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¿Por qué me dan ataques de ira constantemente?
Emociones

¿Por qué me dan ataques de ira constantemente?

Los ataques de ira pueden ocultar otros problemas emocionales. Foto: Public Domain Pictures

Los ataques de ira provocan conductas impulsivas, agresivas y violentas que generan mucha angustia y culpa en quienes lo padecen

  • SUSANA CARRASCO
  • 25/08/2020
  • 13:19 hrs.

El enojo es una emoción tan necesaria como cualquier otra en los seres humanos, no obstante, cuando se produce de forma descontrolada y con mucha frecuencia, podría tratarse de ataques de ira que, a la larga, afectan nuestra relación con otras personas y con el entorno. ¿Por qué surgen y cómo podemos controlarlos? A continuación, te damos la respuesta de la mano de los expertos.

Los ataques de ira se definen como episodios de enfado excesivo en los que una persona reacciona de manera repentina y violenta ante una situación, como una ofensa o alguna otra cosa que no le parece. Según el portal Psicología y Mente, la diferencia con el enojo, es que la ira es tan intensa que hace que la persona pierda el control de sí misma, llegando a lanzar objetos, gritar o golpear lo que hay a su alrededor.

Este comportamiento claramente puede causar problemas, además de que contribuye a que la persona que lo sufre tenga constantemente sentimientos de culpa y angustia por las consecuencias de esa emoción tan negativa que no puede controlar.

¿Qué causa los ataques de ira?

Según expertos de Mayo Clinic, los ataques de ira se relacionan directamente con un problema conocido como Trastorno Explosivo Intermitente (TEI), donde hay episodios repentinos y repetidos de conductas impulsivas, agresivas y violentas, con arrebatos verbales agresivos y reacciones exageradas a una situación.

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Estas explosiones de ira ocurren de manera inesperada y pueden ir acompañados de síntomas físicos como hormigueos, temblores, palpitaciones y opresión en el pecho. Es posible que surja una sensación de alivio y cansancio después del episodio y más tarde, remordimiento, arrepentimiento o vergüenza.

Los ataques de ira pueden surgir por diversas causas, aunque en la mayoría de los casos, quienes los padecen crecieron en familias donde el comportamiento explosivo y el abuso verbal y físico eran comunes. Algunas otras situaciones pueden producirlos, tales como:

1. Incapacidad de hacerse responsable

Es habitual que las personas con ataques de ira se resistan a aceptar que son los principales responsables del control de sus emociones, por lo que es común que repitan frases como "tú me haces salir de mis casillas" o "si no hicieras esto, yo no tendría que enojarme tanto". Incluso pueden llegar a culpar de sus errores al clima u otros elementos del entorno en el que vive.

2. Narcisismo

Esa intolerancia a recibir críticas u opiniones diferentes se relaciona directamente con el narcisismo, que no es un exceso de amor propio, sino todo lo contrario, hay un sentimiento de inferioridad que buscan compensar con una exacerbación de su ego que en el fondo es frágil porque cualquier contradicción o señal de estar equivocado la toman como una amenaza y reaccionan de manera agresiva y con mucho enojo

3. Solo ven lo peor de los demás

Los ataques de ira también surgen porque hay una obsesión por solo enfocarse en lo peor o en los defectos de los demás, buscando siempre minimizar a otros o burlarse, así se sienten protegidos. En estas personas falla la empatía y hay una gran frustración, que solo liberan con los ataques de ira.

¿Cómo controlarse?

Las técnicas para aprender a controlar los ataques de ira dependen en gran medida de las causas que hay detrás, por lo que es fundamental acudir a buscar ayuda psicológica de un profesional, pues en ciertos casos, incluso puede haber causas genéticas o alteraciones en la estructura, función y química del cerebro, lo que hará necesario un tratamiento farmacológico.

Otra forma de aprender a controlar estas emociones intensas es practicando técnicas de relajación en casa, como respiraciones profundas, yoga, tai chi o exponerse a música e imágenes relajantes. También es ideal crear un plan para buscar una manera de resolver aquellos problemas frustrantes, de manera que puedas centrar tu energía y no perder la paciencia cuando no puedes arreglar algo de inmediato.

Finalmente, es importante evitar aquellas situaciones del entorno que contribuyen a los ataques de ira y alejarnos definitivamente del consumo de sustancias que alteren el estado de ánimo, como el alcohol y las drogas.

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(Con información de La Mente es Maravillosa)


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