARILUZ ROLDÁN
  • 09/09/2019
  • 13:56 hrs.

Gran desesperanza,  pensamientos negativos, imposibilidad de ver las cosas buenas y creer que la vida no tiene sentido son algunos de los sentimientos que pasan por la mente de una persona que piensa en cometer suicidio. Los jóvenes son el sector con mayor incidencia en México; sin embargo, es posible prevenirlo si se detectan los signos de advertencia a tiempo. 

El 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, con el objetivo de concientizar a la población. En 2017 éste ocupó el lugar 22 de las principales causas de muerte y de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, las tasas más altas se presentan en los jóvenes de 20 a 29 años

En los  hombres, la mayor incidencia se registra en el grupo de edad que va de los 20 a los 24 años, con 16 suicidios por cada 100 mil personas. Mientras que en las mujeres, la tasa más alta se presenta en el sector de la población 15 a 19 años,  con 4 suicidios por cada 100 mil habitantes. 

En entrevista con SuMédico, María Luisa Rascón, fundadora de Voz Pro Salud Mental, explica que las causas de suicidio en los jóvenes son diversas, ya que son un grupo vulnerable que está en desarrollo y que ve insatisfacción o situaciones de riesgo en su entorno. 

Señala que en algunos casos el intento de suicidio puede estar relacionado también con rasgos depresivos de la persona, pero también intervienen otros factores como el consumo de sustancias o problemas sociales que se presentan. 

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La investigadora del Instituto Nacional de Psiquiatría destaca que los jóvenes van dando información sobre su estado de ánimo que pueden ayudar a su familia y amigos a evitar que cometan suicidio. Algunos de los signos que pueden presentar son: 

-Estar decaídos.

-Ya no quieren hacer las cosas que les gustaban, como practicar algún deporte o actividad recreativa. 

-Cambios en su sueño, pueden dormir más o más.

-Su apetito cambia, comen más dejan de alimentarse.

-Están irritables e intolerantes

-Se aíslan de la familia y de los amigos.

-Hacen preguntas a su familia como “¿Si yo me voy qué harían con mi cuarto?”. 

Sin embargo, la especialista señala que hay jóvenes que aparentan estar muy bien,  sentirse contentos igual que siempre, “pero cuando ya los ves, en su vida interior, hay de verdad un suplicio en su vida. Hay un total desajuste,  están disfrutando y no lo hacen realmente”. En estos casos es más complicado detectar que él o ella tiene pensamientos suicidas.  

La doctora Rascón enfatiza que ante esta situación hay que ser empáticos con el joven que la está pasando mal, “hay que acercarnos cuando un chico está demostrando cambios en su estado de ánimo. Yo sé que en un momento dado los chicos pueden estar tristes por alguna situación, pero cuando es algo más permanente, cuando se le ve más demacrado, más ausente, que incluso llega a tener actitudes  que podrían ser de cierto riesgos, hay que atenderlo, no hay que evadirlo, hay que tenerlo en cuenta y obviamente hay que buscar ayuda”. 

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La recuperación es posible

Estudios indican que alrededor de 10% de las personas que han ideado o han intentado cometer suicidio, en la siguiente ocasión lo llegan a consumar. Por eso es fundamental que en cuanto se detecte alguno de los signos mencionados se busque apoyo de especialistas. 

La doctora Rascón explica que el tratamiento debe ser médico, incluso con la prescripción de medicamentos, y acompañado de terapia psicológica que ayude a la persona a cambiar los pensamientos negativos en los que se devalúa, siente que no le va bien y dice que no tiene sentido la vida. 

Asimismo, debe haber cambios en el entorno del joven (familiar, social, educativo, laboral, etcétera), ya que esto le dará otras alternativas para recuperarse y apegarse al tratamiento

“No hay que dejar pasar el tiempo, hay que atenderse cuando empecemos a pensar  ‘ya no quiero ir a la escuela, ¿por qué?’ o ‘ya no quiero ver a mis amigos, ¿por qué?’.  Tengo que darme cuenta de que algo me está pasando y también la familia tiene que darse cuenta de que algo está sucediendo”, indica. 

Contrario a lo que se piensa, hay esperanza. La fundadora de Voz Pro Salud Mental afirma que quienes tienen pensamientos suicidas o han intentado cometerlo se pueden recuperar casi por completo

La especialista dice que puede haber recaídas, pero son evitables, y cuando se ha creado un entorno saludable el joven tiene herramientas para pedir ayuda cuando se llega a sentir mal,  lo que evita que caiga en una situación de riesgo y poco a poco retome su desarrollo. 

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