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¿Por qué preferimos lo que nos resulta familiar?
Emociones

¿Por qué preferimos lo que nos resulta familiar?

El efecto más potente se da con estímulos semánticos, pero esto no quiere decir que no suceda con objetos reales y personas

  • Adrian Aguirre
  • 05/09/2019
  • 16:06 hrs.

¿No les ha pasado que mientras más hacen alguna actividad más les gusta?  Esto tiene una explicación científica y se trata del efecto/paradigma de la "mera exposición" (PME).

Este efecto psicológico, formulado por el psicólogo polaco Robert Zajonc en los 60's, explica la razón por la que las personas tienden a elegir lo que les resulta familiar.

"El PME es un procedimiento experimental que consiste en la presentación repetida de un estímulo y cuyo resultado es un incremento en la intensidad de la respuesta evaluadora positiva conforme el número de exposiciones aumenta; fenómeno que es conocido como Efecto de Mera Exposición -EME-. Se trata entonces de un paradigma que sólo promueve actitudes positivas lo que se constituye en un elemento diferenciador con respecto a otros paradigmas experimentales", explican Martha del Rosario Peña-Sarmiento y Julio Eduardo Cruz, de la Universidad de los Andes, Colombia, en el Interamerican Journal of Psychology.

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Dicho efecto funciona con palabras y nombres, aunque también se ha utilizado tradicionalmente para explicar por qué no suele disgustarnos en exceso la imagen de uno mismo frente al espejo o la razón por la que la gente se ve más atractiva de lo que en realidad son.

"El efecto de mera exposición afirma que tendemos a preferir aquellas cosas que nos resultan familiares y a tener hacia ellas actitudes positivas. El efecto más potente se da con estímulos semánticos, pero esto no quiere decir que no suceda con objetos reales y personas, sino que su efecto es más reducido. Las personas y los objetos reales, en comparación a estos estímulos, tiene la mitad de intensidad", señala el doctor y profesor asociado del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco Estupiñá.

 

 

¿Por qué nos gusta lo que nos gusta?

En palabras del profesor de Neurociencia en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, David Linden, hay algunas cosas que nos gustan porque estamos programados para que nos gusten, como consumir alimentos, tomar agua y tener relaciones sexuales, pero también hay otras cosas que aprendemos a disfrutar que están determinadas más que todo por la experiencia individual, el aprendizaje, la cultura y todas las cosas que nos hacen individuos.

"A la gente le gustan las cosas con las que crecieron. Por ejemplo, yo vivo en Baltimore y aquí hay gente a la que le gustan los chiles y a otras no. Si yo viviera en México, es muy probable que a casi todas las personas que conociera les gustarían", explica Linden.

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Por su parte, el docente en Neuroestética de la University College de Londres, Samir Zeki, quien se especializa la manera en la que la belleza nos da placer, explica que "Cuando uno experimenta belleza -en un paisaje, en una pieza musical, en las matemáticas, en un rostro, en un cuerpo-, no importa en qué forma, se activa la misma parte del cerebro emocional. Es el centro del placer en el cerebro y es asociado con satisfacción. Y es que si lo consideras, la belleza es placer, es gratificante, así que forma parte del mismo estado afectivo, de la elación del placer, de satisfacción, de recompensa".

Eso sí, hay un punto en el que la repetición se convierte en hartazgo, ya que el efecto favorable comentado por Estupiñá decae a partir de un número finito de exposiciones al mismo estímulo, por lo que de acuerdo a este experto, quizá dentro de un tiempo termines aborreciendo esa canción que no puedes dejar de escuchar.

 

 

Con información de Interamerican Journal of Psychology, Infosalus, BBC

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