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Vida Sana

Oclusión arterial aguda del riñón

  • 30/06/2016
  • 17:31 hrs.

La trombosis arterial renal aguda es una obstrucción súbita y grave de la arteria que lleva sangre al riñón.

Nombres alternativos

Embolia arterial renal; Trombosis aguda de la arteria renal; Oclusión arterial aguda renal; Embolia de la arteria renal


Causas, incidencia y factores de riesgo

Los riñones son muy sensibles a la cantidad de flujo sanguíneo que pasa a través de ellos y cualquier reducción en dicho flujo en la arteria renal puede deteriorar su función. Generalmente, la obstrucción total del flujo sanguíneo, si es prolongado, ocasiona una insuficiencia permanente del riñón.


La falta de funcionamiento de uno de los riñones puede que no cause síntomas, ya que el segundo riñón filtra adecuadamente la sangre; no obstante, puede presentarse hipertensión (presión sanguínea alta). Si no hay un segundo riñón funcional, la obstrucción de la arteria renal puede provocar síntomas de insuficiencia renal aguda.


La oclusión arterial aguda del riñón puede ocurrir después de una lesión o trauma en el abdomen, el costado u ocasionalmente la espalda. Los émbolos (coágulos de sangre que viajan a través del torrente sanguíneo) pueden alojarse en la arteria renal.


El riesgo de émbolos aumenta si hay antecedentes de ciertos trastornos cardíacos como estenosis de la válvula mitral o fibrilación auricular. Los individuos con trastornos de hipercoagulación pueden ser particularmente vulnerables a las oclusiones agudas de la arteria renal.


Ocasionalmente, la estenosis de la arteria renal puede incrementar el riesgo de una oclusión súbita debido a la formación de coágulos.


Síntomas

•Dolor en el flanco o dolor en el costado, dolor que no es ni cólico ni espasmódico

•Dolor abdominal

•Dolor de espalda

•Sangre en la orina

Una disminución abrupta en el gasto urinario (si el paciente tiene un solo riñón) 


Nota: puede no haber dolor pero, si se presenta, generalmente aparece de manera súbita. 

 

Signos y exámenes

Es probable que el médico no pueda identificar el problema simplemente examinando al paciente, a menos que el trastorno haya persistido durante un período de tiempo suficientemente prolongado como para causar insuficiencia renal.


•Una IRM o una  gammagrafía renal muestra falta de flujo sanguíneo al riñón afectado.

•Una arteriografía renal mostrará la ubicación exacta de la oclusión.



Tratamiento

Normalmente, no se recomienda un tratamiento específico, pues los coágulos de sangre se pueden resolver espontáneamente con el tiempo.


Si se descubre la obstrucción dentro de unas pocas horas después de ocurrida o si el riñón afectado es el único riñón funcional, se puede hacer un intento para resolver la obstrucción de la arteria.


Los intentos para desobstruir la arteria pueden incluir el uso de medicamentos disolventes de coágulos (trombolíticos) y medicamentos que previenen la coagulación de la sangre (anticoagulantes) como la coumadina.


En algunos casos, es posible que se requiera realizar la reparación quirúrgica de la arteria o la reparación de la obstrucción con un catéter insertado por un radiólogo en la arteria.


El tratamiento de la insuficiencia renal aguda puede ser apropiado.


Expectativas (pronóstico)

Si sólo un riñón está afectado, el riñón sano puede hacerse cargo del filtrado y producción de orina. El daño causado por la oclusión arterial puede ser temporal, pero generalmente es permanente. Si hay sólo un riñón funcional, la oclusión arterial ocasiona una insuficiencia renal aguda que, a menudo, persiste como una insuficiencia renal crónica.


Complicaciones

•Hipertensión

•Hipertensión maligna

•Insuficiencia renal aguda

•Estenosis de la arteria renal

•Insuficiencia renal crónica

•Enfermedad renal en estado terminal

Situaciones que requieren asistencia médica

Se debe buscar asistencia médica si se detiene la producción de orina o si se presenta un dolor súbito y severo en la espalda, el flanco o el abdomen.


Si la persona tiene un solo riñón funcional y aparecen síntomas de obstrucción arterial aguda, se debe ir a la sala de emergencias o llamar al número local de emergencia

 

En muchos casos, el trastorno no se puede evitar y la manera más importante para reducir el riesgo es dejar de fumar.


Para las personas con un alto riesgo de desarrollar émbolos, como por ejemplo, aquellos con estenosis mitral , fibrilación auricular o trastornos de coagulación, se recomienda el uso preventivo de anticoagulantes. El control de la enfermedad aterosclerótica también puede reducir el riesgo.


 


Fuentes:


Clinica Dam en http://www.clinicadam.com/salud/5/001272.html


*Actualizado el 4 de febrero 2010

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