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Fiebre por estrés o fiebre emocional, ¿cómo reconocerla?
Vida Sana

Fiebre por estrés o fiebre emocional, ¿cómo reconocerla?

La ansiedad y el estrés crónico puede causar la llamada fiebre emocional o por estrés. Foto: PEXELS

Si cada vez que te sientes muy abrumado detectas un aumento de tu temperatura corporal, podrías tener fiebre por estrés o emocional. Conoce sus consecuencias.

  • SUSANA CARRASCO
  • 22/09/2020
  • 11:33 hrs.

La fiebre suele ser una de las primeras señales de una infección por bacterias o virus en el cuerpo, no obstante, estudios han encontrado que los episodios de estrés crónico y ansiedad también podrían causar esta molestia, ¿cómo reconocer la fiebre por estrés? Aquí te lo contamos.

La también llamada fiebre emocional ha sido motivo de análisis por parte de muchos científicos y recientemente, se identificó el circuito neuronal mediante el cual el estrés psicológico induce respuestas físicas como el aumento de la temperatura corporal.

(Foto: Pixabay)

Así que, si últimamente has tenido demasiada ansiedad, agobio, tensión y estrés, es probable que estés en riesgo de reacciones que alteran el funcionamiento de tu cuerpo, incluyendo la fiebre. Checa cómo puedes identificarlo.

Fiebre por estrés o fiebre emocional 

La fiebre es un síntoma común del contagio de un agente vírico o bacteriano, pero también se han documentado casos de pacientes que manifiestan un aumento de temperatura corporal al tener cuadros de estrés y ansiedad crónica. Según un artículo de El Confidencial, la fiebre psicógena o emocional aparece cuando la temperatura del cuerpo sube debido a una situación muy estresante, los síntomas suelen ser un calor intenso, sudoración excesiva y/o dolor de cabeza.

(Foto: Pexels)

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Normalmente se presenta en personas que sufren de una tensión emocional crónica, trastornos emocionales o enfermedades físicas como la fibromialgia. Según un estudio publicado en 2015 en la revista Temperature, la fiebre por estrés o emocional se presenta en forma de febrícula, entre los 37 y los 37.5 grados y es común en los momentos de alto estrés, tensión y ansiedad.

Se ha visto que esta respuesta surge por la interacción de las hormonas del estrés con el sistema endócrino, aunque otros estudios recientes en la revista Science, demostraron cómo el estrés estimula el sistema nervioso simpático, responsable de controlar las reacciones del organismo ante estímulos externos, hecho que incluye la función cardíaca o la temperatura corporal. Se cree que una pequeña área cerebral, que incluye la corteza peduncular dorsal y la tenia tecta dorsal (DP/DTT, por sus siglas en inglés), serían la clave.

(Foto: Pexels)

¿Por qué nos da fiebre por estrés?

De acuerdo con el reciente estudio realizado por el investigador Kazuhiro Nakamura y su equipo, de la Universidad de Nagoya, en Japón, el marcaje de las neuronas de esta región reveló la existencia de conexiones nerviosas con el núcleo dorsomedial del hipotálamo. De acuerdo con resultados anteriores de los mismos autores, la activación de este núcleo estimula las células de la grasa parda, cuya función principal es la producción de calor.

(Foto: Pexels)

Según un artículo en Investigación y Ciencia, este hallazgo añade una pieza más al rompecabezas de la neurobiología del estrés, pues el aumento de temperatura prepara a los músculos ante una eventual situación de lucha o huida. No obstante, la fiebre emocional o psicógena también puede conllevar el desarrollo de problemas de salud crónicos, por lo que es fundamental aprender a reconocerla y combatirla.

(Foto: Pixabay)

Aunque la prevalencia de la fiebre por estrés no se sabe con exactitud, los expertos piden estar atentos ante los síntomas físicos del estrés y, sobre todo, a la fiebre que aparece justo en los momentos de mayor tensión emocional. Los investigadores señalan que las fiebres psicógenas no se tratan con medicamentos antiinflamatorios comunes como el paracetamol o el ibuprofeno, aunque naturalmente sí que funcionan para reducirla. Lo ideal es dedicar algunos minutos al día para disminuir el estrés, ya sea con técnicas de meditación o respiración, haciendo actividades como pintar, tejer o cuidar plantas, o simplemente saliendo a tomar una caminata tranquila escuchando nuestra música favorita.

Si el problema es agudo, será mejor acudir con un especialista para que recomiende las técnicas de relajación adecuadas y si es necesario, un tratamiento farmacológico.

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(Con información de Investigación y Ciencia, Hipertextual y El Confidencial)



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