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Alrededor de 30% de los mexicanos sufre trastornos del sueño
Vida Sana

Alrededor de 30% de los mexicanos sufre trastornos del sueño

Foto: FREEPIK

Los trastornos del sueño más recurrentes en los mexicanos son el insomnio y los ronquidos; durante la pandemia, las consultas por dichas alteraciones aumentaron

Alicia constantemente se sentía cansada y con mucho sueño, al grado de cabecear y tener dificultad para mantener los ojos abiertos incluso cuando estaba en su trabajo o en una plática con otras personas.

Lo que no sabía es que padecía síndrome de piernas inquietas, un problema que se caracteriza por sufrir movimientos periódicos de las extremidades durante la noche, lo cual puede derivar en trastornos del sueño como insomnio y despertares constantes.

(Foto: Freepik) 

“Cuando padeces piernas inquietas tu calidad del sueño es muy mala porque nunca llegas al nivel de relajación profunda, sino que el cuerpo está constantemente haciendo descargas eléctricas que causan espasmos involuntarios”, relata Alicia.

“Como consecuencia hay hipersomnia o exceso de sueño diurno muy intenso y prácticamente todo el día hay somnolencia y un estado de agotamiento crónico que se vuelve muy desgastante”, dice.

Los trastornos del sueño son cada vez más comunes y, de hecho, se estima que hasta un 30% de los mexicanos tiene al menos uno de los más de 100 que existen, cifra que podría haber aumentado debido a la pandemia.

Así lo afirma en entrevista con SuMédico la doctora Diana de la Orta López, psicóloga de la Clínica del Sueño de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) quien, además, advierte que no dormir bien va más allá de sentirse cansado, ya que altera múltiples funciones del cuerpo como el metabolismo y el estado de ánimo.

(Foto: Doctora Diana de la Orta) 

Los trastornos se han agravado con la pandemia pues ha habido una alteración en los hábitos del sueño porque se perdió de manera repentina el ritmo de vida. Las personas se levantan más tarde y se desvelan más.

“Hemos visto que en este periodo aumentaron la ansiedad, los cuadros depresivos, el sedentarismo y la obesidad derivados del encierro y la falta de convivencia social, lo que a su vez ha elevado la incidencia de consultas por insomnio, pesadillas, parálisis del sueño ronquidos y sonambulismo”, cuenta la psicóloga.

Este 19 de marzo se conmemora el Día Mundial del Sueño, bajo el lema Sueño regular, futuro saludable”, con el objetivo de hacer conciencia sobre los beneficios que ofrece dormir bien.

¿Qué son los trastornos del sueño?

De acuerdo con la experta, los trastornos del sueño son desórdenes que nos limitan las horas de sueño y provocan una mala calidad del descanso, llegando a alterar incluso a quienes duermen con nosotros.

No dormir bien tiene muchas consecuencias, como somnolencia diurna y cansancio, falta de atención, problemas de memoria y concentración, así como alteraciones en el estado de ánimo. De hecho, se sabe que el insomnio está muy relacionado con cuadros depresivos o ansiosos.

(Foto: Freepik) 

En México los trastornos del sueño más frecuentes, según la doctora de la Orta, son el insomnio, los ronquidos y la apnea del sueño, que son pausas o una interrupción de la respiración mientras se está dormido.

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La obesidad agrava los trastornos

Los altos índices de obesidad que hay en los mexicanos agravan estos trastornos del sueño, especialmente aquellos respiratorios como el ronquido y la apnea del sueño.

También hay otros trastornos como las hipersomnias, que hacen que una persona que aparentemente durmió bien, entre 7 y 9 horas, sienta mucha somnolencia al día siguiente y se pueda quedar dormido en cualquier situación.

“Si está manejando puede ir cabeceando o si está en la escuela rápidamente tiene somnolencia, porque hay una necesidad irresistible de dormir a pesar de haber dormido lo suficiente”, detalla la especialista.

La narcolepsia

Entre las hipersomnias la más representativa es la narcolepsia, en donde se pierde por completo el tono muscular y las personas caen dormidas en los momentos más inesperados.

En uno de los momentos más agudos con los trastornos del sueño, Alicia sufrió algo parecido a la narcolepsia y su vida estuvo en peligro.

(Foto: Pexels) 

“Cuanto era estudiante, me quedé literalmente dormida manejando y choqué con unos arbustos, afortunadamente no pasó a mayores. Esto fue porque me dieron hipnóticos para inducir el sueño profundo, pero solo se alteró la capacidad y la regulación del sueño en el cerebro, no me solucionó el problema, sino que lo empeoró”, relata.

“Tomaba este tipo de medicamentos en la noche y aunque aparentemente dormía bien, los episodios de sueño excesivo al día siguiente eran mucho peor”, dice.

El sonambulismo, entre los más frecuentes

Otros de los trastornos del sueño más comunes de acuerdo con la experta de la Clínica del Sueño de la UNAM son las parasomnias, que son eventos que ocurren sin darse cuenta mientras se está dormido, como hablar, levantarse o tener sonambulismo, sufrir pesadillas y terrores nocturnos.

“Estos eventos son conductas que se presentan mientras la persona está dormida, no son tan frecuentes en los adultos, pero sí se ven mucho en los niños. Conforme van creciendo y su sistema nervioso central madura, las parasomnias van desapareciendo”, afirma.

Se pueden volver a presentar en la edad adulta, pero están muy relacionadas con eventos postraumáticos o con niveles de estrés muy intensos, así como con una mala calidad en el sueño en general.

(Foto: Freepik) 

Higiene del sueño

La higiene del sueño se refiere a los buenos hábitos que tendríamos que llevar a cabo todos los días. La doctora de la Orta señala que, en primer lugar, está controlar el peso, pues la obesidad es uno de los principales factores para desarrollar trastornos del sueño.

También es fundamental regular el uso de aparatos electrónicos antes de irse a dormir, sobre todo en los niños. La Academia Americana de Pediatría recomienda que los pequeños usen las pantallas por un máximo dos horas al día, aunque ahora con la pandemia han estado muy expuestos a estos aparatos, lo que ha agudizado los episodios de insomnio y somnolencia diurna.

Hay que dejar los celulares y la televisión por lo menos una hora antes de dormir

En general, es importante que dos horas o al menos una hora antes de irse a dormir ya no se esté expuesto a las pantallas para que el sueño tenga su proceso natural.

(Foto: Freepik) 

Otro punto importante en la higiene del sueño es reducir el consumo de estimulantes antes de ir a dormir y en ese sentido, la experta recomienda que después de las 5 tarde se evite el consumo de cualquiera de este tipo de bebidas como el chocolate, café y alcohol.

El sueño también se beneficia si hacemos actividad física regular y con intensidad, pues ayuda a alcanzar la etapa del sueño que es más profunda, por lo tanto, llevar una vida sedentaria no es mejor aliado para conseguir dormir bien.

Hay que tomar el sol

“De preferencia es mejor hacerlo en las mañanas y si no es posible, se puede hacer en las tardes procurando que no sea en las horas cercanas al momento de ir a dormir, porque el ejercicio nos activa y nos hace entrar en un estado de alerta”, detalla de la Orta.

También es importante exponerse entre 15 a 20 minutos a los rayos del sol, pues la luz solar es el regulador natural del sueño.

(Foto: Pixabay) 

Las situaciones de alto estrés y las preocupaciones son otro factor que influye mucho en la calidad del sueño, por lo que es indispensable hacer técnicas de relajación que regulen las emociones negativas.

En el caso de Alicia, relata que lo que realmente funcionó para controlar sus trastornos del sueño y dejar los fármacos fueron las técnicas de relajación a través de mindfulness.

Estigma alrededor de los trastornos del sueño

Uno de los principales problemas con los trastornos del sueño es que hay mucho estigma alrededor del hecho de tener somnolencia, pues la gente cree que la persona tiene todo, menos un problema de salud.

Tener sueño todo el tiempo es algo vergonzoso, porque puedes estar en tu trabajo y tener un sueño espantoso que te hace cabecear y tener problemas para mantener los ojos abiertos, todo el mundo se da cuenta. Después de comer es peor, hay una sensación de pesadez y se te cierran los ojos. Es un sueño muy molesto y perturbador”, recuerda Alicia.

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LEE: ¿Por qué nuestro cuerpo brinca al dormir

Aunado a ello, el estado de cansancio crónico también limita la capacidad de concentración y atención, lo que podría hacer pensar que hay desinterés en la persona. 

“Incluso si estás en una plática que te interesa, no puedes controlar el sueño y la gente cree que eres flojo o que estás aburrido, cuando en realidad tienes un trastorno del sueño que no puedes controlar y que requiere de atención médica”, agrega.

¿Qué significa dormir bien?

De acuerdo con la doctora de la Orta, un mito bastante extendido es que se cree que roncar es señal de un sueño profundo y de dormir bien; sin embargo, se considera un trastorno del sueño porque no hay un descanso.

Dormir bien significa que una persona realmente duerma las horas que su cuerpo le pide y es posible darse cuenta si realmente hubo un buen sueño porque al día siguiente hay energía por la mañana, un buen estado de ánimo y una sensación de estar realmente descansado.

(Foto: Freepik) 

“Es importante destacar que hay personas que, aunque duermen 8 u 9 horas se despiertan cansados o con ganas de seguir en la cama, porque no descansaron realmente. Por su parte, algunos pueden dormir solo 6 horas y con eso sentir que su cuerpo se recuperó”, detalla la especialista.

Se debe tomar en cuenta que los requerimientos de sueño van cambiando de acuerdo con la edad, los niños, por ejemplo, requieren de 10 a 12 horas de sueño, mientras que los adultos, en promedio entre 7 a 9 horas.

El sueño tiene un ciclo circadiano, es decir, que se presenta cada 24 horas y por eso es muy importante acostarse y levantarse siempre a la misma hora, incluso el fin de semana. Si por alguna razón esa rutina se altera, el reloj biológico se empieza a desfasar y con ello, todos los procesos metabólicos que están involucrados.

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Desvelarse muy seguido puede hacer que el cortisol o la hormona del estrés se presente en las horas en las que deberíamos estar dormidos y también en que haya alteraciones en la liberación de insulina, la cual controla los niveles de glucosa en el cuerpo. Con ello, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades graves como la diabetes tipo 2”, alerta la experta. 

De acuerdo con la World Sleep Society, las horas estables para acostarse y levantarse están asociadas con una mejor calidad del sueño en adultos jóvenes, de mediana edad y personas mayores. Las personas que duermen habitualmente tienen mejor estado de ánimo, rendimiento psicomotor y rendimiento académico

Pandemia empeoró los trastornos del sueño

Con la pandemia, hubo una alteración en los hábitos del sueño porque se perdió de manera repentina el ritmo de vida.

La gente empezó a levantarse más tarde pero también a desvelarse con mayor frecuencia.

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“Hemos visto que en este periodo aumentaron la ansiedad, los cuadros depresivos, el sedentarismo y la obesidad derivados del encierro y la falta de convivencia social, lo que a su vez ha elevado la incidencia de consultas por insomnio, pesadillas, parálisis del sueño ronquidos y sonambulismo”, cuenta la psicóloga.

Al respecto, un estudio de 2020 realizado por el doctor Ulises Jiménez Correa, investigador de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la UNAM, en el que encuestaron a más de 5 mil personas de Latinoamérica, incluyendo a México, reveló que en la pandemia aumentó el tiempo que las personas estuvieron en su recámara para usar dispositivos electrónicos, para consumir alimentos, para fumar y para tomar bebidas alcohólicas. Esto llevó a que se alteraran los horarios de sueño.

(Foto: Pexels) 

35% de los encuestados reconoció que ha disminuido su tiempo de hacer ejercicio, lo cual también repercutió en su calidad de sueño.

Cuidado con los medicamentos para dormir

Con los medicamentos para dormir hay que tener mucho cuidado, porque en principio pueden funcionar, pero también ocultan la causa del problema. Un insomnio puede ser causado por malos hábitos o por trastornos emocionales como depresión y ansiedad, preocupaciones u otros trastornos del sueño como síndrome de piernas inquietas.

“Automedicarse enmascara los síntomas y causa dependencia, porque cada vez se necesita más cantidad para tener el efecto deseado”, destaca la doctora de la UNAM.

Además, intensifican las fases de sueño ligero y disminuyen el profundo, de manera que, aunque una persona está durmiendo, no llega a la etapa de verdadero descanso.

(Foto: Freepik) 

“Es mejor acudir con el especialista para saber si se necesita un medicamento u otro tipo de tratamiento”, agrega.

¿Cómo saber que tengo que buscar ayuda de especialistas?

Todos hemos tenido trastornos del sueño al menos una vez en la vida, ya sea que pasemos una mala noche de insomnio o que tengamos pesadillas, pero se debe considerar un problema grave cuando ya empieza a afectar la calidad de vida.

“Ya no es solo una noche esporádica, sino que empieza a ocurrir dos o tres veces a la semana y luego ocurre por varios meses, causando alteraciones en el estado de ánimo, como mayor irritabilidad, cansancio, problemas de concentración y para desempeñar las actividades laborales y académicas, ahí es cuando debemos acudir con especialistas”, recomienda de la Orta.

En el caso de los ronquidos y la apnea del sueño, la persona muchas veces no se da cuenta que lo padece, pero las personas que duermen con él o ella sí y también desarrollan alteraciones del sueño por no poder dormir debido al ruido o despertarse constantemente. Por lo tanto, es fundamental tratar este problema.

(Foto: Freepik) 

Alicia no se había percatado que tenía movimientos involuntarios al dormir que eran los responsables de que constantemente se sintiera cansada y somnolienta. Fue hasta que se realizó estudios que supo que la causa de sus trastornos del sueño era el síndrome de piernas inquietas.

“Al principio no te das cuenta de que tienes movimientos involuntarios en la noche ni de que tu sueño se interrumpe, a mí me diagnosticaron síndrome de piernas inquietas gracias a un estudio llamado polisomnografía en la Clínica del Sueño que apenas se estaba inaugurando en el Hospital de Neurología, en el año 90”, relata.

Clínica del Sueño de la UNAM

En la Clínica del Sueño de la UNAM se brinda atención a todos los trastornos del sueño, aunque por la pandemia solo hay consultas virtuales.

“Hacemos el diagnóstico y tratamiento y también llevamos a cabo estudios. Para ello, le pedimos al paciente que vaya a dormir una noche a la clínica y hacemos un registro polisomnográfico que consiste en colocar distintos sensores en la cabeza, a un lado de los ojos, en las piernas, en el pecho y en el abdomen para registrar movimientos, frecuencia cardiaca y respiración. También se coloca un micrófono para detectar ronquidos”, describe la doctora de la Orta.

(Foto: Clínica del Sueño UNAM

Todas estas variables se monitorean y pueden revelar si la persona tiene algún trastorno del sueño que haya que atender.

Basta con ponerse en contacto por vía telefónica, correo o redes sociales y dejar algunos datos para agendar una cita.

Dormir bien no es perder el tiempo

Para la doctora de la Orta, es indispensable dar prioridad al descanso y al sueño, no se debe considerar un tiempo de desperdicio, porque dormir bien influye en muchos procesos y es necesario para estar bien.

Alicia ahora tiene muy claro que un buen descanso puede marcar la diferencia en su salud y que no piensa volver a dejarlo en segundo término en su vida.

“El problema es que normalizamos dormir poco, creemos que así se aprovecha mejor el tiempo, pero la realidad es que el cuerpo te pasa la factura tarde o temprano”, dice.

“El insomnio y el cansancio extremo durante el día que afecta la funcionalidad se deben atender”, sugiere.

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