El trastorno que hace rascarse la piel de forma compulsiva
Emociones

El trastorno que hace rascarse la piel de forma compulsiva

Las personas que padecen dermatilomanía, tienen la necesidad de rascarse la piel hasta causarse heridas

  • SUSANA CARRASCO
  • 16/01/2020
  • 12:39 hrs.

A todos nos ha dado comezón en la piel alguna vez, sin embargo, existe un trastorno que hace que quienes lo padecen, sientan la necesidad de rascarse la piel de forma compulsiva. Se trata de la dermatilomanía, un problema incontrolable que provoca heridas por rascarse demasiado.

Rascarse la piel de forma compulsiva generalmente es resultado de un problema emocional y sus consecuencias son tanto físicas como psicológicas.

Dermatilomanía o rascarse la piel compulsivamente

Vivir con un trastorno como la dermatilomanía no es fácil y Phaedra Longhurst, una joven de solo 27 años, lo sabe.

Poco después de cumplir los 20, fue diagnosticada con la enfermedad y desde entonces, sufre de una necesidad compulsiva por rascarse la piel.

“Me sentía avergonzada y todavía me siento cuando estoy pasando por un mal brote”, cuenta la joven a la BBC.

Phaedra ha tenido problemas de la piel desde que era niña, pues tuvo ezcemas y luego acné.

Sin embargo, todo se complicó cuando desarrolló dermatilomanía, una rara condición de la piel conocida también como trastorno por excoriación.

"Me afectó muchísimo psicológicamente, más de lo que me daba cuenta entonces. Me hacía sentirme muy cohibida porque la gente hacía comentarios. Y también experimenté acoso escolar durante mi adolescencia cuando era mucho peor en mi rostro", señala.

¿En qué consiste la dermatilomanía? Pues bien, la mayoría nos rascamos la piel porque nos da un poco de comezón, pero la sensación suele pasar rápido. Con este trastorno, hay una necesidad compulsiva de rascarse, al grado de hacerse lesiones en la piel.

Se caracteriza por la necesidad de tocar, rascar o pellizcar alguna parte del cuerpo, generalmente el rostro, cuello, espalda, cuero cabelludo y brazos.

El área donde el paciente suele tener mayor fijación es en zonas donde hay algún tipo de imperfección, como granitos, costras, heridas y descamaciones.

Como no puedes parar, este problema considerado también una condición mental, puede hacer que te hagas cortes, sangrado y hematomas o moretones en la piel.

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De acuerdo al Servicio de Salud Británico (NHS por sus siglas en inglés), las personas que padecen dermatilomanía no se dan cuenta del problema y se rascan muy fuerte de forma inconsciente, a veces hasta se pellizcan la piel y se dejan marcas.

Generalmente pueden pellizcarse lunares, pecas, marcas o cicatrices, porque creen que así pueden suavizarlos o perfeccionarlos.

Un problema de origen emocional 

Los episodios de ansiedad y estrés pueden empeorar el problema, pues hacen que sea incontrolable la necesidad de rascarse la piel.

"Puede ser casi como una espiral perversa; cuanto más dolida y estresada te sientes, más dolorida quedará tu piel", describe Phaedra.

Pero el hecho de que las emociones empeoren el trastorno no es algo raro, pues según el Dr. Girish Patel, miembro de la Sociedad Británica para la Investigación en Dermatología, la parte psicológica es tan importante como la física a la hora de abordar esta y otras enfermedades de la piel.

"No puedes analizar solamente los aspectos físicos en el manejo de su enfermedad. Tienes que adoptar un enfoque más amplio y holístico, darte cuenta de que los trastornos de la piel van de la mano del estrés psicológico y de trastornos psiquiátricos. Después de todo, la piel es nuestro pasaporte hacia el mundo exterior", explica el especialista.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, señala que como su nombre lo dice, la dermatilomanía se trata de una manía y una obsesión compulsiva que tiene origen psicológico.

A pesar de ello, Phaedra dice que en su caso, no ha habido mucho apoyo psicológico para sobrellevar su enfermedad de la piel.

"Personalmente, yo no tuve mucho apoyo psicológico y hay mucho estigma hacia aquellos que tienen una enfermedad de la piel, y una idea muy equivocada sobre la dermatilomanía", explica.

Sin embargo, la joven puede ver el lado positivo de padecerlo, pues indica que gracias a ello, ha desarrollado una gran resiliencia, tanto para aceptarse a si mima y su aspecto físico, como a sus emociones.

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