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La salud de los supervivientes a 18 años del 9/11
Vida Sana

La salud de los supervivientes a 18 años del 9/11

"Si separabas tu cara del suelo no podías respirar", recuerda uno de ellos

  • Adrian Aguirre
  • 11/09/2019
  • 15:31 hrs.

Brianna Parker recuerda a las personas cubiertas de escombros, las sirenas de las ambulancias, de la policía, los gritos, el olor a quemado y el terror en la cara de la "mujer del polvo", una señora desolada pintada de amarillo por todas las partículas despedidas por el edificio derrumbado con quien Brianna y su madre hicieron contacto visual.

Pese a que en ese momento contaba con cuatro años y algunas personas asumen que una niña de esa edad no va a un evento tan traumático, Brianna lo recuerda perfectamente. 

Ese día pensaba ir con su mamá a una juguetería que se encontraba en las torres, pero en lugar de ello se abrieron paso por el puente de Brooklyn tratando de escapar de los escombros, el humo y la destrucción.

Al principio, Brianna tenía pesadillas. "Mi mamá me había llevado a ver a un terapeuta. Recuerdo que jugábamos juegos de mesa y con muñecas con el terapeuta. Hice una torre con Legos. Cuando era pequeña, siempre recordaba la imagen de la mujer llena de polvo. Era aterrador", dice.

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"La mujer del polvo"


Mayo Clinic define el Estrés Postraumático como una enfermedad de la salud mental desencadenada por un evento aterrador que puede provocar síntomas como reviviscencias (reaparición en la conciencia de estados psíquicos que por algún tiempo habían estado olvidados), pesadillas y angustia grave, así como pensamientos incontrolables del evento.

En el caso de los pequeños de 6 años o menos, los signos también pueden comprender el recrear el acontecimiento traumático o aspectos de este a través del juego y sueños aterradores que podrían o no comprender aspectos del suceso traumático.

La terapia llegó a su fin cuando Brianna  tenía 8 o 9 años, pero pese a que los malos sueños terminaron gracias al tratamiento, en el fondo, ella sigue teniéndolo presente. "Siento que trabajé mucho con eso cuando era más joven. Todavía siento ansiedad, pero la hubiera tenido de todos modos. Ahora, recibo noticias en mi celular y me entero de sucesos terribles, pero ya no tengo los temores que tenía antes. No necesito saber todos los detalles. Para los niños pequeños y los padres, es crucial hacer terapia temprano. Me ayudó muchísimo. Sin terapia, hubiera sido mucho peor para mí", dice.

El terror desde dentro:

El 11 de septiembre de 2001, a las 9:37 de la mañana, uno de los aviones se estrelló violentamente en el lado oeste de la sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, mejor conocido como el Pentágono.

John Thurman se encontraba trabajando ahí. Había pasado un tiempo en Alemania durante la Guerra Fría y luego en Arabia Saudita durante la primera Guerra del Golfo, por lo que pensó que un trabajo de escritorio era lo mejor para él y había ocupado el puesto.

"Pensé que era una bomba. Se sintió como un terremoto. Estábamos en esta pequeña habitación, sin ventanas. Nos vimos sumergidos inmediatamente en una profunda oscuridad. Hubo algo como una pequeña bola de fuego que subió por el techo. Estábamos en ese punto de tener que gatear por el suelo porque ahora el lugar estaba lleno de humo y el aire estaba muy caliente. Si separabas tu cara del suelo no podías respirar", recuerda.

Si bien se encontraba en el segundo de los cinco anillos del Pentágono y el avión pasó a través del tercero, el daño ocasionado al edificio hirió a varias de las personas que se encontraban con él.

"Fui realmente afortunado respecto a que en el exterior de mi cuerpo... yo no tenía cortadas ni quemadas. Mucho del combustible del avión salpicó dentro de nuestra área, y quemó a algunas personas de forma significativa. Sin embargo, al estar expuesto básicamente al querosén... sufrí una inhalación severa de humo", dice.

Luego de estar por 24 horas con un tubo de respiración y oxígeno, Thurman dejó el hospital y quiso volver al trabajo, pero ya nada era lo mismo.

"Solía tomar el metro en la estación subterránea y parábamos en la estación del Pentágono. Simplemente existía esta sensación de pavor incluso al pasar por la estación. La primera vez que estuve de vuelta en el edificio, todavía podía sentir aquel olor a querosén, el cual era perturbador. Las personas que no lograron sobrevivir ese día, que murieron muy cerca de mí... todas esas cosas realmente se sienten sumamente pesadas en tu corazón", comenta.

Y es que, además de que comenzó a tener pesadillas sobre el atentado y las pastillas realmente no lo ayudaban, también experimentó la "Culpa del Sobreviviente", ya que de los 125 fallecidos, 25 trabajaban en la misma oficina que él.



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¿Qué es el Síndrome del Superviviente?

Litsa Williams, trabajadora social clínica especializada en duelo, explica que en un 90% de los casos en los que hay una muerte y alguien sobrevive, la persona que sobrevive siente alguna culpa.

Este fue inicialmente documentado luego del Holocausto.

"Sobrevivientes de los campos de concentración sentían que no tenían derecho a vivir. Esto es irracional, porque es cuestión de suerte y no hay nada que la persona hubiera podido hacer. Por otro lado tiene algo positivo y es que significa que la persona está conectada con los demás. Tendría que ser alguien insensible para no sentirse horrible después de una tragedia", señala Nancy Sherman, profesora de la Universidad de Georgetown.

Y Williams complementa: "A veces preferimos culparnos a nosotros mismos o nos obsesionamos con las cosas por las que nos sentimos culpables, para no aceptar que el mundo es un lugar impredecible y caótico, más allá de nuestro control".

Después de seis meses, Thurman sanaba físicamente, pero no mentalmente, hasta que uno de sus amigos le recomendó el yoga.

"Tenía dudas, pero estaba dispuesto a probar cualquier cosa. Tomar medicamentos para dormir, tomar medicamentos para... simplemente todo... eso se sentía como cenizas sobre tu vida. Así que yo estaba dispuesto a probar cualquier cosa. Y muy rápido, en unas cuantas semanas, yo ya sentía algunos de los beneficios", señala.

Por primera vez en mucho tiempo, se sentía relajado. Esta disciplina le sirvió tan bien que en 2013 abandonó el ejército, tomó un curso de formación para maestro de yoga y decidió ejercerlo a tiempo completo.


Con información de Medlineplus, CNN, Mayo Clinic, BBC

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